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Los guayos de los goles más memorables de la Selección Colombia

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¿Qué pasó con los que Rincón le marcó el gol a Alemania? ¿Sabía que Asprilla inventó unos guayos revolucionarios? ¿Por qué era tan difícil para el 'Pipa' encontrar su talla?

El cuero resquebrajado, las hendiduras en el empeine, las manchas blancuzcas, los tacos gastados como trozos de tizas a punto de desaparecer: un par de guayos viejos dan cuenta de muchas batallas sobre el césped. Es tal el simbolismo que encierran, que en Colombia cuando alguien muere, se dice que “colgó los guayos”. Cada uno de estos nueve guayos, que pertenecieron a recordados jugadores, fue protagonista de un gol memorable de la Selección Colombia. Unos rozaron el balón, otros lo golpearon con fiereza, otros tantos lo hicieron trazar una curva que acabó en la red.

 Archivo El Tiempo.

El zapatazo olímpico de Marcos Coll

Mundial Chile 62

Arica, 3 de junio de 1962

Unión Soviética 4- 4 Colombia

Marcos Coll pasó a la historia del fútbol colombiano con una proeza que hasta ahora ningún jugador ha podido superar: hacer un gol olímpico en un mundial. Ese día Colombia disputaba su segundo partido de la fase de grupos. En el estadio Carlos Dittbor de Arica, la Selección enfrentaba a la favorita Unión Soviética, cuyo arquero era el legendario Lev Yashin, ‘la Araña Negra’.

Justo cuando el cronómetro marcaba el minuto 68 de juego y con el marcador 4-1 en contra, Coll –quien entonces jugaba en América de Cali– se preparó para cobrar un tiro de esquina. Según contó, en el 2010, al no tener en el área rival a Delio Gamboa –gran cabeceador–, decidió pegarle con chanfle a media altura “a ver qué pasaba”. La pelota cogió una curva, picó en el piso y pasó en medio de Givi Chokheli y el palo derecho, que resguardaba Yashin. El arquero, que antes del encuentro parecía imbatible, le reclamaba con impotencia a su compañero. Ya no había nada que hacer.

Marcos Coll perteneció a la nómina de la Selección Colombia que participó en el Mundial de Fútbol de Chile 1962. El mediocampista ostenta la hazaña de ser el único jugador en el mundo que ha anotado un Gol Olímpico al equipo Unión Soviética. Fotografía: Archivo El Tiempo.

La voz de Gabriel Muñoz López se escuchaba eufórica para la transmisión radial de Caracol. “¡Gol olímpico! ¡Gol olímpico!”. 4-2. A partir de ese momento, los rusos se desesperaron y los colombianos lograron firmar el 4-4 final.

Poco se sabe de los guayos que usó en ese juego ‘el Olímpico’ Coll. Solo que eran negros talla 40 y que probablemente uno de sus hijos los extravió. Lamenta no tener ese botín derecho que le permitió pasar a ser recordado como el hombre que hizo lo que parecía imposible, un gol de antología ante el mejor arquero del mundo.

Gabriel Jaime ‘Barrabás’ Gómez, un gol con pies de madera

Copa América de 1987

Buenos Aires, 11 de junio de 1987

Argentina 1 - Colombia 2

No hay nada más cruel que un partido por el tercer puesto, es el peor premio de consolación y el peor partido que se pueda jugar. Sin embargo, cuando no hay nada que perder y nada que ganar, salvo mantener el orgullo, pueden salir joyas como la de Gabriel ‘Barrabás’ Gómez.

Guayos Adidas Copa Mundial.

El recuerdo de ‘Barrabás’ de los guayos Adidas que utilizó en la Copa América del 87 y en Italia 90 no es el mejor: “Si no fuera por esos guayos, que parecían de madera, estoy seguro de que habría anotado más goles de media distancia como el que le hice a Argentina en 1987”. El presidente de la Federación Colombiana de Fútbol de ese entonces, León Londoño (que siempre andaba fumando habanos), obligó a todos los jugadores a utilizar los guayos de la marca alemana: “En esa época éramos muy ingenuos y aceptamos sin decir nada de que nos impusieran jugar con esos Adidas”.

Gabriel 'Barrabás' Gómez. / Archivo El Tiempo.

Sin embargo, de esos guayos que parecían hechos para el pie de un cavernícola salió uno de los goles con los que Colombia le ganó por primera vez en Argentina a la selección albiceleste en una competición oficial. “Me acuerdo muy bien que el arquero de Argentina era Luis Islas. Galeano me puso un pase corto y yo saco un zurdazo fuera del área que termina en gol”. Con ese tanto Colombia se hizo al tercer lugar en un partido que terminó bajo la niebla de Buenos Aires. Barrabás ve esa anotación de vez en cuando, pero olvidó muy rápido los guayos de ese juego: “Yo, la verdad, los boté, es que eran terribles. Aparte de duros, también eran pesados hasta más no poder, no como los de ahora que parecen unas medias”.

El derechazo del zurdo ´Rubencho’

Eliminatorias a Italia 1990

Barranquilla, 17 de septiembre de 1989

Colombia 2 - Paraguay 1

Con un cabezazo Arnoldo Iguarán puso en ventaja a Colombia, pero Alfredo Mendoza, a quien le decía ‘el Coco’, igualó el partido. El marcador dejaba a Colombia sin opciones de disputar el repechaje para ir al mundial. Cuando corría el minuto 65, Rubén Darío Hernández recibió el balón en el límite del área, hizo un enganche con la zurda, era tan zurdo como Messi, y clavó un certero derechazo en el ángulo del arco de Roberto ‘el Gato’ Fernández. El gol hizo temblar hasta al camarógrafo que transmitía el partido.

´Rubencho' Hernández (izquierda) junto al 'Pibe' Valderrama. 

Aquel derechazo fue impulsado por uno guayos Adidas Copa Mundial. “Recuerdo que los comprábamos en Estados Unidos, pues aquí no se conseguían. Eran muy caros, costaban más de 100 mil pesos en aquella época”, dice Hernández, quien en 1994 fue goleador del torneo colombiano con 32 anotaciones.

Aún hoy Hernández considera que aquellos guayos negros de franjas blancas son los mejores. “Comencé a jugar con unos Adidas Borussia, pero la mayoría de mis goles los hice con los Copa Mundial”.

Cuando se le pregunta por los guayos modernos, dice: “No me gustan, medio te pisan y te duele hasta el alma”.

La caricia de Freddy Rincón contra Alemania

Mundial Italia 90

Milán, 19 de junio de 1990

Alemania 1 - Colombia 1

Todos recuerdan aquella secuencia: Leonel roba el balón a Vöeller, se la pasa al ‘Bendito’ Fajardo y este al ‘Pibe’ Valderrama, quien teje una pared y lanza aquel pase a Rincón, una puñalada en medio de la defensa alemana. Fredy Rincón avanza a zancadas y acaricia el balón, que rueda peinando el césped y se mete por en medio de las piernas del arquero Bodo Illgner.

Con ese gol a los minutos 47 del segundo tiempo, Colombia logró el empate y clasificó por primera vez a los octavos de final de un mundial.

El momento de la celebración del gol con el que Colombia empató con Alemania en el mundial de Italia de 1990. Fotografía: Archivo El Tiempo. 

Los guayos del partido contra Alemania, unos Adidas Copa Mundial, “se acabaron de viejos. Unos meses después los boté a la basura –dice Rincón–. Hoy serían una reliquia, pero en su momento uno no lo piensa”. El volante había ensayado con unos Adidas Etrusco, con los que jugó contra Yugoslavia. Pero no le dieron suerte, pues Colombia perdió aquel partido 1-0. En el vestuario antes del juego contra Alemania, encima de su camiseta número 19 descansaban los Copa Mundial, de puro cuero de canguro.

Los Adidas Copa Mundo eran los que mejor se acomodaban a su pie, talla 43. Solo en los últimos años de su carrera los cambió por unos Mizuno.

Asprilla, el inventor de guayos

Eliminatorias a Estados Unidos 94

Buenos Aires, 5 de septiembre de 1993

Colombia 5 - Argentina 0

A comienzos de los años noventa, la marca italiana Diadora fabricó guayos personalizados para tres legendarios jugadores: Gianluca Vialli, Roberto Baggio y Marco van Basten. Pero cuando este último tuvo que retirarse por una lesión de rodilla, Diadora escogió a Faustino Asprilla, la estrella del Parma, para reemplazar al delantero holandés.

Asprilla viajaba dos horas desde Parma para llegar a la fábrica donde le hicieron unos guayos a su medida, como las zapatillas de la Cenicienta. “Nunca volví a usar unos guayos más cómodos”, dice el delantero colombiano.

Guayos Diadora del 'Tino' Asprilla.

Salieron al mercado en 1992, eran negros con decorados naranja fluorescente y tenían estampado en blanco el autógrafo del jugador colombiano. “Yo inventé unos guayos que no existían –cuenta Asprilla–. Eran dos en uno, pues tenían trece tacos. Cuando jugaba en cancha mojada, les quitaba 7 tacos y quedaban con seis de aluminio. Así no tenía que cambiar de calzado nunca”.

Asprilla asegura que jamás volvió a encontrar como aquellos que él ayudó a diseñar: “Los que hacen hoy son muy lisos, muy bonitos, pero incómodos. No frenan la pelota ni tienen buen agarre”.

Faustino 'El Tino' Asprilla. Fotografía: Archivo El Tiempo.

Con los Diadora, Asprilla anotó el cuarto gol a Argentina, aquel toque exacto que el portero argentino Sergio Goycochea vio pasar por encima de su cabeza como quien ve un cometa atravesar el firmamento. Fue el cuarto de los cinco goles que Colombia anotó aquella tarde en la que el estadio Monumental de Núñez aplaudió, en medio de pañuelos blancos, a la Selección de Maturana.

Gol del ‘Pipa’ de Ávila sobre la hora

Eliminatorias a Francia 1998

Barranquilla, 21 de julio de 1997

Colombia 1 - Ecuador 0

Conseguir guayos siempre fue un problema para Anthony de Ávila. ‘El Pitufo’, cuya altura es de 1.58 mts., calza apenas 36. Durante su carrera usó guayos Lotto y Adidas. Con estos últimos, unos azules que compró en Estados Unidos por cerca de 300 mil pesos cuando jugaba para el Metro Stars, anotó el mejor gol de su carrera.

El partido era reñido y los defensas colombianos controlaban al límite al ecuatoriano Eduardo ‘El Tanque’ Hurtado, un peligro constante. En las tribunas se oían los primeros silbidos. En el minuto 86 Víctor Pacheco hizo un pase largo y certero al pie del ‘Pitufo’ De Ávila, quien se dio vuelta y remató a ras de piso. Ese gol dejó a Colombia muy cerca del mundial de Francia. La hazaña de Ávila quedó empañada cuando, al finalizar el partido, el delantero dedicó su gol a los hermanos Rodríguez Orejuela, jefes del Cartel de Cali.

Rincón y Asprilla se dirigen a felicitar a Anthony El Pipa de Ávila después de marcar un gol. Fotografía: Archivo El Tiempo.

De Ávila regaló los guayos con los que marcó el gol a un joven de las divisiones inferiores del Barcelona de Guayaquil. Para él, siempre hubo dos aspectos infaltables al momento de escoger sus botines: "Que queden bien ajustados al pie y que tengan bueno taches. Unos que no sean ni tan cortos ni tan largos".

Léider Preciado, los guayos que bailaron

Mundial Francia 98

Montpellier, 22 de junio de 1998

Colombia 1, Túnez 0

Francia 98 no pintaba bien. A Colombia le tocaba repetir grupo contra la banda de Hagi y cerrar su participación contra Inglaterra. Solo quedaba Túnez, era el partido para salvar los platos. Sin embargo, para el jugador con el dorsal número 21 era la oportunidad de su vida.

“Lo primero que hicimos cuando llegamos a Francia fue salir con los viáticos que nos dio la Selección a un centro comercial a vitrinear”, recuerda Léider. Con la plata en la mano, Preciado, Toño Moreno y ‘el Patrón’ Bermúdez se fueron de compras y entre tienda y tienda el ídolo de Santa Fe se antojó de unos guayos Lotto. “Me gustaron por lo cómodos, no eran nada del otro mundo, pero quedaban bien”. Los guayos, que hoy los hípsters considerarían vintage, eran sencillos: negros con el logo de la marca en blanco.

Léider Preciado celebra su gol ante Túnez en el Mundial de Francia 98. Fotografía: Archivo El Tiempo. 

El plan iba como estaba previsto. Rumania había repetido la dosis, aunque con menor intensidad; 1-0 y estreno con derrota. La segunda salida no pintaba mejor. Hasta el minuto 50, Léider 'Calimenio' Preciado veía el partido desde la banca, pero el llamado del 'Bolillo' lo sacó de su posición de espectador. Se amarró los guayos y salió a calentar. Quedaban 7 minutos, el 'Pibe' recuperó un balón en la mitad del campo y le puso un pase a Léider al borde del área. Preciado regateó a un tunecino y sacó un zurdazo para meter el único y último gol de Colombia en un mundial hasta Brasil 2014.

Léider regresó como ídolo, pero sus guayos no tuvieron la misma suerte: “Yo no me acuerdo muy bien que hice con los guayos, creo que se los regalé a Gustavo Del Toro, pero la verdad mi memoria me puede fallar”. Así, en el olvido, quedaron los botines que le dieron a Colombia una alegría y la consagración del pasito tun tun de Preciado.

Falcao: un tigre con pies de Puma

Eliminatorias a Brasil 2014

Barranquilla, 11 de octubre de 2013

Radamel Falcao García celebra uno de los goles en el partido contra Chile por Eliminatorias al Mundial Brasil 2014, en Barranquilla. Fotografía: Óscar Berrocal.

En las eliminatorias a Brasil, Falcao fue el jugador más importante de Colombia. ‘El Tigre’ confirmó con la Selección su buen momento en Europa, donde llegó a ser calificado por muchos como el mejor número 9 del mundo. Aunque no fueron los más vistosos, los dos goles que le marcó a Chile en Barranquilla, bajo un aguacero torrencial, fueron los más determinantes. Dos penales, dos goles que le dieron a Colombia la clasificación a un mundial después de 16 años.

Guayos Evo Speed.

Falcao fue imagen de la marca Puma, que en 2014 lanzó su modelo Evo Speed con el delantero samario y el argentino Sergio Agüero. En 2016, luego de muchos años, Falcao cambió de marca, ahora usa Nike.

James Rodríguez, el mejor del gol de un mundial

Mundial Brasil 2014

Río de Janeiro, 28 de junio de 2014

Colombia 2 - Uruguay 0

El Maracaná, aunque esté a un paso de convertirse en una ruina arqueológica, ha sido el escenario de grandes momentos del fútbol. Desde el maracanazo, en 1950, hasta los dos golazos de James contra Uruguay, en octavos de final, fueron momentos que se quedaron en la mente de muchos hinchas y muchos colombianos.

James Rodríguez celebra uno de los goles ante Uruguay en el partido de octavos de final del Mundial de Brasil 2014. / Fotografía: Mauricio Moreno.

Un mes antes de empezar el mundial, la marca Adidas lanzó los guayos Battle Pack, con los que jugadores como Leo Messi, Luis Suárez, Oscar y James Rodríguez jugarían el mundial. Al colombiano le correspondieron los Adizero f50, que según Adidas ayudaban a los jugadores a ser más rápidos en el campo de juego y a tener un mayor control. El diseño, tan arriesgado como carnavalesco, era un homenaje a Brasil.

Guayos Adizero f50.

Aunque muchos se quedaron pronunciando, como una letanía, aquella frase “fue gol de Yepes”, el héroe de Colombia fue James, quien se quedó con el mejor gol del mundial y, de paso, con el Botín de Oro.

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