Edición 124

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

Estas son las increíbles fotos de Daniela Ospina como nunca antes la ha visto.

Soñaba con ser futbolista y desde que tiene memoria jugaba con su hermano –el inmenso David Ospina– por los pasillos de su casa. Recibió varios golpes y su mamá le pidió que cambiara de deporte, hizo varias escalas hasta terminar en la Selección Colombia de voleibol. Pero el fútbol no dejó de perseguirla y se casó con el 10 del Real Madrid. Ella es Daniela Ospina. 

>> Siempre quise ser futbolista, pero mi mamá me dijo que por nada del mundo. Intenté con el basquetbol, pero un día llegué a la casa con la cara arañada y tuve que abandonar mi segundo deporte. Pero como no me podía quedar quieta, llegué al voleibol. Y no me fue mal.

>> Al comienzo era una aventura. La primera vez que estuve en la Selección Antioquia teníamos que vender de todo para poder pagarnos los viajes, ¡pero llegamos a la final y ganamos!

>> Ahora no puedo jugar: tengo lesionados en los meniscos. Llevo más de seis meses sin jugar. Ya llevo tres cirugías y no quería otra, ¡pero me voy a recuperar!

>> Cuando era niña me moría por estar en el show de Barney, ¡qué oso! (risas)

 

>> Yo fui cero rumbera, pero mi fiesta de quince fue inolvidable. Mis papás hicieron un esfuerzo gigante para armarme la fiesta, pero la mejor sorpresa me la dio mi hermano. Él ya era arquero de Nacional y me había dicho que no podía ir. ¡Y de la nada llegó con el uniforme puesto! Se acabó el partido y salió derechito a la fiesta.

>> Odiaba que me mandaran a la tienda a hacer mandados. Era una pelea siempre, yo les decía a mis papás que por qué no mandaban a David. ¡Me sentía robada!

>> Odiaba que me peinara mi mamá, ¡me echaba gelatina sin sabor en el pelo para que me quedara tieso!
Mi primer carro me lo regaló mi hermano cuando se fue para Francia. Era un Optra y me la montaba cada vez que hablábamos: “¡Optra vez chocado!” (risas). Pero no, la verdad soy muy cuidadosa al volante.

>> Soy adicta a los tatuajes. Tengo como diez. Uno es el de James escrito en árabe. El último que me hice fue la fecha de nacimiento de Salomé, mi hija, en números romanos.

 

>> Todavía me acuerdo de la primera canción que me dedicó James: El amor más grande del planeta, de Pipe Peláez.

>> Lo primero que empaco en la maleta son los zapatos.

>> Nuestro restaurante favorito en Madrid es el Ten Con Ten.

>> Lo que más me gusta del físico de James son sus piernas. Eso sí: ¡echa chistes muy malos! Mentiras… de vez en cuando cuenta uno bueno, (risas)

>> Me acuerdo que me dio durísimo cuando nos tuvimos que ir a vivir a Mónaco. El idioma, lo pequeño del país, yo estaba empezando a ser mamá. Menos mal que mi hermano y Falcao y su familia estaban cerca.

>> En mi casa nunca puede faltar la arepa, jamás. Amo la comida criolla. En España, por suerte, se consigue de todo.

 

>> En Madrid soy muy cercana a Sofía, la esposa de Pepe, hablamos un montón.

>> Una vez, en Barcelona, me encontré con Shakira y sus hijos. Salomé estaba feliz porque es megafan de ella, ¡y yo también! ¡Jajaja! Shakira, en un segundo, le dijo a Milan: “Mira: ¡es la hija de James!”. Y Milan –hermoso– nos dijo: “¡Yo tengo la camiseta 10 de James!”.

>> Nunca se me va a olvidar el partido de la remontada contra Chile, el 3-3. Me gocé cada minuto de ese juego. Y por supuesto el partido del golazo de James en Brasil. Yo estaba en el estadio y… ¡uf!

>> Amo mis piernas.

 

Lea también: 

James Rodríguez, el silencio del superhéroe. 

Publicidad

Publicidad