158

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

Angélica Duque ha desfilado para marcas como Tiffany, Gucci y Dior en New York, Shanghái y París. Con solo 24 años y 1,75, se perfila como una de las modelos más prestigiosa de Colombia para el mundo.

Cuando tenía 14 años, angélica duque ya medía 1,75, cambió el voleibol por el modelaje y debutó en las pasarelas de los diseñadores más importantes de Colombia y el mundo. Fue elegida por Naomi Campbell como modelo élite Colombia 2005 para participar en el élite mundial en Shanghái y desde los quince años está haciendo campañas por todo el mundo para marcas como Gucci, Tiffany y Dior. Nació en Cartagena, llegó a los once meses a Cereté y hoy es la actual top Model latina, un título que la reconoce como una de las modelos más prestigiosas de nuestro país.

Mirar a Angélica Duque de los pies a la cabeza toma tiempo. Un buuuueeeeeen tiempo. Su estatura es 1,78 y solo sus piernas miden 1,10, parece que nunca acabaran. Son firmes como un par de columnas romanas, de esas que dejan boquiabierto a cualquiera con cada zancada. En el colegio siempre fue la más alta del salón, desde que estaba en quinto de primaria. “Me molestaban, me hacían mucho bullying por ser alta. Me decían kilómetro parado, poste, jirafa solterona u Oliva, como la mujer de Popeye”. Lo irónico –y discutible, por cierto– es que, para ella, sus piernas no son lo más sexi de su cuerpo: “Son mis glúteos”, dice. Y probablemente también tenga razón. “Cuando estuve en Élite Internacional me llamaban Columbian”.

Su cuerpo se lo debe tal vez al voleibol, deporte que empezó a practicar desde que tenía cinco años. Jugaba todos los días y alcanzó a entrenar con la Selección de Córdoba, pero nunca compitió porque se le atravesó el modelaje, lo que siempre había querido hacer. Tenía solo 14 años y el hermano de una compañera de colegio la puso en contacto con los representantes de Contacto Básico, su agencia de modelaje actual. “Fui a Montería a conocer a Fernando Hurtado y desde ese momento empecé a modelar”. Al principio, Angélica debía viajar con frecuencia entre Bogotá y Cereté para cumplir con sus primeros contratos de modelaje –el primero fue con Gaseosas Hipinto–, sin renunciar al colegio y al voleibol, pero finalmente tuvo que hacerlo porque el tiempo no le alcanzaba. Se radicó en Bogotá y su carrera como modelo comenzó a despegar de manera descomunal a los quince años. Desfiló en las pasarelas de los diseñadores Ángel Yáñez y Hernán Zajar; realizó algunas campañas de publicidad, viajó a Shanghái luego de ser la ganadora del Modelo Élite Colombia 2005 y compitió contra modelos de más de 98 países. Además, durante tres meses estuvo trabajando –por primera vez– en Hong Kong –después volvió–, participó en el Fashion Week Hong Kong y fue imagen del Ocean Park, un parque muy famoso de animales marinos. Luego regresó a Colombia a validar
el bachillerato.

En París también la conocen muy bien. Óscar de la Renta y una marca de ropa japonesa, pionera en telas inteligentes, quisieron trabajar con ella durante los cuatro meses que permaneció en Francia. Y estuvo otros tres en Italia. Y en México, en donde participó en el Fashion Week Mexico y realizó varios comerciales publicitarios y editoriales de fotos. También en Nueva York, la ciudad en donde vive –de nuevo– hace nueve meses y que le abrió las puertas a una de las grandes vitrinas del modelaje mundial: el New York Fashion Week. Y, por supuesto, en Colombia. Ha estado ocho años consecutivos en Colombiamoda, y en la versión de este año, dicen, Angélica Duque fue la LO-CU-RA. En Caliexposhow está participando desde 2006, aunque en 2015 estuvo ausente por unos castings que estuvo realizando en Estados Unidos. Ahora todos quieren trabajar con ella: Johanna Ortiz, Francesca Miranda, Eli Thajari, Pierre Cardin, Chiara Boni y Leanne Marshall, por ejemplo.

Mantener su cuerpo es más sencillo de lo que parece. O al menos, así lo hace ver ella. Entrena todos los días, pero no repite los mismos ejercicios. Combina el pilates performance con spinning en agua, hace TRX, o monta en bicicleta y, cuando va al gimnasio, enfatiza trabajos de espalda, abdominales, piernas y cola. Y eso se nota: sus medidas son 78-62-90. Además, con la alimentación, lo que para todos puede ser un sacrificio, para ella es un placer: comer frutas y verduras tres veces al día, evitar las salsas, los lácteos y enlatados o las harinas. Pero hay algo que no puede dejar de tomar y comer cuando viaja a Cereté, a visitar a su papá: los jugos de níspero y zapote que venden frente a la iglesia del pueblo, y los “suizos” cordobeses, una mezcla de papa al vapor, ensalada y tocineta con papa de perro y salchicha suiza. Tampoco puede resistirse a los dulces. “Son mi tentación, pero ajá, trato de controlarlos”. Y cuando dice “controlarlos” se refiere a comerse unos tres a la semana. “El volcán de chocolate es mi debilidad, me encanta el helado de mandarina y encontré uno en Nueva York que hacen con leche de coco y sabe a chocolate con menta”. Por eso no dudó en darnos el sí ante semejante tentación: fotografiarse para nuestra portada de diciembre con lollipops, bastones y dulces navideños.

Le gusta el fútbol, pero solo cuando juega la selección Colombia, y su jugador favorito es Falcao García. No tiene mascotas –“imposible por mis viajes”–, tampoco tatuajes –“me gusta verlos pero no para mí”–, ni piercings –“eso si no me gusta” –. También nos dijo que no es de mal genio. Y vamos a creerle. Es mala para contar chistes –“pero muy buena para entenderlos”– y no se arrepiente de nada. Le tenemos una buena noticia: Angélica se sonroja muy fácil ante un buen piropo. La mala –para nosotros, claro– es que tiene novio desde hace seis años. Y está feliz. De no estar comprometida, usted podría invitarla a un plan “arrunchis” para ver películas. “Mi mejor amigo se llama Netflix”. O a bailar, pero antes asegúrese de saber hacerlo. O a tomarse un Lychee Martini –mejor si es en Zuma, un restaurante con sede en Miami y Nueva York– o un gin tonic. O simplemente a escuchar música: pop, reguetón, champeta, o la folclórica de su tierra: porro, cumbia y bullerengue. No la invite a una rumba hasta tarde, es como la Cenicienta. “No es siempre, pero la mayoría de las veces, a las 12 de la noche ya estoy aburrida”.

Cuando se tiene que lavar el pelo, se demora 25 minutos en la ducha. Y cuando no, solo tarda 10. No canta mientras se baña, pero hace fonomímica al ritmo de la música. La primera llave que abre es la caliente y luego la fría. Siempre escoge la ropa antes de bañarse: “Si es para un evento me tardo 20 minutos, pero cuando es para gimnasio o casual, como la tenga organizada en el clóset”. En su armario debe tener más de 35 pares de zapatos, contando tenis, botas y tacones. “Es en lo que más gasto dinero, aunque el año pasado compré mi apartamento y debo seguir ahorrando para pagarlo”. Y mucha ropa interior negra de encaje. “Es muy sexi. Los encajes siempre son perfectos para la ocasión”.

Es talla 32 A de brasier y talla S de pantis. Angélica Duque es la actual Top Model Latina, un título que obtuvo hace dos meses en un concurso en el que participó junto con todas las modelos latinoamericanas que están radicadas en Nueva York. Se ganó una beca para estudiar actuación y presentación y, además de terminar su carrera de comunicación social a distancia, en el Politécnico, piensa incursionar en la televisión como actriz en Miami.

Y solo tiene 24 años.

VEA LA GALERÍA DE FOTOS DE ANGÉLICA DUQUE

VEA EL VIDEO DEL DETRÁS DE CÁMARAS DE LAS FOTOS

Sígalo en Josedanig en twitter

Links relacionados:

- Los excesos de Alejandra Ávila

- La locura de Alejandra Cadena

- Camila Avella: la gran apuesta del modelaje en Colombia

Publicidad

Publicidad