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Descubra cinco inventos que prueban el alcance que hoy en día tiene la inteligencia artificial con la última tecnología de proyectos de Google e IBM.

Quizá las computadoras no piensen todavía, pero estamos peligrosamente cerca de lograr que lo hagan. Esta es una muestra del alcance de la inteligencia artificial, una de las invenciones más asombrosas y temidas de los últimos tiempos.

¿Qué son las I.A.?

I.A., acrónimo para “inteligencia artificial”, es el sueño de algunos y la pesadilla de otros. Es el concepto de una computadora que puede aprender y desarrollar ideas por su cuenta; que puede pensar. ¿Qué no podría hacer una computadora con mente propia, con mucha lógica y algo de creatividad, desde ayudarnos a resolver los problemas más complejos de astrofísica hasta echar una mano en el hogar? La idea ha estado presente desde los inicios de la computación en el siglo XX. Ahora, compañías como Google, Microsoft y Apple trabajan para construir estas máquinas y, aunque no son nada comparados con los robots que vemos en las películas, sus resultados han sido sobresalientes. Quizá muy sobresalientes, para el gusto de muchos que temen que la I.A. pueda terminar haciendo más daño que bien.

¿QUÉ PUEDEN HACER?

Ganar un partido de Go:

Durante décadas, desde que la computadora Deep Blue de IBM venció al campeón del mundo en ajedrez Gary Kasparov, se creyó que aunque una computadora podía ganar en ajedrez, nunca lo haría en el Go, un juego japonés mucho más complejo que exige creatividad y que con su tablero de 19 x 19 tiene más partidas posibles (2.082 x 10170) que la cantidad de átomos que hay en el universo. Entonces llegó Alpha Go, de Google, y probó lo contrario: a partir de analizar incontables partidas de Go, la computadora aprendió a jugar no solo de manera lógica, sino audaz, a considerar todo el tablero y a que sus acciones no sean solo la reacción al oponente. Su capacidad fue probada ante el campeón mundial, Lee Sedol, que perdió ante el invento de Google en una serie de partidos 4–1.

 

(El cuarto de juegos)

Conducir un auto:

El proyecto del carro automático de Google ha estado resonando durante los últimos años. Ya no es para nada raro ver estos carros andar por California, con una persona tras el volante que solo se recuesta con las manos detrás de la cabeza y disfruta del viaje. Aunque compañías como Tesla y Mercedes-Benz han contemplado la idea y han usado algunos mecanismos de conducción automática, el proyecto de Google (que tiene más de 1.500.000 millas recorridas en pruebas) trabaja en una I.A. que pueda diferenciar diversas situaciones, medir con precisión distancias y señales, y reconocer todo tipo de obstáculos en el camino. Esto, a su vez, ha desatado una discusión ética monumental, sobre cómo los carros deben reaccionar a ciertas situaciones, como un choque inminente que pone en riesgo vidas. Pero aunque les hemos enseñado a las computadoras a ser inteligentes, es difícil prever cuándo y cómo podremos entrar en el terreno de la ética.

 

Crear arte:

Cierto software básico como Glitch Logos (@GlitchLogos en Twitter) o Smiling Face Withface ha estado creando lo que algunos llaman “arte” durante los últimos años, corrompiendo y combinando imágenes de logos y emoticones hasta volverlos únicos. Otras I.A. más avanzadas pueden crear imágenes a partir de recopilaciones de antiguas obras de arte, como en el caso de la red neuronal de Google, cuyas pinturas se exhibieron y reunieron cerca de USD 84.000; sin embargo, esto se hace a través de procesos aleatorios o sistemáticos, a veces sin siquiera la intención de ser artísticos, por lo que la cuestión de si esto podría llamarse “arte” es material suficiente para que algunos filósofos tengan de qué comer por un buen tiempo.

 

(Huawei P9: un nuevo par de ojos para ver el mundo)

Ser guionista:

El director Oscar Sharp y el investigador de I.A. Ross Goodwin nutrieron a una computadora (que se hace llamar a sí misma Benjamin, porque “red neuronal recurrente de la Universidad de Nueva York” no es un nombre atractivo para conquistar computadoras) de docenas de guiones de películas de ciencia ficción, especialmente de los ochenta y noventa como Alien y Blade Runner, y después le pidieron que escribiera un cortometraje propio para el festival Sci-Fi London. El resultado, titulado Sunspring y protagonizado por Thomas Middleditch, es tan surreal como Un perro andaluz, pero con una dosis extra de efectos especiales y prendas bañadas en dorado. Cuidado, Luis Buñuel y Terrance Malick: esta computadora escribe historias más confusas que ustedes dos juntos.

 

Escribir poesía:

En un intento de hacer que la inteligencia artificial de Google se comunicara de manera fluida con los investigadores, nutrieron una I.A. con más de 11.000 novelas no publicadas para que las tuviera como referente. Luego, dándole una primera y una última frase, le pidieron que se “abriera paso” entre las dos. El resultado es un compendio de frases coherentes que se asemejan a poesía… y que Google fue lo suficientemente inteligente para promocionar como eso. Aunque algo burdo, este fue uno de los resultados en su idioma original:

There is no one else in the world.
There is no one else in sight.
They were the only ones who mattered.
They were the only ones left.
He had to be with me. She had to be with him.
I had to do this. I wanted to kill him.
I started to cry.
I turned to him.

 

¿Y si se rebela?

Skynet en Terminator y HAL 9000 en 2001: Una odisea en el espacio no han dejado muy bien parada la reputación de la inteligencia artificial en el cine. “Es pura ficción”, podrán decir algunos, ¿pero qué tal si no lo es? ¿Qué tal si en verdad una supercomputadora se rebela contra nosotros e intenta matarnos o esclavizarnos? Es aquí donde Elon Musk llega al rescate: el empresario creador de la compañía Tesla y Space X invirtió mil millones de dólares con otros gigantes de la tecnología para garantizar que “la I.A. siga siendo beneficiosa para la humanidad”, que es como decir que nos aseguremos de que no nos lance misiles en un futuro próximo o lejano. El proyecto tomó la forma de OpenAI a principios de 2016, una organización que se dedica a investigar el desarrollo de inteligencia artificial y a compartir su investigación para el uso de cualquier interesado.

Si quiere saber más del autor, sígalo en Twitter como @ElPrincipote

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