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Disfrute de ésta pequeña guía sobre sexo y drogas, ante la marihuana, ácidos o la cocaína el desempeño sexual difiere, conozca los riesgos en su salud.

No lo intente en casa. Aquí está todo lo que debe saber sobre cómo afectan las drogas su desempeño en la cama.

Del sexo drogado dicen muchas cosas, aunque nunca nada malo. Amigos míos me han dicho que es una experiencia magnífica, en la que los hombres duran más, las mujeres son más sensibles al placer y ambos disfrutan como nunca antes lo habían hecho. Suena fantástico, pero la verdad es que no todas las drogas tienen los mismos efectos en todas las personas; y no todas las drogas son fantásticas para el sexo, acorde a los testimonios y la ciencia.

Marihuana

Cuando la gente habla de “tener sexo drogado”, lo más probable es que se estén refiriendo a estar bajo los efectos de la marihuana. Es relajante, estimula los sentidos y aumenta el apetito, tanto sexual como las ganas de comer Doritos y pizza.

En varios estudios que se han realizado en Canadá en los últimos quince años, un número considerable de personas han respondido que la marihuana aumenta su deseo sexual, además de aumentar su sensibilidad al tacto –y esto mejora la práctica sexual–. En algunos casos, las mujeres incluso manifiestan ser más proclives a los múltiples orgasmos cuando han fumado marihuana.

Se puede decir que el efecto de la marihuana en el desempeño y en el placer sexual depende también de su estado de ánimo al momento de consumirla. Para una persona feliz de la vida y con bastante energía no le resultaría difícil tener una experiencia sexual fantástica después de fumarse un porro, pero rara vez una persona de mal humor o agotada estará siquiera dispuesta a quitarse los pantalones.

Ácidos

El ácido o LSD es mucho más fuerte que la marihuana y mucho más divertido, pero sigue siendo una de las drogas más seguras y con menor cantidad de efectos secundarios acorde a una gran pila de investigaciones científicas. Aun así, tómelas con una pizca de sal.

La sugerencia es que se familiarice con la droga antes de intentar tener sexo estando bajo sus efectos. Incluso una dosis baja puede producir fuertes consecuencias, alucinaciones e hipersensibilidad. Si no está acostumbrado a esto, corre el riesgo de tener un “bad trip” o mal viaje en pleno acto, algo que se puede dar en forma sensaciones de dolor o alucinaciones que, cuando se está desnudo junto a otra persona, definitivamente pueden dañar el momento. Y, del mismo modo que con la marihuana, el ánimo al momento de tomar ácidos afecta considerablemente la experiencia.

Pero cuando se hace bien, el sexo puede ser increíble. El LSD no es solo una droga que aumenta la sensibilidad de los sentidos, aumentando el placer de las zonas erógenas, sino que las alucinaciones sensoriales son también parte del combo. El sexo puede ser bastante prolongado e interesante, porque los ácidos –como el alcohol y otras drogas– ayudan a desinhibir a las personas; o sea que eso que su pareja no quiso hacer estando sobria, quizá sí lo haga ahora que están ambos en las nubes.

Para los hombres el clímax es una cosa fantástica. No son pocos los que dicen haber tenido vivas alucinaciones visuales o sensoriales en el preciso momento en que llegaron al orgasmo, y eso que les es imposible explicar por qué ese fue uno de los mejores polvos de su vida. Sobra decir que la pasaron de maravilla.

Cocaína

La cocaína es una dosis de adrenalina que se siente correr por toda la sangre. Deja a las personas listas y dispuestas para el sexo, aumentando sus ganas, pero dificulta que lleguen al orgasmo. Tanta energía y tanta dificultad para venirse lleva, acorde a los relatos de los que lo han probado, a sexo salvaje, bastante rudo y fuerte.

Sin embargo, las personas que la usan con demasiada frecuencia y los adictos pueden experimentar un efecto contrario al consumirla, porque les reduce el apetito sexual y, en el caso de los hombres, puede causar impotencia.

También existe la tendencia a poner cocaína sobre las partes genitales del hombre o de la mujer. Según dicen, esto causa una sensación de entumecimiento bastante placentera. Aún así, no lo recomendaría: cualquier sustancia extra que tenga la cocaína –con la que suelen rendirla– podría tener efectos secundarios bastante desagradables en la piel.

Anfetaminas

A diferencia de las anteriores, a estas drogas hay que darles desde el inicio un gran “NO”: aunque es cierto que las anfetaminas desinhiben a las personas, las hacen más sociables y energéticas, dándoles grandes dosis de energía, estas también pueden causar disfunción eréctil –o, todo lo contrario, erecciones involuntarias que resultan incómodas en el mejor de los casos y dolorosas en el peor–. Y no he mencionado la posible dificultad a la hora de alcanzar el clímax, lo que hace del acto sexual algo más rudo y monótono que algo realmente placentero.
Es una droga de la cual es muy fácil volverse adicto y sus efectos secundarios no valen la pena correr el riesgo solo por probar cómo se siente tirarse a alguien con tanta energía fluyendo por el cuerpo.

Las demás drogas

Popper, éxtasis, heroína… de aquí en adelante, hablar de ellas sería perder el tiempo. La gran mayoría aumenta la energía y el deseo sexual de las personas, pero sus efectos secundarios muchas veces evitan que el hombre alcance el clímax o dificultan su desempeño, igual que en el caso de las anfetaminas. Súmese a esto el peligro de consumirlas, en comparación a la marihuana y el ácido –y que son mucho más caras y que el dinero no crece en los árboles–. Con eso supongo que se pierden todas las ganas.

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