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La última novela del escritor bogotano es una sátira de las relaciones actuales mediadas por el ego y la tecnología.

En el 2016, un año que fue bisiesto, murió David Bowie, perdió el plebiscito para aprobar los acuerdos de paz en Colombia, Trump se posicionó como presidente de EE.UU. y los astros predijeron que todo iba a fracasar. Ese mismo año Ricardo Silva Romero lanzó su novela Historia oficial del amor pocos días antes de que su padre muriera. Todo ese caos llevó al escritor a publicar Cómo perderlo todo, una novela que explora la manera en que románticos, enamoradizos o pesimistas tratan de sobrevivir todos los días a sus relaciones y a ellos mismos. ¿Cómo lo hacen? Odiándose, amándose y publicando su vida en redes sociales.

¿Por qué hay que perderlo todo?

El título es medio en chiste, así como Historia oficial del amor porque es imposible escribir una historia oficial del amor. Cómo perderlo todo es una parodia de los manuales de superación que tienden a decirle a uno lo contrario: cómo aprender a hablar en público, cómo hacerse rico, cómo encontrar pareja. Esos “cómo” suelen usarse en positivo; en cambio este es un manual para perderlo todo, un libro que le dice al lector que si hace lo que están haciendo los personajes, llegará a nada.

¿Por qué escribir de todo ese caos del 2016?

Lo peor que me pudo pasar ese año fue que mi papá se muriera. Fue muy sorpresivo, fue devastador, y eso modificó mi mirada hacia ese año. Yo acababa de sacar Historia oficial del amor, una novela que le hace homenaje a la familia, y él la alcanzó a leer... Pero el año sí empezó como raro, y eso está ahí contado en el libro: hacía un calor horrible, incluso de noche, era rarísimo. Además, en Colombia fue tenso en general porque el plebiscito y los acuerdos de paz crearon un clima asfixiante. Por otro lado yo tenía muchas historias de pareja, las había recopilado durante mucho tiempo y siempre me había interesado este tema: ¿por qué uno puede ver dos personas maravillosas que de repente se pueden convertir en sus peores enemigos? También tenía recuerdos y experiencias.

También hace una gran crítica sobre las dinámicas de las relaciones en redes sociales...

Sí, pero las redes sociales tienen también un lado que me gusta mucho; un lado solidario, porque la gente comparte artículos y causas: si hay un problema ecológico, la gente se une y firma para mostrar su desacuerdo. También hay otro lado oscuro que me parece que han explotado muy bien los políticos. Todos los días parece como si alguien hubiera cometido un error; entonces saltan un montón de personas y se unen para criticarlo o lapidarlo. Los que quieren llegar al poder se están valiendo mucho de eso.

Además de escribir estas novelas, también es columnista de EL TIEMPO y habla de política y opinión. ¿Cómo hace para moverse en dos mundos tan opuestos?

Es el mismo trabajo, porque el fin es escribir y el objeto es lograr un texto que la gente se lea desde el principio hasta el final. Una columna tiene más compromiso con la opinión, y lo que se piensa hay que plasmarlo ahí. Las novelas, en cambio, no tienen un punto de vista personal; se cuentan historias, hay gran libertad y fascinación por cada uno de los personajes retratados, y aparecen dramas sin importar si estos van a encajar o no con el pensamiento de los lectores. En las novelas uno, como escritor, no está tratando de probar ningún punto.

¿Cuál fue el último libro que leyó?

Mi Navidad en un psiquiátrico, de Mariángela Urbina. Pero estoy también leyendo biografías como la de Martin Scorsese y antes leí la de Paul McCartney. Leer biografías es mi manía, este año he leído como cinco… Aunque mi escritor favorito es Paul Simon.

¿Y por qué Paul Simon?

Es mi escritor y artista favorito, incluso por encima de todos los escritores. Me gusta mucho su forma de haber hecho su carrera y el esfuerzo que hace en cada disco para que salga una cosa totalmente diferente a la anterior y que además uno reconozca que ya haya un estilo definido. Hace poco me regalaron un libro de Simon y Garfunkel.

Después de Cómo perderlo todo, ¿qué sigue?

Tengo pensadas varias cosas. Primero, una recopilación de las columnas de EL TIEMPO que va a venir con un ensayo que creo que haré sobre la salud mental en Colombia: ahí hay un problema y una violencia en particular de la que quiero hablar. También tengo dos borradores para nuevas novelas: uno es una historia de un conductor que me ha llevado a viajes y me contó por qué votó que no en el plebiscito; él me regaló la historia, que además incluye el asesinato de su papá y el hecho de que su mamá enloqueció. También tengo una versión muy completa de la historia de una etapa del Tour de Francia de 1984; tiene los mismos personajes de Autogol, pero pasa 10 años antes, cuando los personajes tienen 10 años menos y viven uno de los días más felices en Colombia.

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