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El jefe de los clavados

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Tiene dos récord Guinness y 15 años de experiencia. Sin embargo, Orlando Duque cambiará los clavados por los documentales.

Antes de cumplir 10 años, después de ir al colegio, Orlando Duque se iba a una piscina que quedaba cerca de su casa en Cali. Siempre, además de nadar, saltaba desde lo más alto que podía. Ahí ya era clavadista.

Dejó la universidad pública y la carrera de ingeniería electrónica para irse a Austria a trabajar en un espectáculo de clavados. Su plan era ahorrar, volver a Cali y retomar su carrera, pero allá empezó a entrenar y a competir en serio. Tenía 26 años cuando obtuvo su primer título mundial en cliff diving–hacer clavados desde riscos o acantilados– y su primer Guinness Record, por lograr un puntaje perfecto. El segundo lo logró por ser la persona con más participaciones en mundiales de clavados. A lo largo de 15 años se ha lanzado desde los lugares más extraños: saltó 27 metros desde el mástil más alto del ARC Gloria en Cartagena, lo hizo desde un risco en las cataratas Victoria, entre Zambia y Zimbabue; desde un árbol al borde del río Amazonas y desde el borde de un iceberg, en las islas Shetland del Sur, en la Antártida.

Esa inmersión en la naturaleza lo llevó a su siguiente proyecto: hace menos de dos años regresó a Colombia para captar cada paisaje exótico del país a través de sus clavados en la serie Entre ríos. En el primer episodio, que se emitió en Telepacífico, documentó varios ríos del Valle del Cauca, cercanos a Buenaventura y Bahía Málaga. “Quiero que la gente vea a través de mí los sitios inexplorados de Colombia que no son solo para saltar”, dice Duque. “Hay historias
culturales, gastronómicas, artísticas, musicales que quiero resaltar. Es lo que vamos a hacer con cada parte del país”.

2019 será su último año como clavadista. En su temporada de retiro saltará en Filipinas, Portugal, Líbano, Italia y España. Su plan, además, es trabajar con un grupo de clavadistas jóvenes–entre ellos María Paula Quintero y Miguel García, que quedaron en el top 10 de la copa mundial de Abu Dabi– para que su legado sea un centro de entrenamiento de clavados de altura en Cali, su ciudad natal. 

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