158

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

MICHAEL COLLINS: EL POETA DEL APOLLO 11

 - Autor: 

Pocos recuerdan a Collins como parte del Apollo 11, pero sin él nadie hubiera podido regresar a la Tierra.

En mayo de 1967, durante la Feria de Aviación de París, Michael Collins se sentó a tomar vodka con dos cosmonautas soviéticos. Hablaron de Yuri Gagarin, de la caminata espacial que Collins había hecho un año antes durante la misión Gemini 10 para tomarle fotografías a la Vía Láctea desde la órbita terrestre y de la orden que Kennedy le había dado a la Nasa a principios de esa década: que antes de 1969, un estadounidense tendría que caminar sobre la Luna.

–Creo que les ganaremos –le dijo a Collins uno de los cosmonautas–. Este año queremos hacer el primer vuelo alrededor de la Luna.

Michael Collins durante su entrenamiento para el Apollo 11. Foto: NASA.

Dos años después, sin embargo, era Collins el que estaba sentado sobre un millón de galones de combustible –básicamente una bomba controlada– que los llevarían a él, a Neil Armstrong y a ‘Buzz’ Aldrin hasta la órbita lunar. “No tenía el mejor asiento del Apollo 11”, suele responder en las entrevistas. “Pero estaba maravillado con el que me tocaba”. Lo dice porque mientras sus dos compañeros caminaban en la superficie de la Luna, él, al mando del módulo de comando que los devolvería a la Tierra, daba vueltas a 110 km de distancia en la órbita del satélite. Después de 21 horas, él fue el responsable de la maniobra de conexión entre su nave y el módulo lunar, que había llevado a los otros dos astronautas de ida y vuelta a la Luna.

¿Qué hizo Collins mientras Armstrong y Aldrin caminaban en la Luna? A juzgar por sus aficiones, leyó un libro o recitó una y otra vez su pasaje favorito de la literatura: unos versos de Paraíso perdido, de John Milton, que se sabe de memoria y que aún hoy, a sus 88 años, repite serio y mirando al vacío en todas las entrevistas: “El Todopoderoso lo arrojó de la etérea bóveda envuelto en llamas abrasantes y con horrendo estrépito cayó ardiendo en el abismo de la perdición, para que viviera entre cadenas diamantinas y fuego eterno aquel que osó retar con sus armas al Omnipotente”.

 

El parche oficial de la misión Apollo 11 –un águila con una rama de olivo a punto de posar sus pies sobre la Luna– fue diseñado por Michael Collins. Foto: NASA.

REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 148 - JUNIO 2019

Publicidad

Publicidad