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EL CRATER COLOMBIANO DE LA LUNA

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¿Por qué hay un lugar de la Luna que lleva el nombre de un olvidado físico colombiano del siglo XIX?

En un país de gramáticos, embusteros y guerreros, hacerse paso o sobrevivir gracias a la ciencia es una tarea digna de Sísifo. Julio Garavito Armero, ese físico olvidado que fue durante muchos años la cara del viejo billete de 20.000 pesos, es un vivo ejemplo de esto: nació en 1865, se graduó como bachiller de filosofía y letras –lo que tocaba y había para escoger en la época–, pero más que los hiatos o las esdrújulas, su pasión eran los números. Quería darle una explicación matemática al movimiento de las estrellas, algo que hoy parece muy racional, pero que en los días de la Regeneración podía sonar a herejía.

El panorama de Colombia en esa época –la de la Constitución de 1886, el radicalismo conservador, el Himno Nacional y los aires de guerra– le dejaba dos caminos posibles a Garavito: alistarse como todos los hombres en un partido político, o asumir la solitaria tarea de la ciencia. Su tesis ‘El juego de la aguja’, aunque parezca el título de una novela, fue la investigación que le valió el título de ingeniero de la Universidad Nacional, y uno de los ilustres profesores de este claustro, Miguel Antonio Caro –siendo presidente de la República– lo llamó en 1892 para que dirigiera el Observatorio Astronómico, esa construcción perdida al lado de la Casa de Nariño que había creado Francisco José de Caldas, otro sabio incomprendido.

Julio Garavito Armero. Foto: Archivo EL TIEMPO.

Garavito pasó sus años entre los precarios instrumentos del Observatorio y en tertulias de su sociedad secreta, El Círculo de los Nueve Puntos, un grupo de aficionados a la geometría que debatía, entre cafés, las soluciones a ecuaciones. Para entrar, los aspirantes debían demostrar un perfecto entendimiento del teorema de Euler. En 1901, mientras el país estaba en plena Guerra de los Mil Días, Garavito descubrió un cometa que sería el punto de partida para todas sus investigaciones sobre mecánica celeste, lo que finalmente llevó a que la Unión Astronómica Internacional bautizara con su nombre, en 1970, uno de los cráteres de la cara oculta de la Luna. El crater Garavito queda en el polo sur del satélite, justo al lado de los llanos de Poincaré.

Sin embargo, hoy, su tumba es un sitio de peregrinación de prostitutas y ladrones; su apellido es recordado por otros menesteres; su billete empieza a ser otro recuerdo lejano, y su obra científica, aunque de suma utilidad, apenas se relaciona con su nombre.

En 1970 la Unión Astronómica Internacional bautizó el “Cráter 424” como “Garavito” para reconocer los aportes de Garavito a la ciencia.

El viejo billete de 20.000 pesos reconoce los principales logros de Garavito: sus cálculos sobre la mecánica celeste y la aplicación de los meridianos, la latitud y la longitud exactas al mapa oficial de Colombia.

FELIPE GONZÁLEZ GÓMEZ
REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 148 - JUNIO 2019

 

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