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Victor Hugo Aritizábal: el goleador histórico

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El goleador de la única Copa América que ha ganado Colombia recordó cómo fueron sus seis goles en el 2001.

 “¡No se va! ¡No se va! ¡Aristi no se va!”. Así cantaba la fanaticada de cuarenta y cinco mil personas en el estadio Atanasio Girardot, de Medellín, el día del 2008 en el que Víctor Hugo Aristizábal jugó su último partido como profesional. Con 348 goles repartidos a lo largo de sus dieciocho años de carrera, cada hincha tenía momentos de sobra entre los cuales elegir el mejor recuerdo del jugador: desde el gol de chilena que en 1992 anotó con Nacional contra el América de Cali después de un centro del Tino Asprilla, en el Pascual Guerrero, durante un partido de Copa Libertado-res, hasta el gol de escorpión que consiguió en 1993 en un amistoso contra Chile (“un gol que fue una obra de arte”, lo llamó un titular de EL TiEMPo en esa época) o el cabezazo al piso con el que remató el 3-0 contra Perú, después de un centro del Totono Grisales, durante la Copa América del 2001.

Razones tenían de sobra Medellín y toda Colombia para no querer verlo partir.

Porque si por algo es recordado Aristi en la Selección Colombia, es por su increíble racha en la Copa América del 2001: marcó seis goles en todo el campeonato, al menos uno en cada partido, hasta el de la semifinal contra Honduras. El único juego en el que no tuvo gol fue en la final contra México, un partido al que salió a jugar lesionado solo para no perderse la sensación de estar en la cancha en ese momento crucial. Ese día, el 29 de julio del 2001, él fue ratificado como el máximo goleador del torneo y Colombia salió de El Campín con la copa entre las manos.

A pesar de llevar más de 10 años sin jugar, Víctor Hugo Aristizábal nunca dejó real-mente las canchas. Ya no entra al campo, sino que se queda observando en la raya para su trabajo como comentarista deportivo en Fox Sports Sports. “¡Yo creo que hoy veo hasta más fútbol que cuando jugaba!”, dice riendo y habla de sus viajes entre Bogotá y Medellín para asistir a los partidos de la liga colombiana y en especial del Atlético Nacional, el equipo del que sigue siendo hincha: hace unos años, incluso, tuvo la oportunidad de estar en el estadio Morumbi viendo la semifinal de la Copa Libertadores entre el Atlético Nacional y Sao Paulo, dos equipos para los que jugó.

Siempre se recuerdan los seis goles que marcó en la Copa América del 2001. ¿Cuál de todos es el que más lo emociona?

Los seis son muy importantes, más cuando se gana y se es el goleador de la Copa América. Pero sí recuerdo mucho los que le hice a Perú en los cuartos de final, en Armenia. Ese día estaba mi familia presente en el estadio: mis hijas, mi esposa... Eso fue muy bonito para mí, que estuvieran en ese momento. ¡Y ganamos, tres a cero! Yo tuve la oportunidad de hacer dos de esos goles.

Solo no marcó en la final porque estaba lesionado.

Sí, en la final ya estaba con una contractura muscular. Pero entré a la cancha, quería estar en esa final.

¿Qué le dijo Francisco Maturana?

Él me decía que jugara hasta donde pudiera. Él sabía que estaba tocado y yo sabía que era muy difícil para mí realizar todo mi potencial en la parte técnica y física por esa lesión. Pero entré y lo di todo hasta el minuto veinte o veinticinco, creo, en el que salí. La satisfacción llegó con el gol de iván Ramiro; ahí fue que supimos que nos aproximábamos al título. Ese fue un momento... único.

¿Ese fue el partido más significativo para usted?

Hay muchos partidos significativos en la carrera de un futbolista, pero para mí fue muy especial y definitivo el partido de despedida. Ahí se plasmó toda mi carrera profesional: ver cómo se llenó el estadio para acompañarme, ver a la gente gritándome para que no me retirara, a los hinchas emocionados... Creo que ese fue el partido más significativo para mí.

¿Cuando se retiró pensó que había cometido un error?

¡Todos los jugadores se arrepienten de retirar-se! No creo que haya alguno que diga “siquiera me retiré” o “ya era hora”. Eso le pasa a uno, pasan uno o dos meses después del retiro y uno dice: “¿Por qué me retiré si esto era lo mío?”. Pero bueno, es mejor retirarse bien: mientras uno está bien físicamente, haciendo goles, jugando bien, sabiendo lo que se puede dar. Yo habría podido jugar otros dos o tres años, pero llegó un momento en el que dije: “Voy a parar ahora que estoy bien, que la gente tiene un buen recuerdo de mí”. Es que en el fútbol es mejor retirarse a que lo retiren; es mejor que le estén diciendo a uno que no se vaya, a que le estén diciendo: “¡Bueno, retírese ya!”.

¿Cuál es la amistad que más recuerda en la Selección Colombia de los años noventa?

Éramos casi una familia. De pronto Faustino Asprilla ha sido esa persona con la que he compartido más. Con él he tenido una amistad casi de hermanos, desde que jugábamos en Nacional has-ta hoy; casi todos los días nos hablamos. Tenemos muchas historias, buenas, malas, tristes, alegres... Y eso ayudó bastante, porque ya en la cancha nos conocíamos bastante: cuando jugábamos no necesitábamos hablarnos, simplemente con mirar dónde iba el otro y entender los movimientos, uno sabía dónde poner o recibir el balón.

¿Qué fue lo más difícil de pasarse al periodismo deportivo?

Hay que decir que nosotros no somos periodistas. Ese es un término que le han dado al exjugador de fútbol que se retira y está trabajando en televisión, pero está alejado del oficio del periodismo. Es más como una invitación de las cadenas radiales, de la televisión, para que nosotros aportemos lo que aprendimos en nuestra carrera profesional, entonces se genera una combinación entre el comunicador y el deportista. Eso es muy válido, porque le llevamos a la gente nuestra experiencia desde el campo de juego, desde la forma en que se vive y se trabaja un partido, desde el entrenamiento, desde lo que se siente y se hace en la cancha.

¿A qué jugador colombiano hay que ponerle el ojo en la Copa América de Brasil?

Creo que hoy Colombia ya tiene una base sólida y los jugadores que están no nos sorprenden, porque los conocemos bien y tenemos toda la confianza en ellos. Pero creo que esta puede ser una muy buena Copa América para Duván Zapata: va muy bien en Italia, ha hecho un año espectacular y junto con Falcao son los hombres gol de este momento.

¿Y de qué jugador, o de qué selección, debería tener cuidado el equipo colombiano?

Brasil es el favorito porque está en casa y porque tiene muy buena selección. Es el favorito de la Copa América, pero Colombia también tiene equipo para ir a pelear y a ganar.

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