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Gracias a un ícono de los juegos de mesa, este artista fue capaz de vincular el arte callejero y el mundo del lujo.

Hace un par de años, Alec pintó un grafiti en Wynwood, el barrio en el centro de Miami que está dinamizando el mercado del arte en Estados Unidos. En medio de construcciones que alguna vez fueron bodegas abandonadas, pero que hoy son cafés y galerías, se ve una pintura gigantesca en la que Mr. Monopoly –el personaje que aparece en las cajas del juego de Monopolio– disfruta de un helado rosado con el símbolo del dinero.

Para esa época, este grafitero de Nueva York ya era reconocido en todo Estados Unidos. Aunque siempre lleva una pañoleta o una máscara –un elemento heredado de la irreverencia implícita en el grafiti, que sigue siendo una actividad ilegal–, sus obras empezaron a ganar relevancia: desde sus retratos de figuras como Gandhi, Dalí y Michael Schumacher, hasta las piezas donde aparecen Mr. Monopoly y Ricky Ricón, que nacieron a partir de sus reflexiones sobre la crisis financiera del 2008: “Fue mi manera de hacer una declaración sobre lo que estaba sucediendo”.

Hoy, Alec es una de las figuras centrales del Miami Art Week, donde además presentó dos relojes que forman parte de un proyecto de colaboración con TAG Heuer. Son ediciones especiales del Carrera y el Fórmula 1 en las que el dial fue diseñado por él. “Siempre estamos innovando, desde 1860”, dice Veronique Fauchère, directora de marketing para América Latina y el Caribe, para explicar este encuentro entre el arte y la relojería.

TAG Heuer Formula 1- Edición limitada Alec Monopoly.

Es de noche. Todos en la tienda de TAG Heuer en el Design District de Miami están vestidos para un coctel de gala. Entonces entra Alec, con camiseta negra y una pañoleta roja que le tapa la mitad de la cara.

¿Cuál fue el primer grafiti que hizo?
Fue en el garaje de la casa de mi mamá. Recuerdo que ella estaba muy molesta porque no debería estar haciendo eso… Aprendí que es mejor pintar afuera, en propiedades que no sean las de tu familia ¡sino en las de otras personas! [risas]. No, es broma. Desde entonces empecé a pintar más en los skate parks a los que iba.

¿Y cómo era ese primer grafiti?
No me gustaría decir qué era lo que decía, pues es una palabra que no me gustaría relacionar con mi trabajo actual. Pero sí puedo decirles que en esa época experimentaba mucho con el lettering, tratando de encontrar un estilo propio que me identificara. Fue mucho después, en 2008, cuando empecé a vincular mi trabajo artístico, mis dibujos, con el graffiti. Ahí fue que todo el mundo empezó a decir que yo era un artista callejero.

Ha hecho muchas pinturas de símbolos populares: John Lennon, Gandhi, Dalí. ¿Por qué?
Para mí, hacer arte se trata de lograr una conexión con la audiencia, y con los íconos pop logro que la gente sienta que conoce y entiende una obra cuando la mira. También trato de lograr que frente a mi trabajo la gente sienta emociones relacionadas con la felicidad y el gozo, que cuando pasen frente a un grafiti mío les produzca una sonrisa. Eso es algo que intento tener en cuenta siempre. Si el arte es un espacio adonde la gente se escapa, yo quiero que ese lugar sea lo más agradable posible.

Y también suele incluir el símbolo del dinero o billetes y monedas. ¿Qué significan esas imágenes para usted?
Para mí, el tema del dinero empezó con Mr. Monopoly, él fue el primer personaje que llevaba bolsas de dinero. En mi obra, al principio, lo usé para hablar de lo que estaba sucediendo en Wall Street durante la crisis financiera del 2008. Sin embargo seguí usándolo y se transformó en un personaje que habla de la fortuna, de la prosperidad y que le da motivación a la gente. Conozco a brokers o inversionistas que ponen mis obras en sus oficinas y me dicen que ellos las ven como un amuleto de buena suerte, como un elemento que los motiva a usar su dinero con inteligencia.

¿Oye música mientras trabaja?
Me gusta mucho el hip hop. Y escucho bastante a mi DJ favorito, Black Coffee.

Acaba de sacar dos ediciones especiales con TAG Heuer. ¿Cómo es el proceso para que una de sus ideas se convierta en un reloj?
Tengo un espacio en La Chaux de Fonds, donde quedan los headquarters de TAG Heuer. Ahí es donde me siento a trabajar y a diseñar los relojes. Para mí es natural porque estás en el mismo lugar donde se hacen las piezas y aprendes de la gente que está a tu alrededor. No es diferente a lo que sucede cuando hago graffiti o pintura: la mayoría de mi trabajo está basado en la vida cotidiana, en este caso se trata de poner eso en el dial de un reloj.

¿Les ha aprendido algo a las personas que trabajan allí, haciendo los relojes?
¡Que hay que tener buen pulso! A veces les pido que me dejen intentar poner alguna pieza y no he podido. Y eso que yo tengo el pulso firme, porque para hacer grafitis lo necesitas.

DONJUAN entrevistó a Alec Monopoly gracias a una invitación de TAG Heuer.

JOSÉ AGUSTÍN JARAMILLO
REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 142 - DICIEMBRE 2018

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