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Este realizador cinematográfico le dio la vida a una de las historias animadas más exitosas del cine colombiano en los últimos años: Virus Tropical.

Empezó creando cortos experimentales animados, eran su mejor excusa para evitar los agotadores sets de rodaje porque, aunque era un cineasta, casi no le gustaba relacionarse con la gente. Después de estudiar cine en Nueva York y animación en Francia, Santiago Caicedo empezó a experimentar con el video. Lo usó como un medio de experimentación para hacer lo que quería: contar historias. En el 2011, cuando hacía su segundo cortometraje, trabajó con el equipo de la película que le cambió la vida y conoció a PowerPaola, la historietista que había hecho una de las novelas gráficas más importantes de Colombia: Virus tropical.

La idea para realizar una película de animación que conservara la estética del cómic era que la misma PowerPaola creara cada uno de los dibujos: los fondos, los personajes en diferentes planos o las panorámicas de Cali y Quito, las
ciudades donde transcurre la historia. El trabajo fue tanto que para animar la película tardaron mucho más tiempo del presupuestado y las cajas de dibujos que no se usaron le hacen un homenaje a los cinco años de trabajo: “Prácticamente hicimos la película dos veces”, dice Santiago. En la primera, los actores que hicieron las voces –Alejandra Borrero, María Cecilia Sánchez y Diego León Hoyos– interactuaron entre ellos porque para mí era algo importante para que se sintiera la fuerza de la historia. Fue un reto porque tenía miedo de enfrentarme a una dirección de actores que nunca había hecho. La segunda fue la parte animada, que además se hizo en 3D”. La cinta se estrenó en mayo en Colombia ya ha recorrido varios países de América Latina: Perú, México y Ecuador. Además ha estado en los festivales South By Southwest en Austin, Estados Unidos, donde ganó uno de los premios de la audiencia; el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, y la Berlinale, en Berlín.

“Cuando hicimos la película pensamos:esto es lo mejor que nos va a pasar y disfrutaremos todo como si fuéramos una familia”, recuerda Caicedo, que esquiva la etiqueta del director de cine y prefiere el cargo de realizador. Sin embargo, cuando iban a terminar la película los penalizaron por no entregarla a tiempo. “No teníamos plata y la poca nos la quitaron. Pero hicimos crowdfunding y fue muy bonito porque la gente que puso plata apareció como extra, los
dibujamos a cada uno de ellos”.

¿Qué tan difícil fue dirigir una historia de mujeres?
Fue difícil, sobre todo porque estaba acostumbrado a trabajar solo. Sin embargo me logró despertar cierta sensibilidad: por ejemplo, ser más sutil en la manera de entender algunas cosas y ver cómo los hombres nos cerramos a muchas formas de ser o de sentir. Ahora me cuestiono constantemente sobre cómo me debería comportar o qué cosas que uno tiene metido en el ADN de esta sociedad machista tengo que cambiar.


¿Cómo fue el proceso de animación de los personajes?
Cuando empecé a hacer la película quería basarme también en algo que me gusta mucho de Virus tropical, que es el dibujo. Quisimos que los personajes tuvieran un espíritu punk y desprolijo, que al final de cuentas también tiene que ver con el proceso mismo de los personajes porque a veces era importante que estuvieran sin terminar. Hay unos que son barrocos, llevados al extremo, y hay otros que se ven en construcción. Queríamos salirnos con la nuestra en ese sentido e incluso dejar cabos sueltos en la narrativa. También hay algo muy lindo que tiene la novela y que identificamos cuando nos sentamos a escribir el guion: la película siempre está empezando y cuando por fin parece que va a empezar, se acaba. Eso es lo que más nos critican, pero era lo que más queríamos.

¿Qué le hace falta al cine colombiano para que esté más tiempo en cartelera?
Esa es la pregunta del millón. El cine colombiano todavía no se ha conectado con el público, aunque los directores ya lograron entender cómo funcionan ciertas cosas afuera, como los festivales, y eso les da a las películas colombianas el poder de tener más circulación, de ser más vistas y más criticadas. Nosotros hacemos todo lo posible para que la gente vea nuestras películas, pero en nuestro caso se consumen más lentamente. Virus tropical es extraña y no encajó en ninguna parte; eso la hace más llamativa en festivales, que dicen “traigamos a la niña rara”.

¿Cuál fue la última película colombiana que vio?
Sal. La vi hace rato.

¿Cuál es el director colombiano que hay que tener en la mira?
Óscar Ruiz es muy especial porque tiene una manera de hacer las cosas muy desde el cine. Hace cine para cineastas.

Después de Virus tropical, ¿qué sigue?
Pues como pasa en estas cosas, la posibilidad de tener un equipo como el de la película dio para tener un estudio de animación. Llevamos dos años produciendo una película que se llama Chandasma que sale en el 2021 y es sobre un perro fantasma que ayuda a una chica a entender por qué se fue su papá. Las películas de animación son largas y de mucha paciencia, así que en el estudio también hacemos teatro, conciertos y todo lo que tenga videos de gran formato.

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