158

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

A sus 21 años, el arquero de Millonarios solo tiene una idea: hacer historia en la Copa América con la selección venezolana.

Para ver el minuto a minuto del partido Venezuela vs. Bolivia en la Copa América haga clic aquí.

Wuilker Faríñez es un arquero para ver en cámara lenta. Sus atajadas, en muchas ocasiones, se escapan al ojo humano. En menos de dos segundos puede ir de un palo al otro, llegar allá donde están las telarañas y volver al piso para estirar su brazo y sacar un taponazo de remate. El venezolano acostumbró a los fanáticos del fútbol colombiano a ver jugadas que ni los guionistas de Supercampeones se llegaron a imaginar. Tiene 21 años y ya tiene pinta de convertirse en leyenda.

¿Qué es lo que más extraña de los partidos que jugaba en su barrio, en Caracas?
Estar tranquilo, estar jugando porque, de verdad, necesitabas solo divertirte. Era una alegría increíble. Yo veía la cancha desde la ventana de mi casa, entonces era una tentación muy grande porque si veía que estaban jugando, me entraban ganas de ir. No había mayor alegría para mí que me llamaran mis amigos para ir a jugar.

Y en esa época, cuando armaban los equipos, ¿lo escogían de primero o de último?
Bueno, eso era parte y parte. Algunas veces tocaba esperar. [risas].

Su papá también fue arquero y su primer ejemplo, ¿pero usted cuándo dice: “Quiero tapar”?
Es innegable que él fue un gran ejemplo para mí. ¡Y era bueno, valga decir! Pero más que la portería, lo único que me importaba, al principio, era no perder. Por eso, cuando veía que hacíamos dos o tres goles, me iba para el arco y trataba de sacar todos los balones como fuera. Ahí empezó mi cariño por el arco, pero solo hasta los 15 años decidí que iba a ser arquero.

¿Se acuerda de su primer par de guantes?
¡Uy, sí! Fue cuando empecé a jugar en el San Agustín El Márques, mi primera experiencia futbolística por fuera del barrio. Tenía ocho años. Al principio empecé a jugar sin guantes, pero los padres de ese colegio podían ayudar a las personas como yo, que en ese entonces no tenían cómo costearse unos guantes, ni el uniforme. ¡Aunque tampoco se sintió tanto el cambio! [risas].

¿Quiénes fueron sus primeros maestros?
Podría nombrar muchísimos, pero que estén conmigo desde pequeño: ‘Juangui’ Ramírez, que me ha acompañado desde antes de los ocho años. Después, a nivel profesional, no me puedo olvidar que debuté a los 17 años gracias a Eduardo Saragó. Luego entró el profesor Toni Franco. En selección, el profe Chita Sanvicente fue el que me convocó para ir a la Copa América que se jugó en Chile, en el 2015, siendo sub-17 aún. Y ahora el profe Dudamel.

¿Cuál es el mejor consejo que él le ha dado?
Muchos, ¡es que compartimos la misma posición! Sobre todo, él me ha dado confianza, es un entrenador que te sabe hablar, que sabe corregir las cosas en el momento adecuado y tiene mucha experiencia en el arco. Pero esto va más allá del arco, más allá de la profesión: él ha sido muy importante para mí por fuera de las canchas.

¿Cómo fue su primer partido con la selección de mayores?
Fue en un partido no oficial que jugamos contra la selección gallega, allá en España, antes de la Copa Centenario que se jugó en Estados Unidos. Terminamos 1 a 1 y tengo que decir que el gol fue un poco mi culpa. [risas]. Ahí el profe Dudamel fue vital porque me apoyó y segui defendiendo el arco.

Y con la vinotinto, ¿cuál es el partido que más recuerda?
Uno contra Colombia por eliminatorias, en el 2017. Fue después de que llegáramos del Mundial Sub-20, donde quedamos subcampeones. Había mucha expectativa, mucho nerviosismo y nosotros tratamos de mantenernos con los buenos resultados. Todo el país estaba muy pendiente y había mucha ilusión; ¡qué responsabilidad! Al final, nos fue bien en ese partido, sobre todo me acuerdo que le saqué un cabezazo a Falcao… ¡Uff!

Hablando de atajadas, ¿cuál es su top?
¡La de Falco, primera! La que le saqué a Messi en el primer partido que jugué contra Argentina, porque más allá de que fuera difícil el tiro, fue taparle un disparo a mi ídolo. Y la última que tuve contra Nacional este año, la triple atajada.

¿Cómo ve a Venezuela para la Copa América?
Bien. Tenemos mucha ansiedad, muchas ganas de ganarlo todo. Uno entrena es para ser campeón, y la vuelta está en creernos eso.

Nicolás Vikonis, el exarquero de Millonarios, le dio de regalo un libro para atajar penales. ¿Tiene algún truco para tapar los tiros desde los once pasos?
El fútbol ha avanzado mucho y todo se estudia, eso es lo primero. Después viene la intuición. Pero es viendo a los ojos al que va a cobrar cuando uno decide qué hacer.

Usted mide 1,80. ¿No le da rabia que siempre le pregunten por su estatura y que le digan que no es un arquero muy alto?
Yo lo tomo con tranquilidad; rabia no me da [risas]. Sé que no es del todo cierto y he trabajado para que eso ni importe; entreno mucho la agilidad, la potencia, que es en lo que más se basa el arquero, y en la concentración. Analizo mucho los partidos, veo cómo se mueve el equipo y me gusta la táctica, aunque eso sí es más complicado de entender.

FELIPE GONZÁLEZ
FOTOGRAFÍA: PABLO SALGADO
REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 147 - MAYO-JUNIO 2019

 

Publicidad

Publicidad