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Las chicas buscan hombres mayores de edad

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Dolly Montoya no suele hablar de género ni de feminismo, pero se ganó a pulso un lugar en un campo dominado por los hombres.

Cuando todavía estaba en el colegio quemó banderas de Estados Unidos en la plaza de Pereira para protestar contra el imperialismo. Cuando cumplió 19, estudiaba química farmacéutica en salones llenos de hombres, participaba en grupos políticos y vivía en una de las residencias estudiantiles de la Universidad Nacional. A los 22 años ya estaba casada y tenía dos hijos. Y, sin embargo, no siguió la corriente de dejar su carrera, sino que continuó firme en su propósito de graduarse, trabajar y cambiar el país.

Solo que, para ese entonces, sabía que no iba a cambiarlo desde la política, sino desde la ciencia.

Dolly Montoya, la primera rectora mujer de la Universidad Nacional, hoy tiene setenta años y pertenece a la primera generación de mujeres que fue masivamente a la universidad en Colombia. Su generación tuvo que abrir espacios, tanto en los salones de clase como en el mundo laboral y en la academia. Cuando empezó a estudiar, le tocó exigirle respeto a un profesor que le dijo frente a sus compañeros que debería irse a cocinar y dejar de buscar marido en la universidad y cuando trató de conseguir su primer trabajo se presentó a un puesto en un laboratorio donde necesitaban, explícitamente, a un hombre: “Le debo comunicar que en la universidad no nos separaban en un salón a los hombres y en otro a las mujeres, sino que las clases las recibimos juntos y aprendimos lo mismo”, dijo esa vez. Y consiguió el trabajo.

Montoya nunca quiso comprarle muñecas a su hija –hasta que un día ella misma se antojó de una– porque quería que viera el mundo de una manera amplia, como lo había visto ella. Y aunque reconoce esas diferencias de género, dice que nunca ha tenido dificultades por ser mujer: “Una vez, en una manifestación, un compañero me dijo: ‘Compañera, váyase para la residencia que le van a abrir la cabeza’. Y yo le contesté: ‘¿Desde cuándo las piedras caen solo en las cabezas de las mujeres?’”, recordó en una entrevista para Bocas.

Sus preocupaciones fueron otras: como conseguir recursos para fundar el Instituto de Biotecnología (que hoy reúne a investigadores de varias facultades y es uno de los más activos de la Universidad Nacional). “Sé que no es personal. Me lo estoy disfrutando, haré proyectos y seguiré aprendiendo hasta el día en que me muera”.

REVISTA DONJUAN
FOTO: RICARDO PINZÓN / CORTESÍA BOCAS
EDICIÓN 141 - NOVIEMBRE 2018

 

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