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Las cartas de los colombianos presos en China

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Cerca de 104 colombianos están presos en Hong Kong, Guangzhou, Dongguan y Beijing por transportar cocaína. Conozca las más estremecedoras historias de estos condenados.

 Cerca de 104 colombianos están en cárceles de Hong Kong, Guangzhou, Dongguan y Beijing. Muchos de ellos aceptaron diez millones de pesos por llevar dos kilos de cocaína a China, y al menos doce están condenados a muerte. Los que no, están encadenados o ensamblando audífonos y otros objetos por doce horas al día con sólo veinte minutos de descanso en cada comida. Aquí revelamos las cartas que cinco de ellos les han enviado a sus familiares en Colombia, contando su infierno en primera persona.

Nos dejan ver la televisión después de cenar, pero en chino o en inglés. En ese momento, tenemos que estar sentados en el piso. A las 21:30 horas nos acostamos hasta el otro día, pero cada dos horas ellos despiertan a dos personas diferentes y le quitan dos horas de sueño. La celda es de 18 metros por 3,5. El piso, de baldosas. Dormimos en un planchón de concreto y sin colchón. Apenas nos dan dos cobijos que en el verano nos sirven de colchón y en invierno nos cubrimos con ellas pues el frío es total. El baño no tiene puerta y todos ven las necesidades que uno hace. No hay taza, es una letrina, y la separa un muro de 40 centímetros de alto a la cama donde dormimos. Ellos están obligados a darnos todos los implementos de aseo a los que somos extranjeros y lo único que nos dan es jabón de baño que debe ser el más económico del país y un rollo de papel higiénico.

El resto, debe uno conseguírselo. Si tiene dinero, puede comprar todo lo de aseo y cosas como leche en polvo, pasta cruda, té en bolsas, chancletas, toallas y buneo, como si fuera poco lo venden a unos precios altos. Eso lo dicen los mismos chinos, que afuera es todo muchísimo más barato. El trato por parte de ellos es psicológico, pues no le dicen nada a uno del caso, todo lo mantienen en silencio. Pero yo aquí llevo las de perder siempre, en una ocasión por no dejármela montar por otro, un coreano que me tocó ya por fuerza mayor pelear y le metí la mano y como no hablo chino hicieron lo que quisieron conmigo. Me hicieron un informe como ellos quisieron y me encadenaron al planchón donde dormía por 15 días, sin tener la oportunidad de defenderme. No me podía bañar ni hacer del cuerpo en el baño. Me tocaba ahí mismo donde dormía pero lo hacía en un balde y otra persona lo recogía y lo lavaba. Esto es todo mi calvario que tengo que aguantar día a día solo por no tener la oportunidad de refinanciar el crédito que tenía en Bancolombia para salvar mi casa. Así, tuve que dejar mi hogar sin ver crecer a mis hijos y dejando a mi esposa con esa carga tan tremenda que le dejé; ese vacío que hay en sus vidas. Para quién vaya dirigida esta historia les pido de corazón que muevan cielo y tierra para poder regresar a mi país y empezar nuevamente de cero mi vida con toda mi familia. Este hombre cometió un error. No conozco al primer hombre en la tierra que sea perfecto y no cometa errores. Les aseguro que no lo hay.

 

 Ay manito no se imagina cuánto lo extraño y lo recuerdo. Le cuento que esto acá se vuelve cada día más y más insoportable. Cada día que pasa me arrepiento de haber hecho esto. En mi mente siempre soñé tenerlos bien y poderlos ayudar en lo que más pudiera pero en se convirtió en una pesadilla. Le cuento también manito que he tenido muchos problemas con los negros africanos y con estos malparidos chinos, cuando uno quiere ser su amigo no le crea que estos hijoeputas son el demonio ellos no tienen corazón, no se imagina la tortura que nos dan acá manito nos tratan peor que basura y que animales. Estuve cinco meses encadenado de los pies en lo que era el hospital de la prisión. Las enfermeras y los soldados nos pegaban y nos maltrataban mal de boca. Es una real pesadilla y no siendo suficiente estuve re mal y me hicieron dos operaciones y le cuento que ni anestesia me pusieron.

Pero lo peor fue un día que un policía me dijo que me iban a matar y me fui destruido para la celda. Al otro día vino por primera vez la embajada a visitarme. Y el cónsul me dice que es verdad que de acá no voy a salir nunca y que me pueden matar, ese señor me dijo eso y me asesinó la esperanza. Llegue destrozado a la celda, lloré como nunca había llorado y me sentí solo y abandonado. Estaba ya decidió a que fuera lo que Dios quisiera igual no había elección, nada ganaba con matarme.

Por favor no le diga a mi mamá que me dieron pena de muerte, pero hoy con el buen comportamiento y trabajo creo con fe en Dios que nos estaremos viendo en poco tiempo. Ahora lo que más pido es que pueda ir a la cárcel real de Colombia como debe de ser y me saquen de este centro de tortura lo más pronto posible antes de que me enloquezca y allá ya los puedo llamar mínimo una vez al mes y pueda vivir mejor ahora La última vez que vino la embajada nos trajeron fotos y cartas y solo recibí una foto de mi mamita. No se olvide de mí, no se imagina las esperanzas que esto da cuando nos escriben de nuestra casa. Es lo único que nos mantiene vivos acá porque acá somos como zombis. Vivimos pero no existimos. Esas cartas me ayudan para poder soportar este infierno. Lo quiero con todo mi alma manito…

 

Amada y linda familia, me gustaría que no estuvieran tristes pero tengo que ser realista. Sé que mi audiencia les ha causado de todo un poco. Les pido que por favor me perdonen que yo lo que hice fue por todos. Para que tuviéramos un techo digno en donde habitar. Pero desafortunadamente las cosas no salieron. Aquí, en este momento están haciendo unas heladas muy terribles, estamos congelados. No crean que la situación es fácil. Yo creo que estoy pesando unos 68 o 70 kilos. Cuando llegué aquí me pasaron, y la balanza dio 86 kilos. Psicológicamente estamos muy destruidos. Nos mantienen sentados el 90 porciento del tiempo, incomunicadoscon el resto. Estamos viviendo con muchos negros y la verdad solo hay que vivir con ellos para saber que son cochinos y desordenados. No es que sea racista, pero no quiero saber nada de ellos. Para nada. Si tuviéramos dinero podríamos comer y vivir mejor.

Nos mantienen con lo que serían 100 mil pesos colombianos al mes. O menos que eso: lo único que como es un arroz sin sal, todos los días. Y alguna que otra cosita contra mi voluntad. Solo el instinto de sobrevivir nos hace comer. Estamos sometidos a todo lo que los chinos quieran. Tenemos un supervisor que no hace otra cosa que intimidarnos con un cuarto de castigo. Nos tratan mal de palabra y nos obligan a firmar papeles sin saber. Los únicos que nos pueden ayudar son los de la Embajada, pero vienen cada dos o tres meses. Bueno, esposita mía, quiero que sepas que te amo, que todo este tiempo no he hecho otra cosa que pensar mucho en ti, y alimentando este amor para que cuando nos encontremos sigamos siendo muy felices. Deseo tenerte en mis brazos y no separarme más de ti. Esto ha sido muy duro pero confiemos en Dios, que es el único que nos puede volver a unir. Hasta el día de hoy no tengo noticias de nadie por estar incomunicado. Pero tú eres el motor de este hombre. Deseo que toda tu ternura perdure en mi mente y en mi corazón. Estando unidos llegaremos a la cima donde Dios quiere que lleguemos. Amor mío, yo estoy al frente de un hermoso paisaje, pero tengo los ojos tapados y no puedo disfrutar de él. Así me siento tu hermoso recuerdo. Lo tengo en mí pero me faltas tú. Pero yo sé que el amor lo supera a todo. Te pido a ti y a nuestros hijos y a toda la familia que me perdonen y no me olviden. Sigan adelante que todavía tenemos mucho tiempo para compartir.

 

Respondo al nombre de Otilio Ruíz Cuero, ciudadano de origen colombiano quien me encuentro prisionero actualmente en la prisión de Stanley por el delito tipificado como tráfico de drogas peligrosas, del que se me ha acusado y del cual soy plenamente consciente de haberlo cometido. Más quiero indicarle que ni aún para usted deber ser desconocido el tema referente a la inmensa crisis internacional económica que engloba principalmente a países tercermundistas, de la cual no es la excepción el mío propio. Todo se ve reflejado en la inmensa pobreza de las ciudades colombianas, ocasionada por los bajos ingresos. Yo le expongo lo siguiente señor Juez: yo hice esto debido a mí avanzada edad y por la cual yo en mi país ya no soy útil para la sociedad y por la cual me vi obligado a hacerlo porque en mi país yo tengo a varios familiares que mantener. Se trata de personas de edad avanzada y que también tienen enfermedades terminales y necesitaban medicinas y yo tenía que cubrir esos gastos. Debido a lo poco que tenía de ingresos me vi obligado a hacer lo siguiente: hace tres años tomé dinero prestado a prestamistas de la ciudad donde vivo. Eran personas que trabajaban para organizaciones fuera de la ley. Yo tenía conocimientos de sus actividades. Y como nunca pude pagar esta deuda apareció una persona cobrando el dinero que me había prestado y me comprometí a pagar una cuota diaria, pero me fue imposible. Y ellos me dijeron que si no era en efectivo tenía que pagar de otra forma y sería haciendo un viaje para ellos. De eso me descontarían una parte de la deuda. No siendo así mi señora esposa correría un grave peligro y pues no tenía otra alternativa que hacerlo.

Con esto no trato de justificar ni minimizar el delito que he cometido, ni tampoco tratar de influir en usted y su decisión. Solo quería que tuviese conocimiento de la realidad latente que vivo como una víctima más de este inmenso monstro que significa el narcotráfico. Ante todo, pido perdón y disculpas a las autoridades de este país y las leyes que lo rigen, y a toda la sociedad de Hong Kong, pidiendo una oportunidad más para demostrar que como personas podemos cambiar y rectificar el rumbo de nuestras vidas.

 

Hola flaca, espero que te encuentres bien con mi hija. No sé si ya sabes lo que sucedió conmigo: estoy detenido en Hong Kong. Solo quiero decirles que las amo con toda mi vida, las extraño mucho cada segundo de mi vida. Las cosas de Dios quisieron que todo fuera así. Por favor cuida a mi hija y explícale lo que sucedió. Mi bebé será la fuerza para resistir esto para salir y volver a verla otra vez. Gracias por haber sido parte de mi vida, flaca. Por aquí tal vez me demore muchos años. Aún no lo sé. Te pido que eduques a mi hija; sé que mi familia va a estar pendiente de ella. Dile que la amo y que le pido perdón por dejarla sola en su vida y que siempre estará en mi corazón y que por cartas estaremos comunicados. Hay una colombiana que vive aquí. Ella será mi apoyo para poder escribirles a ustedes a través del correo tuyo y el de ella. Puedes escribirme y enviarme fotos de mi hija. Diles a todos por favor que los extraño y los amo. Siempre estarán en mi vida. Sé que cuando salga de aquí todo será diferente: mi bebé toda una señorita, pero esa es mi esperanza de volver. Por favor te envío una carta para mi madre. Como sea búscala y hazla llegar porque no sé cómo se encuentra. Estoy bien y no se preocupen por mí. No hagan el esfuerzo de visitarme
porque venir cuesta mucha plata. Vivan sus vidas y disfruten.

Flaca, tú sabes que eres para mí, aunque las cosas no pudieron ser. Eres tú con quién quería mi familia y hogar. No hay rencores hacía ti, para nada. No te olvides de mí. Te amo, flaca. De pronto te haga falta algún día y tengas ganas
de escribirme… a pesar de tu silencio quiero decirte que siempre contarás conmigo, pase lo que pase. Siempre estaré junto a ti y siempre nos tendrá unidos ese grandioso amor por nuestra hija. Bueno, puedes ver que te hice una mariposa, y lo hice con un fin. Antes de que este hermoso animal pueda llegar a expresar su belleza tiene que pasar un proceso. Antes tiene que ser un gusano que hasta expresa un mal sentimiento para muchos. Pero cuando sale de su capullo, nos deja ver lo magnífico que es. Hay algunos que salen y solo viven unas cuantas horas y mueren. ¿Lo sabías?

 

LEA COMPLETAS LAS CARTAS DE LOS 5 COLOMBIANOS

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