158

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

¿Cómo aterrizar un avión?

 - Autor: 

¡Oh, no! ¡Los terroristas de Al-Qaeda se han tomado el avión King Air 350 en el que usted se encuentra!

Dejaron inconscientes a los dos pilotos antes de que alguien se diera cuenta. Pero usted, con su entrenamiento kung-fu los neutralizó. Ahora solo queda la parte difícil: ¿cómo aterrizar el avión? El avión va ligeramente en picada, así que usted jala con suavidad el timón (o semivolante) hasta que el horizonte artificial, aquel instrumento frente a usted que muestra una mitad azul y una mitad roja, queda completamente nivelado, con la línea central en el punto donde se encuentran ambas mitades. Esto significa que vuela paralelo a tierra, sin descender o ascender.

Revisa que vaya a la velocidad adecuada, que la aguja del velocímetro se encuentre dentro del rango apropiado que está marcado ahí. Menos mal lo están, porque si no fuese así tendría que buscar y llevar de a poco para adelante las palancas de potencia, ubicadas en el panel al lado derecho de su asiento, una por cada motor. Pone el piloto automático para trabar los controles y conservar el curso. Ese botón que dice “AP”, cercano a las palancas de potencia.
Cuando ya la nave se encuentra estable, usted se pone los auriculares y busca el botón de PTT –press to talk– en el semivolante, pero no lo encuentra. Son muchos los botones en el timón, así que es mejor no tocarlos. En vez de eso busca el micrófono de mano, una especie de walkie-talkie con el que podrá comunicarse con la torre de control. Oprime el botón y dice:

–¡Mayday, Mayday, Mayday! –tres veces, y lo hace hasta que al fin le responden del otro lado.
Cuenta brevemente qué pasó y espera a que lleven a la torre a alguien que lo pueda ayudar. Por casualidad lo comunican con los capitanes Guillermo Zúñiga y Luis Rodríguez, instructores de la CAPI Centro Aeronáutico, que lo guiarán por el proceso de aterrizar el avión en la pista. Le dicen “vire a 30 grados” o “vire a -15 grados”, para ponerlo en posición. Y usted hace todo al girar ligeramente el timón, guiándose con la rosa de los vientos, esa especie de brújula que se encuentra a la derecha de usted, en el panel central.

En el momento en el que ya está la pista frente a usted, sujeta con firmeza el semivolante y lo empuja ligeramente hacia delante –cada línea marcada en el horizonte artificial equivale a 5 grados. La idea siempre es descender en un punto entre los 5 y 10 grados–. Por difíciles que son los vientos, usted mantiene con temple de acero el avión en su descenso.
En medio de la noche puede ver cuatro luces al lado izquierdo de la pista. Rojas y blancas. Se ponen un momento blancas y le dicen que está muy alto; se ponen luego rojas y le dicen que va muy bajo. Solo cuando dos son blancas y dos son rojas usted sabe que va en el ángulo apropiado para tomar la pista.

A unos 1.500 pies de la superficie los pilotos le dicen que despliegue el tren de aterrizaje. Se hace con palanca de punta blanca y redonda en el panel central. Desciende hasta que la pista se extiende hasta el horizonte, hasta que ya está muy cerca. ¡Este es el momento de la verdad! Los dos capitanes le dicen que levante de a poco la nariz del avión hasta unos 5 grados usando el horizonte artificial. Le dicen también que, lentamente, lleve las palancas de potencia atrás para ir reduciendo la velocidad. Las ruedas traseras, o tren de aterrizaje principal de la nave, golpean el asfalto. Apenas lo siente, usted lleva –¡con delicadeza, siempre con delicadeza!– el semivolante adelante, para bajar la nariz y que el tren delantero también toque suelo. Mientras tanto sus pies presionan sobre la parte de arriba de los pedales que hay bajo el timón. No los hunden, lo cual sirve para controlar la cola, sino que solo presionan en la parte de arriba, para hacer uso de su segunda función. Menos mal que se acordó de esto, ¡porque esos son los frenos!

Poco a poco la nave pierde velocidad hasta que se detiene. Ya puede oír las sirenas de los carros de policía y los camiones de bomberos que se acercan. Solo queda apagar el avión, jalando de las palancas rojas que se encuentran frente a usted. Lo único que queda, entonces, es definir el bar al que irá celebrar con unas cervezas toda la aventura.

Si quiere no solo aprender a aterrizar un avión, sino a volarlo, le recomendamos ir a CAPI Centro Aeronáutico (www.capi.com.co). Tels: 801 06550 y 320 322 7766.

Publicidad

Publicidad