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Sulay Pino y la belleza de Medellín

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Sulay Pino es guía de turismo del Graffitour de la comuna 13 y una modelo hecha a pulso.

Sulay Pino es guía de turismo del Graffitour de la comuna 13, guiando a extranjeros y locales por el lado más pintoresco y artístico de Medellín: el arte que se inscribe en sus paredes, que desmitifica la violencia y los imaginarios de narcotráfico de los que Colombia (y cualquier colombiano en cualquier rincón del mundo) parece no poder escapar. "Eso pasa, pero mostremos también la parte positiva, que hay gente que se la lucha a diario por hacer algo positivo en sus comunidades", dice Sulay, "que nos recuerden por cosas como la cultura y los proyectos sociales, más que por la guerra, la violencia y la droga".

Aunque el Graffitour lleva nueve años, hasta ahora no se había realizado un tour en inglés por los mismos chicos de la comuna. "Al principio esperábamos que llegaran dos o tres turistas para mostrarles y practicar el inglés". Ya van 2000 visitantes extranjeros, aparte de los locales.

También es modelo, forjada a pulso y contra las corrientes del mundo del modelaje. Su primera experiencia "fue una experiencia extraña", cuenta ella. Aunque todo el mundo le decía que tenía lo que se necesita para ser modelo ("eres muy alta", "tienes facciones muy hermosas" y cosas por el estilo), ella nunca se aventuró a intentarlo...hasta que a los 19 años decidió intentarlo en el reinado Señora Colombia, para mujeres que ya fueran cabezas de hogar y que quisieran apoyar proyectos sociales. "Había que pagar la participación, vestidos, maquillaje, y todo por cuenta mía", y así invirtió sus ahorros para entrar al reinado. Ganó, al igual que otras seis mujeres que iban a ser llevadas a participar en otros reinados en el mundo. En cuanto a lo que ganó, no fue más que cirugías plásticas, las que se quisiera hacer. "Empezaron a mostrarme un montón de defectos que yo no me había descubierto", cuenta ella. "Que me iban a hacer piernas, que me iban a poner senos, que me iban a arreglar la nariz, y yo pensaba 'juemadre, si yo gané, pensé que era porque les gustaba como era yo'".

Renunció a su título en ese reinado, "una farsa total", para volver a su hijo e intentar el modelaje, con algunos eventos de protocolo, y luego intentó entrar por medio de las agencias. Casi todas le dijeron lo mismo: que si quería desfilar tenía que adelgazar sus piernas ("yo super motivada me metí al gimnasio, dejé de comer, pero mis piernas no bajaban, era mi contextura"), que si quería ser modelo de fotografía tenía que ponerse implantes en los senos ("porque si yo era caderona, también tenía que tener el busto grande"). En medio de todo, ha logrado hacer fotos y videos aquí y allá, pero ha sido una lucha constante. "Me gusta", dice del modelaje, "pero no he encontrado un lugar para mí. La idea que yo tengo del modelaje en Colombia es que es un modelo armado, en donde te exigen ser de determinada forma y nunca van a aceptar tu forma natural".

En cuanto a sus proyectos a futuro, su prioridad es su comunidad. "Trabajar por un turismo comunitario que sea sostenible, que ayude a los barrios de Medellín con proyectos de arte". En cuanto al modelaje, sigue siendo una batalla cuesta arriba, pero no se preocupa mucho al respecto. "Lo dejo fluir, si pasa bien, pero si no yo también estoy contenta con lo que hago. Me siento muy feliz con el turismo".

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