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Conozca el origen del Johnnie Walker Blue Label, la bebida que recrea el sabor de los whiskies del siglo XIX.

Johnnie Walker Blue Label es un excepcional Blended Scotch Whisky que recrea el sabor de los whiskies del siglo XIX. Para hacer posible esta mezcla, se utilizan los whiskies más raros y extraordinarios de Escocia, tanto así, que solo una de cada 10.000 barricas es seleccionada. 

Cada sorbo es un viaje a través de diferentes mundos, donde los aromas y sabores se mezclan en perfecta armonía y cada uno es una exaltación a los sentidos. Para entender este whisky uno puede relacionar sus características con tres mundos. El de un bosque que nos lleva a entender las colinas de Escocia; el de la historia de Inglaterra y su comercio de sabores exóticos y la idea de un barco que bordea las costas.

El viaje empieza en un bosque, con el dulce aroma de frutas bañadas en miel combinadas con una ligera brisa. Se pueden sentir sabores a vainilla, limón y almendra; dando paso a ricas especias como pimienta de Jamaica, nuez moscada, canela y casia. También se pueden distinguir capas dulces y florales con notas de frambuesa y frutas rojas. En boca aterciopelado, un poco seco y sedoso. Recuerda a un increíble pastel de frutas casero.

 

(¿Cómo servir el Johnnie Walker Blue Label?)

La segunda parada es en el pueblo de Kilmarnock en Escocia donde nació la historia de Johnnie Walker, en la tienda original de Johnnie Walker, donde en 1819 se mezclaban tés y un año después comenzaron a hacer whiskies. Acá se evocan los aromas de especias exóticas, fragantes tés de los cuatro rincones del mundo pero, como personaje principal, la fina selección de maltas que pueden traducirse en boca como una sensación a chocolate, cacao oscuro y té de Assam. Luego aparece el jengibre en tonos sutiles que dejan una sensación dulce, refrescante y suavemente picante, cercano a la paprika.

La última estación de este viaje nos lleva a un barco y nos acerca a las características de la madera, porque en barricas de roble americano y europeo fueron añejados los whiskies de esta mezcla. Aparecen notas cítricas, de mora y nuez moscada. Al final se siente la influencia de la turba, ese humo característico que proporciona sabores ahumados y dan la sensación de fuego de madera suave. Sabores que van y vienen rítmicamente y anticipan el final con una nota lejana a humo con salvado y cacao caliente.

Para disfrutar de esta sinfonía de sensaciones, sirva Johnnie Walker Blue Label en un vaso corto y en otro, agua con hielo. Primero beba un sorbo de agua y de inmediato un sorbo de whisky.

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