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Buena comida -cocina clásica italiana-, con pasta hecha en casa y fogón artesanal.

Es una trattoria sencilla, bonita, acogedora, donde se come bien y los precios son justos. En resumen, es ese tipo de local que todos apreciamos. Un restaurante donde hay buena comida –cocina clásica italiana–, con pasta hecha en casa y fogón artesanal. Lo primero que hay que decir es que su pizza es una de las mejores de Bogotá. Al horno de leña –que es el gran protagonista del sitio y el que hace que todo sea tan acogedor– llega una masa madre cuya receta casera dice así: levadura natural con miel, yogur, pera y harina de trigo. Y sobre ella, aquí mis favoritas: la pizza Spinaci-Gorgonzola, con base de tomate, mozzarella, espinaca, queso azul italiano y salamella picante (un embutido italiano); la de bresaola (carne de ternera curada) y queso brie, y la de procciutto y pera. Por cierto, buenos son todos los embutidos en este local… Y por cierto, todas las pastas salen bien, y con sus salsas clásicas uno va a la fija: quattro formaggi, carbonara, amatriciana... Y por cierto, los raviolis de langosta son de campeonato. Ahora sí, vamos a las recomendaciones.

Il Mercatino Cra. 10A # 69-16. (Bogotá) Tel: 3058774

De sus entradas: - El carpaccio di manzo, de corte artesanal, con rúgula y crespos de parmigiano. ¡Bien! - El fritto misto di mare, que es una variedad de mariscos apanados, aromatizados con hierbas. - Y la pancetta di maiale (o chicharrones o pork belly, también) con puré de garbanzo. ¡Ruega uno para que no se acaben!

De sus fuertes: - El risotto ai funghi, hecho en arroz arborio, bien cremoso, con champiñones y parmesano. - Fideua ai frutti di mare. Una especie de paella pero con fideos pequeños de pasta, con mariscos. - Y el gran codillo de cerdo, braseado en horno de leña con cerveza, acompañado de lentejas.

Pasta alla carbonara

Y de sus postres: - El tiramisú. Uno de los mejores de la ciudad. Puedo decir con toda tranquilidad que no es un restaurante del otro mundo. Por el contrario, la sencillez es su ventaja. De hecho, es más reconfortante, discreto y efectivo que un abrazo de abuela. Bueno, sencillo, bonito, acogedor y a precios justos. Un lugar para siempre volver.

Tiramisú

MAURICIO SILVA GUZMÁN
FOTOS: ANDREA MORENO
REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 150 - AGOSTO 2019

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