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Una nueva propuesta en Bogotá, con técnicas de cocción chinas pero a la colombiana.

No es exactamente un restaurante chino. No hay un chop suey, o un chow fan, o un chow mein, o un cerdo agridulce, o un pato Pekín. No. Por ahí no es. Esto es otra cosa. Un restaurante chino, pero a la colombiana. Por eso, además, su nombre: El Chino (tal como les decimos los del centro del país a los niños y a los amigos).

Pero sí es un restaurante chino en cuanto a las técnicas de cocción. Mejor dicho: sí hay un arroz frito, sí hay un spring roll, sí hay dumplings y sí hay shaomai (finas láminas de masa rellenas). De todo eso hay. Pero no es un chino tradicional, como ya dije. A ver si me explico. Por ejemplo, el spring roll, que siempre está relleno de unas verduras cortadas en julianas, aquí está relleno de chorizo criollo, con vegetales asados y ají de suero costeño. ¡Muy rico, por cierto!

Gyozas de morcilla y camarón verdes orgánicos, ají de suero costeño.



Y los ajíes chinos, a manera de entrada, aquí son nuestros ajíes dulces rellenos de camarón, con salsa de piña y guayaba agria, polvo de acedera ahumada, todo arropado en una tempura. Es, sin duda, uno de sus mejores logros. Una pieza genial. Y la panqueca china aquí es, digamos, casi una arepa de choclo con miel de romero. Pero con
toda la técnica china. Incluso funciona de postre.

 

Ají dulce tempura, camarón, salsa de piña y guayaba agria rostizada, polvo de acedera ahumada.

Luego están sus dumplings –esos famosos trozos de masa orientales rellenos de todo tipo de proteínas que se cuecen en agua o caldo–, que aquí, como todo en la carta, tienen un marcado sabor colombiano y son, sin duda, los platillos estelares del restaurante: los de morcilla y camarón; los de pollo y chicharrón; los de camarón coco y aguacate. ¡Todos deliciosos!

Mazorca desgranada, bollitos de maíz morado, maíz asado, salsa de miso y ajo negro, queso momposino.

El Chino hace bien la tarea. La fusión, la peligrosa fusión –¡dioses de las cocinas, líbrennos de las fusiones sin sentido!–, aquí funciona. Hay lógica y enorme sentido del sabor. Y hay buenos precios. Un local pequeño, cosmopolita y con sensible fogón. ¡Muy rico!

El Chino: carrera 6 #53-51 Chapinero alto. 

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