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Un "taller" de cocinas mediterráneas, con evidente énfasis en la cocina francesa y con una de las mejores cavas de vino de la ciudad.

 La historia va así. Hace seis años, el cocinero colombiano de origen italiano André Tarditi se convirtió en el gran responsable de transformar el sector del barrio Siete de Agosto –un lugar popular de la ciudad, conocido por ofrecer todo tipo de repuestos para autos– en un destino gastronómico de Bogotá.

A 20 metros de la plaza de mercado (costado sur) abrió un local casual que llamó La Trattoria de la Plaza, que no solo creció con los años, sino que logró captar la atención de una clientela fiel basándose en tres conceptos muy claros: notable fogón, ingredientes de alta calidad y buenos precios.

Cuatro años después, gracias a la fama que bien ganó el restaurante –y con el ánimo de no perder la clientela que se quedaba sin entrar–, abrió, en el primer piso de La Trattoria, La Tasca de la Plaza, bajo la misma idea: un local casual, con buena calidad y precios asequibles. Y también triunfó.

Se veía venir el siguiente paso. Tarditi no se aguantó las ganas y, a cinco metros de
La Tapería, creó, a mediados del 2019, un nuevo espacio mucho más íntimo y refinado –y a manteles– que decidió llamar El Atelier de la Plaza.

Un restaurante que, tal cual lo indica su nombre, es un “taller” de cocinas mediterráneas –con evidente énfasis en la cocina francesa– que, única y exclusivamente, funciona a puerta cerrada por medio de reservas. En otras palabras, es un lugar destinado para celebrar eventos especiales. Un local muy bonito, con tan solo 29 puestos y con una de las mejores cavas de vino de la ciudad.

MORCILLA CON QUESO DE CABRA

Tarditi –viejo zorro del oficio–, además, se anotó un gol al llevar a los fogones del Atelier al chef francés Gilles Rebierre, un histórico embajador de la cocina clásica francesa en Colombia.

Así las cosas, la carta –que va a la fija, es corta, puntual y muy sabrosa– ofrece en sus entradas clásicos como: mollejas de ternera en mostaza dijon antigua, riñones al jerez, morcilla con queso de cabra, sopa de cebolla y mejillones provenzal.

BOUILLABAISSE

Y en los fuertes, el siempre adorado filet mignon, un mero con mejillones, la sopa Bouillabaisse (como debe ser), un conejo y el coq au vin (uno de los platos más conocidos de la cocina occitana, que no es otra cosa que un pollo al vino), entre otros.

Hay que decirlo con claridad: está rico porque el matrimonio Tarditi & Rebierre garantiza el sabor. Además, está bien agradable y eso hace que todo sea una sabrosa experiencia, ojalá con un buen grupo de amigos.

MAGRET DE PATO

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