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Nada mejor que conocer Holanda por sus grandes pintores.

 

Museo Stedelijk

Cuando se canse de ver a los clásicos, puede pasar por el museo Stedelijk, dedicado al arte y al diseño contemporáneo. Siempre a la vanguardia, el Stedelijk se ha destacado por exposiciones como Moderne Kunstkring (entre 1911 y 1912), que introdujo el cubismo a los Países Bajos, y Dylaby (1962), en la que artistas como Niki de Saint Phalle y Jean Tinguely convirtieron las galerías en un “laberinto dinámico”. En la actualidad, este museo tiene más de 90.000 piezas que van desde la pintura hasta las muestras audiovisuales, desde el expresionismo hasta el Bauhaus. Con obras de artistas como Robert Delaunay, John Baldessari, Andy Warhol y Pablo Picasso, esta es una parada obligada para los amantes del arte en la ciudad.

 

Rijksmuseum

En el año 1800 el Rijksmuseum abrió sus puertas como la Nationale Kunstgallerij (Galería de Arte Nacional). Luis Bonaparte, hermano de Napoleón, lo estableció finalmente en Ámsterdam, y años después se trasladó al edificio en el que se encuentra en la actualidad, diseñado por Pierre Cuypers. Más de ochenta salas muestran cerca de 8.000 obras de artistas holandeses e internacionales, entre las que están La ronda de noche, de Rembrandt y La batalla de Waterloo, de Jan Willem Pieneman, en un edificio que es en sí una obra de arte de estilo neo-renacentista.

(Elsa Zambrano, la artista que juega con obras de arte)

 

Museo Noordbrabants

La localidad de ’s-Hertogenbosch (también conocida como Den Bosch), a una hora en tren de Amsterdam, alberga el museo Noordbrabants, que este año se vistió de fiesta para celebrar los 500 años de su hijo más reconocido: El Bosco, Jheronimus Bosch, uno de las figuras más enigmáticas del arte medieval y de todos los tiempos. Esta es la primera retrospectiva que se hace de él, y ha hecho que miles de peregrinos alrededor del mundo visiten la exhibición. Este año podrá disfrutar con 17 de los 24 paneles que quedan de este gran pintor –incluyendo El carro de heno, traído desde el Museo del Prado en Madrid, que dejó la ciudad por primera vez en 450 años), junto a diecinueve dibujos, pero lastimosamente le quedará faltando aquella que no pudo llegar al pueblo: "El jardín de las delicias".

 

Museo Van Gogh

El holandés más famoso en el mundo por su trazo con el pincel se merece su propio museo en la capital de su país. El museo Van Gogh, compuesto de dos edificios diseñados por Gerrit Rietveld y Kisho Kurosawa, alberga más de 200 pinturas, 400 bocetos y 700 cartas del pintor que le da su nombre (entre estas sus autorretratos, El cuarto en Arles y Trigal con cuervos), que componen el collage perfecto para entender su vida y obra, además de otras obras de pintores impresionistas contemporáneos a él.

 

El museo también ha sido víctima de dos espectaculares robos, en 1991 y 2002. El primero sacó veinte obras del museo (luego recuperadas) y fue considerado el robo de arte más grande en Holanda desde la Segunda Guerra Mundial; el segundo, con dos obras que nunca se recuperaron, entró al top de robos de arte del FBI, con un valor estimado de treinta millones de dólares.

(El Louvre lleno de fantasmas con su primera exposición de cómic)

 

Micropia

Este lugar abrió sus puestas en 2014, inaugurado por la reina Máxima de los Países Bajos, y se considera el primer y único museo de microorganismos en el mundo. Aunque es mejor pensar en Micropia no como un museo, sino como un zoológico a pequeña escala; curiosamente, el edificio está justo frente al zoológico de Ámsterdam.

 

Es un lugar con cientos de microorganismos vivos –una pequeña muestra de los más de cien billones que viven en el cuerpo humano– bajo lentes magnificadores que permite que los aprecie por completo, laboratorios con técnicos encargados de mantener los cultivos y atracciones como el medidor de bacterias que se transmiten en un beso. Es una atracción algo ñoña, pero eso no significa que no pueda ser divertida.

Si quiere saber más del autor, sígalo en Twitter como @ElPrincipote

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