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EL AMAZONAS, UN DESTINO QUE ROMPE PARADIGMAS

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Descubra el Amazonas colombiano siguiendo esta guía turística para disfrutar hoteles, restaurantes, bares y otras actividades como el ecoturismo.

 Al llegar

Leticia, la punta sur de Colombia, es un paso obligado para cualquier plan por el Amazonas. Con 40.000 habitantes y sin
vías que la conecten con el interior del país, es una de las ciudades con mejores índices de seguridad y de empleo, pero esto contrasta con el abandono estatal que es evidente en el estado de las vías y el manejo de basuras.

¿Qué hacer?

No se quede en Leticia: aventúrese hacia los planes que hay en el interior de la selva o a lo largo del río Amazonas –incluso en los países vecinos, Perú y Brasil–. La Reserva Marasha, en Perú, tiene un sistema de canopy que es un ejemplo de diseño sostenible porque las plataformas, a 35 metros de altura, cuelgan de ceibas gigantes con cuñas, cuerdas y poleas, sin una sola puntilla y sin sacrificar la seguridad. También, durante la época de lluvias que va de marzo a mayo, ofrece un recorrido en canoas a través de la selva inundada.

 

¿Dónde dormir?

La Reserva Omagua, a las afueras de Leticia, además de ofrecer actividades de canopy y recorridos nocturnos por la selva tiene cabañas elevadas en los árboles donde se puede pasar la noche: cuentan con ventanales grandes y un balcón.
Es impactante el sonido de las ranas y las luciérnagas, que inundan toda la selva por la noche.

¿Dónde comer?

El menú de la selva es uno solo: pirarucú frito –un pescado de la zona que se corta en postas y queda crujiente, como un chicharrón– con patacón y fariña –una harina de yuca que se asa a altas temperaturas y queda con la textura de una miga de pan–. En cada lugar que visite le ofrecerán su propia versión, siempre casera y rústica, junto con jugos de frutas de la zona, como el copuazú o el lulo amazónico. En Leticia, el restaurante Tierras Amazónicas (calle 8 # 7-50, tel. 592 4748) hace, por ejemplo, una versión “a las finas hierbas”.

¿Dónde tomarse un trago?

Tabatinga está a diez minutos a pie desde Leticia. Allí hay quioscos donde se presentan agrupaciones que tocan una mezcla extraña de champeta con letras en portugués. La caipirinha de la casa cuesta $5.000 y se prepara en una jarra grande de plástico: se macera un limón y una cucharada sopera de azúcar por cada coctel que se va a preparar, luego se llena la jarra con hielo picado, se añade un trago de cachaza –un tipo de ron barato que se prepara a partir de caña de azúcar– por persona y se agita, como si la jarra fuera una coctelera. Ellos lo sirven en vasos de plástico decorados con la piel del limón macerado: recuerde que está en la selva y que este es un trago muy rústico, pero también muy refrescante.

 

Recomendación

Recuerde que en medio de la selva usted es un extraño. En la medida en que usted se acerque con respeto a la naturaleza, podrá llegar a disfrutar de los ruidos y los detalles que la selva le ofrece. No sobran un buen repelente y bloqueador solar.

DONJUAN conoció este destino por una invitación de Lan, que vuela todos los días desde Bogotá hacia Leticia. Agradecimiento adicional al hotel Malokamazonas, en Leticia: www.hotelmalokamazonas.com

 

 

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