publicidad
Por Eugenio Chahín
Zoé, la primera banda espacial del rock latino, revisa las profecías mayas en su nuevo disco de platino y aterrizó en Bogotá una vez más.
Acaso son la contraparte centro de los Babasónicos o simplemente una de las pocas bandas de habla hispana dispuestas a explorar profundamente su propio concepto cósmico a través de un rock de avanzada. Zoé se ha convertido en una presencia inexplicable en el rock del continente y su aparición solo puede causar el más sincero de los asombros. Algo, curiosamente, compartido con igual simpatía por crítica especializada y seguidores incondicionales. Con doce años de funcionamiento, el quinteto (León Larregui: voz, Sergio Acosta: guitarra, Ángel Mosqueda: bajo, Jesús Báez: teclado, Rodrigo Guardiola: batería) ha logrado entablar en su sonido una relación entrañable entre las introspecciones de The Cure, algo del etéreo espíritu art de Pink Floyd y la soltura del indie contemporáneo, de la mano de un implícito bagaje por el rock continental.
Una vez precisado su carácter estilístico de manera definitiva en su tercer larga duración Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea de 2006, el excelente Reptilectric de 2008 representó su consagración definitiva con grandes canciones (como Nada, Poli o Sombras) y una secuencia contundente de nominaciones (Grammy Latino) y premios (MTV). "Siempre cae como sorpresa, cuando sucede nos da gusto, pero no estamos muy pendientes de eso", dice el guitarrista Sergio Acosta.
La banda pasó por Bogotá, donde estuvieron tímidamente en 2006 durante Rock al Parque en el año 2006.
DJ: ¿Qué cosas han cambiado en Zoé desde Rock Al Parque 2006?
Zoé: Cada año creces como músico. Sobre todo hemos sentido eso con el disco nuevo. En vivo somos más ajustados y quisiera creer que en general ahora se trata de una mejor banda, al menos eso es a lo que siempre le apuntamos.
DJ: ¿Cómo cree que el disco anterior -Memo Rex Comander y el corazón atómico de la vía láctea- terminó de conectar a Zoé con el resto de Latinoamérica?
Zoé: Bueno, evidentemente Memo fue el primer disco editado en otros países fuera de México y hasta el momento también era el que lograba resumir qué representábamos en totalidad como banda. Pero más allá de eso, creo que Zoé viene construyendo un fan base en todos los países gracias a los años y al boca a boca; hemos tenido la fortuna de que en todas partes la gente se haya mantenido pendiente de nosotros a través de Internet y otros medios.
DJ: Cuando uno los oye es difícil definir si son un grupo de canciones o de jam (improvisación). ¿Cómo enfrentan el proceso de crear nueva música?
Zoé: Para nosotros lo más importante es tener una buena canción, y ya sobre ella poder hacer todo un trabajo de experimentación, de diseño sonoro, de búsqueda sónica. Para nosotros es importantísimo explorar, pero no puedes profundizar en eso si debajo no hay un tema fuerte que lo soporte.
DJ: Al principio eran bastante marcadas las influencias que traían del pop británico, pero hoy hacen música en la que no queda tan claro que andan oyendo...
Zoé: Definitivamente lo que hemos buscado disco a disco es eso a lo que a mí me gusta llamar nuestra "identidad sónica". Cada vez se define más el sonido propio de Zoé, creo que hemos llegado a un punto en el que empieza una canción en la radio y ya con un par de compases antes de que entre la voz probablemente puedas reconocer nuestro sonido. Eso no quiere decir que hemos dejado de escuchar música o estar pendientes de lo que pasa afuera, todo lo contrario, creo que siempre hemos sido una banda ávida de música. Y no solo música nueva, siempre estamos redescubriendo cosas que a lo mejor no se hacen evidentes en lo que producimos. Te puedo contar que en este disco hay una influencia fuerte de Edith Piaf y que hace unos dos años volví a encontrar a Nina Simone. Hay muchísimas cosas que no necesariamente se alcanzan a traducir en la música pero que de igual manera están presentes en un plano emocional.
DJ.: Nunca han hecho covers de otros artistas. ¿Cómo fue el proceso de ajustar influencias y buscar un sonido en conjunto?
Zoé: Curiosamente no empezamos haciendo covers como otras bandas. Nosotros casi aprendimos a tocar juntos, en bandas que teníamos en el colegio. La influencia de la música que escuchas siempre va a estar de todos modos, desde niños todos tuvimos la fortuna de tener a la mano una colección importante de discos de padres con buen gusto. Yo escuchaba a Bob Dylan, The Beatles y Donovan; desde ahí ya empieza la búsqueda más personal, pasando por el día que descubrí a Pink Floyd, que fue un momento trascendental en mi vida.
DJ: ¿Por qué el concepto del viaje, bien sea físico, espiritual o psicodélico, se mantiene como un tema principal en las canciones de Zoé?
Zoé: La vida en sí es un viaje, y Zoé se convirtió en un vehículo para que estas cinco personas que lo integramos puedan hacerlo por medio de la música. Todo lo que vamos viviendo se refleja o se aterriza en esas canciones; León escribe de una manera muy personal, pero puede conectar con otros porque tenemos claro que somos parte de este mundo y que hacia allá va nuestro mensaje.
DJ: Ustedes claramente no son una banda mexicanista. Siempre han dejado en el aire el tema del nacionalismo, tan clave y explícito en bandas de las generaciones anteriores a ustedes. ¿Se sienten definitivamente más cercanos a Fobia que a El Tri?
Zoé: Claro que sí, Fobia era una banda que todos escuchábamos a los 17 años cuando estábamos en "la prepa", a El Tri definitivamente no lo escuchábamos [risas]. Lo que nos mostraron y nos hicieron entender es que se podía hacer un rock más universal sin tener que recurrir al folclor o a la iconografía mexicana para alcanzar una identidad propia. Eso no quiere decir que no seamos una banda mexicana, somos cinco personas que nos sentimos muy parte de este país y hay referencias de esta realidad en nuestra música.
Publicidad