Edicion 148

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Las chicas buscan hombres mayores de edad

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Etiqueta post-sexo

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¿Qué hacer cuando se acaba el sexo casual? Haga lo que haga, no puede dejar de ser un caballero.

“Después del sexo no te comportas de la misma manera con una persona que conociste en un bar y cuyo nombre quizá no conoces, que con tu esposa de hace diez años y la madre de tu hijo”. Como lo resume este hombre, la etiqueta después del sexo es una cuestión variable: es natural quedarse dormido y pasar la noche con la novia, pero no lo es con alguien a quien conoció hace unas horas. No está mal visto caminar desnudo en la casa propia, pero hacerlo en un lugar ajeno es, sin duda, pasarse de la raya.

En parte, los modales después del sexo son una cuestión de sentido común (algo que toda la gente tiene, pero que pocas veces escucha). Sin embargo, los escenarios de sexo ocasional –y a veces semianónimo– dejan tanto a hombres como mujeres un poco confundidos. ¿Cómo comportarse después? En esta ocasión les compartimos algunos consejos que nos dieron: “Si hay alcohol de por medio, deja que la persona pase la noche en tu casa”, dijo una chica, “pero si no quieres que se quede, al menos paga por su taxi”. Esa misma chica cuenta que una vez intentó irse de la casa de su one night stand muy temprano, justo después de despertarse, pero esa pareja no la dejó porque él consideraba que ella todavía no estaba sobria: “Me compró almuerzo y pasamos el día en cama hasta que me sentí mejor. Ahora es mi novio”, remata. Otro hombre dice: “Nadie quiere oír de sus ligues cosas como que está casada, que apoya a otro equipo deportivo o que es conservadora o liberal”, una norma básica que se puede resumir en no hablar de temas polarizadores para no dañar el rato.



Otras personas coinciden en que si el hombre fue el que invitó a su casa, él es responsable de tener los condones –aunque no está mal que las mujeres también lleven este tipo de protección– y, sobre todo, de botarlos en la basura y no dejarlos tirados en el piso. Y, por último, nunca sobra tener algún refresco o refrigerio a la mano si se es el anfitrión: “Me arruncharé con ella después del sexo porque nadie se quiere sentir como un pedazo de carne”, nos dice un hombre, “y le daré toallas y objetos de aseo por si se quiere limpiar, y la acompañaré a coger taxi o Uber, aunque no le ofreceré dinero porque puede ser ofensivo”. Pero, como decíamos al principio, todo es relativo: “Si se trata de mi novia”, confiesa este último caballero, “solo espero que se comporte como si todo fuera de ella… incluso yo”.

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