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LA EVOLUCIÓN DE LOS ZOMBIES

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En honor a George Romero, armamos esta lista de películas, con sus respectivos tráileres, que dieron forma al zombie que hoy conocemos y tememos.

Esta semana despedimos a la única persona que tendría derecho de levantarse de su tumba: George A. Romero, el cineasta detrás del zombie moderno. Falleció a sus 77 años, víctima del cáncer de pulmón. Un hombre con un ingenio para la crítica social, el suspenso y el terror, Romero creó el estándar de una de las criaturas más temidas de la cultura popular. No solo las características físicas que moldearían a los zombies por años –su manera de caminar, sus vestimentas rotas y su aspecto podrido–, sino también la noción de estos monstruos como agudos comentarios sobre la sociedad en la que vivimos: la cultura de masas, el consumismo y el aislamiento tecnológico.

 

Romero nunca fue tímido en la experimentación, cambiando radicalmente su estilo con el pasar de los años, acoplándose al cambio de los tiempos. No todas sus películas son una obra maestra (Diary of the dead fue su intento de entrar en la moda del found footage, pero no es nada memorable). Aún con sus lunares, Romero creó las reglas de todo un género; fue el maestro tanto de los directores profesionales como de los universitarios que se aventuran al género de los muertos vivientes, fue el apóstol que escribió el evangelio sobre el apocalípsis zombie.

Esta lista se centra en las películas, dejando series y cómics como The Walking Dead, y obras literarias como La guía de supervivencia contra zombies, de Max Brooks, por fuera. Con eso en mente, empecemos por...

White zombie (1932)

El término “zombie” viene de Haití, donde los muertos vivientes forman parte del folclor y la vida cotidiana. El zombie es, en principio, un cadáver que ha sido traído de vuelta a la vida con magia, un sirviente incapaz de pensar, de rostro pálido y mirada perdida. White zombie, la primera película en traer el término a la pantalla, no se distancia mucho de este mito: un hechicero voodoo hipnotiza a una turista hasta convertirla en un zombie, sometida a su voluntad. Una buena idea para una película de terror, sí, pero su idea de “zombie” era más un sujeto bajo control mental, que el cuerpo sumido en la podredumbre que conocemos hoy.

La noche de los muertos vivientes (1968)

Y entonces llegó Romero. Sus zombies, aunque elaborados con un bajo presupuesto y en la película nunca son llamados así –les dicen “ghouls”–, tienen una influencia que es innegable en cualquier muerto que camine en la pantalla grande desde que se estrenó su película La noche de los muertos vivientes. Sus criaturas, lentas pero masivas, son sucias y putrefactas, faltas de razón pero centradas en su meta de devorar la carne de los vivos.
Romero estableció dos reglas básicas: son invencibles a menos que se destruya su cerebro y pueden convertir a otras personas en zombies con sus mordidas. Esta regla está tan arraigada en la cultura popular, que estoy dispuesta a apostar que en caso de apocalípsis de muertos vivientes usted apuntaría a la cabeza sin dudarlo. Hoy es imposible distanciar la palabra “zombie” del modelo que creó Romero hace casi medio siglo, así como ya no hay vampiros que no tengan su deuda con Bram Stoker. Pero hay que admitir que es un buen modelo, el tiempo que ha durado lo ratifica.

El amanecer de los muertos (1978)

Más colorida, más grotesca y mucho más satírica, la continuación de la obra de Romero es una fuerte crítica contra el consumismo, siguiendo a un grupo de sobrevivientes que se refugian de los muertos vivientes en un centro comercial. No cambió mucho el mito de los zombies, pero introdujo en exceso la noción del gore y la sangre al género.

Día de los muertos (1985)

Para este punto, la gente creía que ya conocía la obra de Romero, que las reglas del zombie estaban muy bien definidas. Pero en esta película, que tiene lugar en bunker subterráneo entre militares y científicos, el director le da un giro drástico a su fórmula, mostrando el lado más oscuro de sus personajes humanos y, a su vez, introduciendo una nueva regla para sus muertos vivientes: en algunos casos son capaces de pensar. El personaje de Bub, quizá el zombie con más personalidad en la historia del cine, se convierte sin necesidad de muchas palabras en uno de los más interesantes de toda la filmografía de Romero.

El regreso de los muertos vivientes (1985)


La película de John Russo, el cocreador de La noche de los muertos vivientes junto a Romero –y el hombre que retuvo el derecho de usar la expresión “muertos vivientes”, por lo que Romero tuvo que recurrir al “de los muertos” en todas las películas siguientes–, es uno de los grandes clásicos del cine zombie, con amplias dosis de humor y gore. Lo más importante, es una de las primeras en dar una causa puntual a los zombies (junto a otras como Re-Animator): un experimento militar fallido, aterrizando la idea a la realidad. Así convirtió a los zombies en algo ligeramente más posible, pero mucho más aterrador. También son los zombies que puntualmente comen cerebros humanos.

28 días después (2002)

Es posible que el declive de los zombies lentos se deba a que los nuevos directores los consideraban demasiado dóciles, poco amenazadores; o quizá el público, cada vez más acostumbrado a otro tipo de violencias (desde Vietnam hasta Yugoslavia, proyectadas en su televisor), considerara ahora a los zombies una amenaza leve. Es entonces cuando se decide reemplazar el suspenso por la adrenalina con un enemigo que puede correr más rápido que Usain Bolt: el zombie veloz. 28 días después, de Danny Boyle, fue revolucionaria en el género en muchos sentidos: no solo introdujo al zombie como una máquina rabiosa e imparable, de fuerza y velocidad que lo hacen una amenaza incluso en solitario, sino que también fue de las primeras películas en dar una explicación relativamente científica a la transformación –un virus mutado de la rabia, algo más aterrador y real que una “maldición voodoo” y un poco mejor explicado que en Re-Animator–.

Shaun of the Dead (2004)

El debut como director de Edgar Wright es, hasta el día de hoy, la mejor comedia de zombies que se ha hecho (con Zombieland en segundo lugar). Es una de las pocas películas por fuera de la filmografía de Romero que concede que los zombies pueden tener algún tipo de razón e inteligencia, lo cual da lugar a ciertos momentos humorísticos. También retoma el tema de la “zombificación” como sátira, no solo como un monstruo fuente de terror sin sentido o explicación; elementos como la rutina y el apego a la tecnología nos vuelven zombies a todos, y la película explora eso mientras los protagonistas más ordinarios siguen su misma rutina de siempre para salvarse del apocalípsis zombie.

REC (2007)

Aunque Romero lo intentó con Diary of the dead ese mismo año, fue esta película española la que adaptó a los zombies al género del found footage. Tensa, llena de momentos y una de las pocas en tener las agallas de volver a las explicaciones sobrenaturales para la plaga zombie, esta película hace sentir a los muertos vivientes como una amenaza que podría ser captada por noticieros y smartphones.

Guerra Mundial Z (2013)

No la mejor película, pero explora un concepto relativamente nuevo: la mente colmena, la idea de que los zombies no son un montón de individuos contaminados sino una masa bien coordinada capaz de razonar en conjunto. Es un concepto que ya ha sido explorado antes en obras como Cell, de Stephen King, pero que muestra que todavía hay formas de renovar la fórmula de vez en cuando.

 

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