Edición 124

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Una espátula y otros juguetes sexuales caseros

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¿Cómo puede reemplazar un cepillo de dientes a un consolador? La gente respondió.

La imaginación es una cosa maravillosa. Permite a los niños usar las cajas donde vienen los televisores como si fueran naves espaciales, a los escritores crear mundos enteros a partir de la palabra y, a la gente arrecha, improvisar cuando se trata de juguetes sexuales. “Mi cepillo eléctrico ha funcionado, especialmente cuando estoy de viaje”, dijo una señorita ante la pregunta de qué objetos del común, fáciles de encontrar en la casa o de comprar en la esquina, pueden servir como sex toys improvisados. Entre las pocas respuestas recibidas (y tengo que aclarar que la mayoría fueron de mujeres) están los pinos de bolos en versión miniatura, cepillos eléctricos, peines, artículos de cocina y otros artilugios. “Sería más fácil decir cuáles no he usado", respondió alguien, mientras que otra persona dijo: "Los ganchos de ropa sirven como pinzas para pezones (aunque no son muy buen sustituto) dijo una alguien que agregó una espátula sirve para dar nalgadas. Las corbatas se pueden usar para amarrar a la cama, y también sirve un cepillo de peinar (se siente muy bien pasarlo por el lado de las cerdas y el otro lado se puede usar para dar nalgadas)”.

Un caballero respondió con el paso a paso para crear una fleshlight (un juguete para hombres que imita, en cierta medida, la textura y apariencia de una vagina) con objetos caseros, una guía de la que McGyver se sentiría orgulloso: “una copa de plástico, una toalla de mano, bolsa plástica y lubricante. El pene se pone en la bolsa plástica lubricada. Hay que envolver la toalla de forma correcta [dejando un espacio en la mitad], luego se coloca en la copa de plástico, la cual se acomoda entre dos almohadas. ¡Diviértanse!”.

Este tema no se nos ha ocurrido solo a nosotros. Internet está llena de listas de ítems en el hogar que cumplen con el doble propósito (incluídas las frutas, cuyo interior se puede “tallar” para acomodarse a la erección) y de guías para hacer sus propios juguetes sexuales caseros, que van desde tubos rellenos de algodón hasta un montón de bolas desestresantes encerradas en un guante de látex. Esta semana, una encuesta en India reveló que muchas mujeres utilizan los antiguos teléfonos Nokia 1100 como juguetes sexuales. Si alguna vez tuvo uno de esos celulares vibrando en su bolsillo, podrá entenderlas.

Quizás la respuesta más sabia que recibimos fue esta: “no recomendaría usar objetos ordinarios como juguetes sexuales. Principalmente porque no están diseñados con ese propósito”. Tiene razón. Hay mucho más diseño de lo que cualquiera creería detrás de un juguete sexual. Por ejemplo, materiales como la silicona, que se usa en los sex toys más costosos, evitan que en su superficie queden fluidos (por esta razón materiales como el plástico no solo pueden ser incómodos, sino insalubres) y facilitan la interacción con el cuerpo. La compañía que fabrica las fleshights de las que hablé antes pone una inmensa atención al detalle en diseño y textura, con más de una docena de modelos que garantizan una experiencia única.

Por eso, aunque es posible usar la imaginación para convertir cualquier aparato casero en una fuente de placer para hombres y mujeres, es mejor gastar unos cuantos pesos en un juguete certificado. Después de todo, las cosas pueden salir muy mal. Recuerdan el cuento Tripas, de Chuck Palahniuk, ¿no?

 

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