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Así se vive en Corea del Norte

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¿De qué sirve el tiempo libre en un país donde casi todo está prohibido y ver Rocky puede significar una sentencia de muerte?

En Corea del Norte, ver una película de Stallone o de Walt Disney le puede costar la vida. Lo mismo que hacer una llamada al exterior o escuchar canciones de Rhianna. Morir, o mejor, ser sentenciado a muerte, es más fácil que en cualquier otro lugar del mundo. Veinticinco millones de personas –la población total– viven en un país de enormes carreteras tan desoladas como las de una película de zombis. No hay internet, ni semáforos, ni carteles de publicidad en las calles. En cambio, existe una ciudad ficticia en la frontera y una enorme central nuclear con la que Kim Jong Un, el líder supremo, desafía a Estados Unidos varias veces al año.

 

Viven en otro año

En diciembre pasado, mientras el resto del mundo celebraba la llegada del 2016, en Corea del norte esperaban el año 104 bajo in cielo plagado de fuegos artificiales.

Controlan hasta el corte de pelo

Un cartel instructivo muestra los estilos que permite usar el régimen, todos muy conservadores. Aquí se controla hasta el peinado. Las mujeres tienen 18 opciones; los hombres, apenas diez.

Fusilamientos con armas antiaéreas

En 2015 el ministro de Defensa del Corea de Norte, Hyon Yong-Chol, cometió un error que le costó la vida: dormirse en un desfile frente al líder, Kim Jong Un. El funcionario fue acusado de insubordinación y fue condenado a muerte. Más allá de la desmedida sentencia, llamó la atención la orden de ejecutar a Yong-Chol con un cañón antiaéreo ZPU-4.

Una de las tantas celebraciones en honor al régimen.

Ver pornografía también es un delito que se castiga con la pena de muerte. Grabar porno también puede ser fatal. Eso le ocurrió a una novia de Kim Jong Un, ejecutada enfrente a su propia familia por actuar en una escena sexual.En 2007, cuando gobernaba Kim Jong Il, el jefe de una fábrica fue fusilado por un escuadrón del ejército. Acusado de hacer llamadas al exterior e instalar un dispositivo para lograrlo, el hombre fue asesinado en un estadio, ante 150 mil espectadores.Hacer llamadas internacionales puede costarle la vida, lo mismo que ver pornografía

La ciudad ficticia en la frontera

Situada en el centro de la frontera desmilitarizada entre las dos Coreas, Kijŏngdong es una ciudad ficticia. Aunque según el régimen de Corea del Norte se trata de una villa ocupada por 200 familias, los acercamientos satelitales demuestran que es un lugar deshabitado, lleno de edificios desocupados, sin ventanas. No existen las guarderías, ni las escuelas, ni los hospitales de que habla el régimen. Allí no vive nadie. Kijŏngdong es solo un montón de edificios construidos en los años cincuenta con el objetivo de mostrar la prosperidad del pueblo a sus vecinos del sur y lograr deserciones de soldados de Corea del Sur.

Inventos sin comprobación

El Pyongyang Times anunció que científicos coreanos habían descubierto una bebida alcohólica –de 30 grados de alcohol– elaborada con ginseng y arroz que no causa guayabo.

Otros ‘inventos’ son una medicina milagrosa para las enfermedades hepáticas, una pintura camuflada antirradar y unas pastillas para dejar de fumar, que además son anticancerígenas y desintoxican el organismo.

Los profesores tocan acordeón

Esta extraña exigencia a los educadores se instauró en los años noventa.

 Imagen de la película de 1985 Pulgasari

Tienen su propio Godzilla

Una de las películas de propaganda más exitosas fue Pulgasari, la versión norcoreana del japonés Godzilla. Pulgasari, de 1985, forma parte del catálogo de filmes que exaltan el régimen. El más famoso de todos, la biografía del ‘Sol de la nación’ Kim Il Sung.

Su propio baloncesto

Kim Jong Un es un fanático del deporte. Hace unos años invitó a su país a Dennis Rodman, legendario jugador de los Chicago Bulls. El líder norcoreano consideró que el juego podía mejorarse con unas disparatadas reglas que impuso en su país: los lanzamientos de triple que entran sin tocar el aro dan cuatro puntos, las cestas conseguidas en los últimos tres segundos valen ocho, mientras que los tiros libres errados restan un punto. Se necesita lápiz y papel para hacer las cuentas del marcador.

Tasa de alfabetismo de 99%

Aunque el régimen se enorgullece de no tener analfabetas, la lectura también es muy limitada. Corea del Norte es uno de los países más rígidos en cuanto a censura de libros.

Internet propio

Corea del norte tiene su propio intranet. Se llama Kwangmyong y pocas personas lo pueden utilizar. A pesar de contar con una infraestructura de fibra óptica aceptable, el acceso a Internet solo se permite a los entes gubernamentales y para fines científicos.

Los profesores tocan acordeón

Esta extraña regla se instauró en los años noventa.

Pyongyang es solo para la élite

La capital del país es una isla que exhibe el progreso que no se ve afuera de ella. Allí viven los pocos coreanos privilegiados con posiciones de poder en el régimen.

 El acceso a Internet es muy limitado.

Rifles en la oficina

De acuerdo a Guy Delisle, autor de la novela gráfica Pyongyang, los oficinistas tienen rifles de madera para entrenar maniobras militares en su puesto de trabajo y también en su casa.

Del trabajo a controlar el tráfico

Los norcoreanos tienen pocos descanso. Están obligados a participar en las celebraciones oficiales, asistir a reuniones y hacer otros trabajos, como controlar el tráfico con banderas. A falta de semáforos...

 

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