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Interés DJ

Mini countryman, el nuevo mini de la familia

Por Mauricio Silva Guzmán

El nuevo Mini es un auto para toda la familia que no sólo desafía su historia sino su propio nombre.

Cuatro como número de suerte. Cuatro veces cuatro. Cuatro puertas, cuatro por cuatro, cuatro sillas y cuatro metros de largo. Así es el nuevo Mini, el auto que sus fabricantes -los ingenieros de la BMW-, bautizaron como Mini Countryman. La más reciente versión de esa leyenda llamada Mini -que por cierto es el cuarto modelo de la marca, adopta una nueva dimensión-. Una propuesta más generosa en espacios que no necesariamente trasforma su ya conocida estética. Cuatro veces cuatro.

1. Por primera vez en su historia, el Mini dispone de cuatro puertas más un gran portón posterior. Hay que recordar que los anteriores modelos -Mini, Mini Clubman y Mini Cabrio- eran autos más pequeños, con dos y/o tres puertas.

2. El Mini Countryman es el primer modelo de esta marca cuya carrocería supera los cuatro metros de largo. Tal vez por eso, aquel concepto minimal del Mini ya no se puede tomar al pie de la letra, gracias a que 4.097 mm de longitud lo ubican ahora en un plano muy superior frente a sus predecesores. Una nueva grandeza que se puede resumir en "el envase de siempre pero más extenso".

3. El auto sale al mercado con cuatro asientos suficientemente amplios para personas de casi cualquier talla y estatura. Un tipo de 1.90 metros -así como una señora muy ancha- pueden ir atrás perfectamente cómodos.

4. Tiene tracción en las cuatro ruedas, sistema denominado tracción total ALL4 que, palabras más, palabras menos, significa que también está preparado para afrontar las carreteras que no están asfaltadas. Ideal para Colombia donde, tarde o temprano, sea la ciudad o sea el campo, todos los caminos conducen a una trocha.

¿Acaso este es el Mini diseñado tanto para la ciudad como para el campo? ¿Un todoterreno? Todo parece indicar que sí. De hecho, tal y como lo sugiere su bucólico nombre, Mini Countryman, este es un guerrero de corte familiar, de tamaño medio, apto para recorrer autopistas y vías regulares.

Después de una prueba, queda claro que es un auto ágil y estable en carretera, en el campo o en la ciudad, ya que no tiene problemas a la hora de viajar a ritmo lento o rápido. En ningún terreno presenta dificultades y todo se le da con cierta facilidad.
La precisión de su maniobrabilidad resulta asombrosa. Es un carro que transmite seguridad gracias a la técnica innovadora de su chasis, cuyo eje delantero está dotado de una suspensión McPherson, más un eje posterior con brazos múltiples y una servodirección electromecánica. Más estable, imposible.

En cuanto al equipamiento, Mini Countryman se presenta como un coche personalizado. Al gusto de cada cual. Poder escoger los colores exteriores e interiores -la carrocería se puede elegir entre once colores diferentes, con dos de contraste para el techo-, más las distintas tapicerías, así como los elementos decorativos y diversos equipos opcionales, hace que éste sea un verdadero "juguete" de corte individual.

Y hablando de juguetes, el auto trae, entre otros, un sistema de navegación con conexión para teléfono, iPod, techo panorámico, luces adaptables, rines de aleación de 16 a 19 pulgadas y una amplia gama de componentes John Cooper Works Performance.
En cuanto al diseño, vale la pena subrayar que tiene voladizos pequeños, una línea ascendente de cintura y una franja de la superficie acristalada que circunda a todo el vehículo. Y también están sus rasgos característicos: parrilla hexagonal, faros grandes y redondos integrados en el capó y marcos de las luces intermitentes laterales. Eso sí, todo más grande. Un clásico con notorios sentimientos de grandeza.

Y Mini reaparece con una noticia: a partir de 2011 la marca competirá en algunas válidas del Campeonato Mundial de Rally (WRC) de la FIA y pasará a disputar la temporada completa a partir de 2012. Una participación que está prevista para varios años.

En resumen, la nueva versión del clásico Mini, ese que alguna vez fue el auto de Mr. Bean, ese tan citadino, ahora es un automóvil para toda la familia, para todos los terrenos, que no sólo desafía su historia sino su propio nombre. Se nos creció el enano.

Por Mauricio Silva Guzmán

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