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Interés DJ

Los perros más bravos del planeta

Por: Jaime Andrés Monsalve // Fotografía: Sebastián Jaramillo // Producción: Isabel González // Agradecimiento: Katar Pitbull - Criadero Tierra Nueva

Tienen fama de asesinos. Y con razón. La mordida de un Pitbull ejerce una presión superior a los 100 kilos y en los últimos años tienen más de un centenar de muertos registrados en todo el mundo.

Si nos atenemos a esa suerte de verdad según la cual los dueños de perros van adquiriendo rasgos caninos a punta de convivencia, entonces no ha de extrañarnos que algunas de las características de esos adorados animales también se nos hayan ido pegando. Lástima que el hombre sea más proclive a contagiarse del arrebato violento del instinto, que de la nobleza o la fidelidad.

Hace 15.000 años aproximadamente, dicen que en la mismísima estepa siberiana el hombre logró la domesticación de la especie. Con todo y eso, gracias entre otras cosas a la leyenda urbana y a las diferentes tradiciones populares, se sigue cuestionando el convencimiento de que todo perro está hecho para acompañar al ser humano.

En el folclor británico, palabras como Barghest y Gurt Dog se refieren a perros negros fantasmales, asociados con el infierno. Cerbero y Ortro, cánidos paridos de una misma madre y que juntos suman dos colas y ocho patas, pero también cinco cabezas, son los vigilantes de la entrada al Fuego Eterno según la mitología griega. Fenrir, bestezuela canina hermanada con la diosa de la muerte Hel, fue capaz de arrancarle de tajo una mano a un dios nórdico. Otro dios, el azteca Xólotl, dueño del fuego y de la mala suerte, estaba encarnado en la figura de un perro. Si esos no son animales de temer, difícil encontrar otros.

Quienes han denunciado el comportamiento y los ataques de los que comúnmente denominamos "perros bravos", conocidos de manera genérica con la sigla PPP ("perros potencialmente peligrosos"), aseguran que no todas las genéticas y razas están dispuestas a aceptar la domesticación, y que muy en el fondo ciertos perros, ciertas razas, terminarán atacando. Mientras, los que defienden el compartir hogar con animales que históricamente han sido puestos al servicio de la caza y la defensa a dentelladas, aseguran que no hay nada que un buen entorno, pacífico y amoroso, no logre para aplacar lo que de salvaje hay en ellos.

Desde 1990, Kenneth Phillips, abogado norteamericano, asesora exclusivamente a víctimas de ataques de perro desde su página, www.dogbitelaw.com. "Los perros atacan por diferentes razones -explicó Phillips a DONJUAN-: falta de entrenamiento, carencia de respeto por la gente, por enfermedad, porque los atan a los árboles o porque sienten algún malestar físico. Casi todas estas cosas son culpa de los dueños". La lista de razones que hacen a un perro peligroso, ampliada en su página web, aporta un factor más: pertenecer a las razas pitbull, rottweiler, akita e, increíblemente, chow chow. Si el perro es macho, según Phillips, y no ha sido esterilizado, el riesgo es mayor.

También habría que agregar, diríamos nosotros, el factor tamaño. Unas medidas y un peso de respeto hacen la diferencia entre un perro bravo y uno bravucón. ¿O acaso hay quién le corra al mal carácter de un pincher?

Las leyes universales respecto a qué animal debe ser considerado PPP redundan en tres características: Todo perro que se haya ido contra un humano o un congénere, que haya sido entrenado para  atacar o defender, o simplemente que pertenezca a razas como esas, es potencialmente peligroso. En Colombia, 13 razas se encuentran en ese rango, y cuatro en especial, staffordshire terrier, american staffordshire terrier, pitbull terrier y american pitbull terrier, incluidos sus cruces con otras razas, tienen prohibición explícita de importación.

"El propietario de un perro potencialmente peligroso asume la posición de garante de los riesgos que se puedan ocasionar por la sola tenencia de estos animales", reza la Ley 746 de julio de 2002, que regula la propiedad y el registro de estos perros. ¿Pero qué hace a un perro voltear el hocico en contra de quien lo alimenta? "Las únicas realidades en la vida de un perro son el hambre y el miedo: un estómago vacío, hace a un perro fiero", aseguraba Sir Robert Falcon Scott, miembro de la segunda expedición humana en tocar el polo Sur, en 1912. Y algo conocía a los canes este explorador que murió, congelado y famélico y dejando en el camino la vida de 33 podencos que tiraban de su trineo.

Entonces pongamos que la desatención de sus necesidades o la mala crianza, y no una raza en particular, es lo que determinará que tal o cual perro acabe pegado de fauces a nuestro brazo. "La legislación colombiana respecto de los PPP es una copia de las leyes extranjeras, en las que el penalizado es el perro y no el propietario", asegura Juan Carlos Branch, representante de la delegación colombiana de Iadcro, Asociación Internacional para la Defensa Canina y sus Dueños Responsables.

Esa entidad vela por informar acerca de la posibilidad de criar todo tipo de perros, poniendo de relieve que la buena educación determina el buen comportamiento. "El problema es que, en nuestras ciudades, los perros son de terraza -asegura Branch-. La gente no los saca a pasear, no les dan la educación debida y, cuando tratan de corregirlos por la fuerza, les responden de manera agresiva".

Podrán ser todo lo temperamentales que se quiera, y sus dueños están convencidos de que la nobleza la fomenta la buena educación. Pero esa educación escasea. Y es que en muy pocos casos la distinción por la que conocemos al mejor amigo del hombre se da al revés: rara vez el hombre es el mejor amigo del perro.

PITBULL TERRIER

"Soy voluntarioso y soy hábil, / soy una delicia. / Y me veo como una mezcla / de bello y de bestia. (...). Lo mucho que tengo de lobo / se rehúsa a ser perro". Parte de la letra del clásico rockero-balcánico Pitbull Terrier, de la No Smoking Orchestra del músico y director de cine Emir Kusturica. Y pocas descripciones se ajustan tan como collar al perro que esta declaratoria de principios del pitbull: una preciosidad por fuera, mucho de indómito por dentro.

De los 2.209 ataques de perros reportados en los Estados Unidos entre 1982 y 2006, poco más de 50% fueron protagonizados por esta raza. De esos 1.110 episodios, 608 terminaron en mutilaciones, y 104 tuvieron la muerte como consecuencia. Eso hace del pitbull terrier el can más mal afamado de cuantos existen. Según Juan Carlos Branch, de Iacdro Colombia y dueño de un ejemplar, prácticamente todos los perros considerados pitbull en el país son mezclas con otras razas.

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