¡Ahorra hasta un

32%

por un año!

Precio en punto de venta: $12.200
Precio suscriptor: $9.166

alo

Interés DJ

Los cariñositos, una comunidad por fuera del estereotipo gay

Por Daniel Vivas Barandica Fotografía: Sebastián Jaramillo

Su comunidad es de miles de personas en Colombia y son los machos del mundo gay, como dice uno de ellos: "acostarse con un hombre demasiado flaco y sin pelos es lo mismo que hacerlo con una mujer".

Los osos rompen el estereotipo gay; no son delgados ni víctimas de la moda, prefieren el cuero y las barrigas peludas. Tienen reinados y bares propios. Su comunidad es de miles de personas en Colombia y son los machos del mundo gay, como dice uno de ellos: "acostarse con un hombre demasiado flaco y sin pelos es lo mismo que hacerlo con una mujer". Los osos son testosterona pura.

Por Daniel Vivas Barandica
Fotografía: Sebastián Jaramillo

"Osos, gorditos mayores, cazadores y sus admiradores", dice la libreta que me entrega Norberto Jiménez. Fijo mi mirada en ella por unos segundos. Tiene una bandera con franjas de color café, naranja, amarillo, habano, blanco, gris y negro. Sobre la bandera está pintada una garra de oso de color negro, y el nombre de su club: Colombia Bear.

Norberto es un hombre de un metro con ochenta, gordo, de 115 kilos, que bordea los treinta años. Tiene el pelo negro corto, barba perfilada y su piel hace rato que no recibe el sol. Luego me presenta a su socio y amigo Andrés Ortega. Lo saludo. Andrés también bordea los treinta, mide 1,70, tiene el pelo negro -cortado bien bajito- y su cara refleja las secuelas de un acné crónico, y aunque no es gordo, ostenta con orgullo una barriguita mediana. Diría que pesa más de 80 kilos.

Nos encontramos en un apartamento modesto del centro de Bogotá. Me siento en un sillón y me dispongo a oír la increíble y divertida historia del movimiento de los osos en Colombia, una subcultura de la comunidad gay que, entre otras cosas, los tiene como fundadores.

"Los osos", me cuenta Norberto, son todos los homosexuales hombres que se encuentran fuera del estereotipo del afeminado o metrosexual; no están preocupados por tener un cuerpo tonificado y estilizado. "Los osos", me recalca Norberto, "somos hombres que nos sentimos cómodos como somos, con barriga, gorditos o fornidos y que nos pueden gustar los hombres velludos y mayores". Agrega que se apoyan en un estilo de vida en el que destacan ciertas características físicas como el vello facial (barba y/o bigote) en todas sus formas (completa, candado, herradura), con el peso, el volumen y el vello corporal desarrollan una actitud de "oso".

Le pregunto que a qué se refiere con actitud de "oso". Me responde que sea un hombre confiado en sí mismo, fuerte, liberal, abierto, que resalta su masculinidad, que demuestre cierta rudeza, actitud de someter a otro hombre, pero que en el fondo sea muy amable y cordial.

El movimiento de los osos nació en los años sesenta en los Estados Unidos. Específicamente en San Francisco, California, cuna de las revoluciones de la comunidad LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y personas transgéneros). Curiosamente tienen su origen en excombatientes homosexuales de la segunda guerra mundial, amantes del cuero, las motocicletas, los tatuajes y los estereotipos del hombre rudo erótico.

Surgieron como una contracultura en respuesta al modelo estilizado de belleza masculino, estandarizado dentro del  mundo gay. En los años ochenta "el movimiento ursino" -como también se le conoce- empezó a tomar fuerza con la creación de bares, fiestas privadas y el lanzamiento en 1987 de Bear Magazine, una publicación que en su primera edición fue una especie de flyer fotocopiado y tuvo gran aceptación en hombres gais que, por primera vez, encontraron un referente cultural que los identificaba públicamente y sin tabúes.

Existen varias páginas web donde los osos se pueden contactar y enterar de todo lo que pasa dentro del movimiento. Entre esas se destacan bearwww.com, donde crean un perfil, suben fotos, acuerdan encuentros sexuales o consiguen pareja. Dentro de los principales exponentes del estereotipo ursino se encuentran el modelo y actor porno Frank Martini, conocido como Jack Radcliffe.

Varios actores -sin ser homosexuales- se han convertido en referentes del ideal de oso, como Ron Jeremy, Sean Connery, Kevin James o el colombiano Andrés Parra, el actor que interpreta a Pablo Escobar en El patrón del mal. El diseñador y profesor norteamericano Raymond Kampf escribió The Bear handbook, un manual con ilustraciones y fotos en el que se explica todo sobre la comunidad bear, sus orígenes, historia y muestra lo que se necesita para ser oso. También existe un tratado antropológico sobre este movimiento: The bear book II, escrito por Les Wright y que explora el desarrollo social de los osos en toda la historia del hombre.

Norberto y Andrés crearon en 2005 el club Colombia Bear con la intención de fomentar esta subcultura en el país. Montaron la página colombiabear.com como un canal de comunicación con los demás "osos", que podían sentirse identificados. Comenzaron a difundir material promocional (camisetas, relojes, pulseras) y a publicar videos de las fiestas y reuniones de los osos en todo el mundo.

A exponer la filosofía y mostrar que el movimiento viene desde hace muchos años atrás y está masificado en otros países -aparte de EE. UU. e Inglaterra- como Argentina, Alemania, México y España. El primer evento que hicieron para agrupar a los hombres colombianos que se sentían osos, fue "el cinema bear" en el Ópera Plaza, en Bogotá. Proyectaron una película con temática oso: Cachorro. El filme español es un drama con tintes cómicos, en el que un dentista, perteneciente al movimiento, debe afrontar la visita de su sobrino y mostrarle su estilo de vida.

Después realizaron "el primer encuentro nacional de osos" al que asistieron casi 2.000 hombres de Bogotá, Cali, Bucaramanga, Medellín, Cartagena y Barranquilla. Crearon el concurso de elección de Mr. Oso, celebrado una vez al año, en el que en medio de una fiesta crossover "se escoge al oso con mayor actitud". Me mira y me dice que necesitaré "escolta" para que no se me lancen los osos. Se ríe al ver mi cara de susto, me dice que me relaje, pero me advierte que en esta clase de eventos los osos son muy abiertos.

...

Publicidad