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Interés DJ

La peso pesado del porno

Por Rosa Gamazo Robbins

April Flores es una exhibicionista por naturaleza. Es una de las estrellas porno talla XXL más famosas del planeta y hasta tiene su propia vagina de juguete.

Sus curvas voluptuosas le han servido a Lillian Batts, más conocida en el mundo del porno como April Flores, para escarbarse un pequeño nicho en este negocio que mueve millones de dólares al año. Ciertamente, April no es el epicentro de esta fructífera industria, sin embargo tiene su pequeño altar para los amantes del porno en tamaño XXL. Es protagonista de películas como Dangeorus Curves (Curvas peligrosas), Voluptuous Biker Babes (Nenas motociclistas voluptuosas) Strapped Dykes (Lesbianas amarradas) y Behind the Red Door (Tras la puerta roja).

Nació en Los Ángeles, de madre mexicana y padre ecuatoriano. Era recepcionista y odiaba su trabajo porque, según ella, se sentía más degradada que haciendo porno: nadie la saludaba y no tenía control sobre su carrera. April empezó a trabajar con su esposo Carlos Batts hace más de una década. Ahora, él la dirige en sus películas en las que en la mayor parte de los casos sólo aparecen mujeres. A April no parece animarla demasiado la idea de trabajar con hombres.

Aunque es una estrella porno, sus gustos van más allá de esa industria: el artista plástico Jeff Koons fue su fuente de inspiración para una réplica de sus genitales, que se vende en los sex-shops y que incluye diferentes diseños sobre la piel del juguete, y se emociona con las canciones de Depeche Mode tanto como con los boleros, rancheras, valses y pasillos del ecuatoriano Julio Jaramillo.

Imagino que ser actriz porno no es algo que le rondaba en la cabeza cuando era una niñita de diez años. ¿Cómo ocurrió?

Empecé posando para mi marido, que es fotógrafo desde hace muchos años. En ese tiempo conocí a una estrella del porno a la que contactamos para que mi marido la fotografiara para un libro que teníamos en perspectiva. Rechazó nuestra oferta pero me propuso rodar una película porno con ella. Lo pensé y decidí que podía ser interesante probarlo. Mi idea era hacer sólo esa película, para poder decir que había hecho porno.

Y le gustó la experiencia.

Me gustó. Soy una exhibicionista por naturaleza. 

¿Cómo alguien como usted, un tanto sobrada de peso, se puede convertir en una estrella del porno? ¿El público es diferente?

Si, el público es diferente, hay gente a la que le gusta todo, pero hay cierta gente que sólo busca a la chica delgada y estupenda de aspecto más artificial, hay otra gente que prefiere a las chicas de aspecto natural y otro público al que le gusta las mujeres más gordas. La industria del porno no discrimina a la gente por su peso porque saben que hay salida para todos.

¿Suele trabajar con gente de su mismo peso o más delgada?

Depende. He trabajado con chicas más gordas que yo y mucho más delgadas.

¿Su peso es una garantía de trabajo? ¿Cree que si lo perdiera conseguiría menos trabajos?

La verdad es que no me lo he planteado. Pero le aseguro algo, si me pongo a dieta no voy a estar nunca superdelgada. Soy gordita de nacimiento.

¿Considera que haciendo este trabajo con el peso que tiene es, de alguna forma, un modo de hacerse sentir cómodas con su peso a las mujeres gruesas?

Por supuesto. Esa es la razón por la que me gusta continuar haciendo esto. Quiero que las mujeres gordas sepan que son guapas, deseables y que pueden disfrutar del sexo como cualquier otra persona. He sido testigo de los comentarios de muchas mujeres a las que mi trabajo las ha ayudado a sentirse cómodas consigo mismas.

¿Cómo ve el futuro de su carrera?

No me veo actuando dentro de muchos años. Si me ofrecen la oportunidad de dirigir, aceptaría el reto. De hecho ahora estoy rodando un documental sobre mí y otros compañeros en la industria del porno. Estamos intentando hacer entender a la gente que no somos víctimas de nada. Tenemos control de lo que hacemos y no es denigrante. Pero lo cierto es que se oyen muchos casos, sobre todo de mujeres, cuyas vidas no son precisamente felices tras pasar por el mundo de la pornografía.

Yo hablo de mi experiencia y todas la mujeres que he conocido hasta ahora y que se dedican a esto están orgullosas de lo que hacen. Son independientes, están cómodas con su sexualidad y ganan dinero. Y eso es lo que quiero transmitir con mi trabajo. Pienso que esos casos terribles son la minoría, pero es lo que a los medios de comunicación les interesa divulgar. En los círculos en los que me muevo no he visto eso. Las mujeres con las que he trabajado son inteligentes, divertidas y hacen esto porque les gusta.

¿Está en Facebook, Twitter u otra red social?

Sí, estoy en ambas. De hecho tenía una página estupenda en Facebook pero me la han eliminado sin decirme nada. Bueno, sí, me han dicho que no seguía las reglas de la red social, pero es una falacia. Acabo de empezar una nueva página, a ver qué pasa [sonríe]. Respecto a Twitter voy un poco por fases. Hay épocas en las que no paro de poner cosas y otras en las que pasan dos meses y no publico nada.

¿Hay alguna estrella del porno con quien que le gustaría trabajar?

Bobbi Starr.

¿Trabaja más con hombres o con mujeres?

Con mujeres. Con hombres tiene que ser un proyecto muy específico.

¿Por qué?

A los hombres les cuesta más mantener la erección y eso supone una desventaja a la hora de rodar. Y la verdad es que me lo paso mejor con mujeres que con hombres, es mucho más sensual.

¿Su marido no se pone celoso cuando rueda este tipo de películas?

No, no le da ningún tipo de celos. No es una persona celosa. De hecho, se pone muy contento cuando tengo que rodar porque sabe que hago lo que me gusta y en muchas ocasiones trabajamos juntos.

¿Hay algún aspecto de rodar películas porno con el que no se sienta cómoda?

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