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La historia del farsante y supuesto hijo de Pablo Escobar

Por Daniel Pardo Fotografias Archivo El Tiempo / Jose Rodriguez

Pablo jr

Fue una de las noticias del año: el capo tenía un hijo desconocido, un rapero medio chiflado que deseaba reivindicar su apellido. Pero todo fue una farsa orquestada por él mismo.

Con sus manos regordetas, José Rodríguez sacude la pila de pablo Escobar Gaviria en el Cementerio Jardines Montesacro en el sur de Medellín. Vestido de pantalones blancos y camiseta roja, el rapero forrado en joyas admira la tumba del capo. Después toma la cámara, enfoca la vista de Medellín y dice en inglés "aquí es, hijueputas, el lugar donde mi papá tenía su imperio y sus colecciones de carros". Rodríguez se presenta como el hijo de Pablo Escobar en el barrio que lleva el nombre del narcotraficante, donde hace que los habitantes muestren sus armas y hablen de su ídolo. 

Después aparece Roberto Escobar Gaviria, alias "El osito" y hermano de Pablo, y dice "estoy muy agradecido con el sobrino Pablo por haberme traído saludes de todos los raperos americanos que nos van a colaborar con este proyecto". Rodríguez toma la palabra y dice en inglés: "Esta es la familia Escobar; tomen nota, hijueputas". Con ese acto en febrero de 2009, el rapero de New Jersey logró hacerse llamar Pablo Escobar Junior y escribir en su página de YouTube: 

"Después de que los resultados [de ADN] volvieron positivos, Roberto Escobar Gaviria le confirma al mundo que él [Rodríguez] sí es el verdadero hijo [de Pablo Escobar]".
Sin embargo, el propio Roberto Escobar me confirmó, el pasado 18 de noviembre, que él nunca conoció esas pruebas y que, "para comprobar si es hijo de Pablo, Rodríguez tiene que mostrar el ADN". "Yo le voy a decir a ese señor que retire ese video -me dijo Roberto-, porque él me tomó por sorpresa y se aprovechó de mis sentimientos de hermano". Existe una carta donde Roberto lo reconoce como su sobrino y explica cuándo y cómo Escobar conoció a la mamá de Rodríguez en Costa Rica en los años setenta. Pero fue el mismo Rodríguez, el supuesto hijo de Pablo, el que la escribió. Y, de todas formas, Roberto, que hoy en día escasamente puede ver, toma esa reunión como un desliz de su sensibilidad como hermano.

José Rodríguez Chamberlain, un costarricense voluminoso y de no más de 1,75 m, que habla un español fluido pero con errores, lleva al menos un año haciéndose pasar por el primogénito de Pablo Escobar. En julio de este año, Asis, una revista neoyorquina de raperos, publicó una entrevista de ocho páginas en la que Rodríguez contaba el difícil papel de ser hijo de "la séptima persona más rica del mundo según Forbes", la portada tenía una foto de Pablo Escobar y en la contraportada a una modelo en bikini. Ahí, Rodríguez apunta que "vivía en una casa con hipopótamos y estatuas de dinosaurios"; que Escobar pataneaba con él; que quisiera que estuviera vivo; que parte de su dinero lo "ha tomado el gobierno estadounidense"; que ha sufrido rechazo por su apellido; que Escobar estaría orgulloso de él; y que su labor en Estados Unidos es legitimizar el nombre de la familia. 

Y esa imagen "legítima", la de un calvo redondo con barba al que le cuelga un collar gigante que dice Escobar, es la que los estadounidenses han estado viendo por todas partes. Este año, Rodríguez salió en el Show de Cristina, fue entrevistado en la revista Elenco y habló en La W, donde Sebastián Marroquín (Juan Pablo Escobar, hijo) dijo que "ni siquiera es necesario hacerle una prueba de ADN a este payaso, que me amenazó porque no quise hacer de mi papá un negocio". 

Pero si bien se ha cuestionado su identidad, el primer testimonio de Roberto Escobar fue tajante para los raperos neoyorquinos, y por eso Rodríguez ha estado gozando -en la élite rapera de fiestas, limosinas, modelos y joyas- de "ser" el hijo de Pablo Escobar. Porque eso tiene mucho atractivo en el país en que se consume 90% de la cocaína colombiana, especialmente en Nueva York. Incluso, fue la revista Asis la que pagó por el viaje a Medellín y un reportero suyo el que lo grabó con Roberto en Medellín.
La estética mafiosa tiene mucho que ver con la rapera. 

Figuras como El Padrino y Tony Montana, el cubano mafioso de Scarface, son símbolos ejemplares del rap contemporáneo; son, exactamente, las imágenes que ilustran sus camisetas. Los sobrinos de John Gotti, el elegante mafioso de la familia Gambino conocido porque sus casos siempre eran exonerados, son raperos. También lo es el hijo de Frank Lucas, el mafioso negro que inspiró la película American Gangster. Y lo mismo es Michael Corleone, el hijo de la narcotraficante colombiana que, radicada en Miami, se hizo conocer como "La Madrina de la Coca": Griselda Blanco. 

En el papel del hijo de Pablo Escobar, Rodríguez se volvió parte de esta élite de delfines, donde, según él, hay cierta rivalidad sobre el poderío que alcanzaron sus progenitores. Esa fue la razón por la que el hijo de Griselda lo amenazó, dice, aunque Michael Corleone sostiene que fue porque Rodríguez se apoderó del crédito de una canción suya. A pesar de que no ha grabado su primer disco, Rodríguez dice que "todos somos raperos porque tenemos historias que contar". 

José Rodríguez es en realidad un desempleado de New Jersey, según Edwin Vargas, un detective del NYPD que lo arrestó en marzo porque estaba extorsionando a su ex mánager, y le habían dictado una orden de restricción. Según me contó Rodríguez en julio pasado -cuando me llevó, en un Chevrolet Impala deteriorado, a un restaurante colombiano en New Jersey-, él nació en Medellín y se fue cuando tenía nueve meses a Costa Rica. Pero su ex mánager, un relacionista público que lo conoció de cerca, asegura que nació en Costa Rica y que la primera vez que estuvo en Colombia fue este año, invitado por Asis. 

Cuando le pregunto por Escobar Gaviria, su supuesto hijo evade las preguntas con, por ejemplo, "él quería ganarme con regalos... Mi papá llenaba una piscina con perico... la situación de ser su hijo me hizo anormal; por eso nunca fui al colegio". Aunque cada vez que menciona a Escobar el rapero se contradice o cruza las historias, a mí me dijo que lo vio a los nueve y a los once años. Y que no se acuerda de los detalles.
Tampoco se acuerda, dice, cuándo y por qué decidió salir a la luz como el hijo de Pablo Escobar. Según él, su madre salió de Medellín asustada por las andanzas del capo. 

En Costa Rica se cambió el nombre y también el suyo, y así justifica Rodríguez que la copia del pasaje de febrero a Medellín, por ejemplo, esté a su nombre. Pero ya sabiendo que todo esto es producto de su imaginación, la pregunta que queda suelta es cuándo y cómo decidió Rodríguez inventarse que era el hijo de Pablo Escobar. Naturalmente, cada vez que lo cuestioné, el rapero desvió, con talento, la conversación.

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