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Tiene 21 años, es mamá de una niña de dos, se ha separado tres veces del mismo hombre, pero nunca se ha divorciado. Nació en Cali y ha vivido en Ecuador, India y China. Fue Miss Mundo en 2006.

Me gustan mucho los animales. De hecho, siempre he querido tener un zoológico. Y lo voy a tener.

Cuando el amor se acaba es como cuando uno rompe un cristal, que se puede volver a unir pedazo por pedazo, pero nunca va a ser igual que antes.

Nunca me enfermo. No me gusta que me vean enferma, es algo que no acepto. Yo me puedo estar muriendo del dolor, pero a ti no te lo digo. No me gusta que sientan lástima de mí en ningún momento.

Los indios parecen unos muñequitos de bus: cuando hablan mueven la cabeza de lado a lado. Cuando volvimos de vivir seis meses en la India, a mi esposo y a mí se nos quedó eso, y a veces nos decíamos el uno al otro que dejara ya de mover la cabeza.

Soy muy radical. Con la única persona con la que no he sido radical es con mi esposo.

Cuando me enamore de nuevo voy a ser una persona muy entregada, como siempre lo soy con todo. Yo me entrego a algo o a alguien y soy ciento por ciento de eso o de esa persona.

- Galería de fotos: Elizabeth Loaiza

La única vez que me enfermé duré mes y medio enferma. Mi esposo me cuidó. ¿Para qué son los esposos? Para eso dicen en la iglesia: "en la enfermedad y en la pobreza".

Mi única tía es lesbiana. Ella fue la que me enseñó a montar en patines, a manejar bicicleta, a montar en moto cuando tenía siete años. Y cuando tenía trece años me enseñó a manejar carro de cambios. Ella es la que me ha enseñado a hacer todas esas cosas de niños.

No hay cosa que me emberraque más que una mentira. Por una mentira yo cambio la percepción completamente de una persona. No la voy con las personas mentirosas. La voy con las personas frenteras, me gusta que me digan las cosas como son, no que las disfracen con palabras, sino al pan, pan, y al vino, vino.

Los niños son muy resabiados: si les das carne, la botan. Yo cogía la comida que mi hija botaba y se la metía en la boca, y mi esposo me regañaba, me decía, "no seas cruel con la niña". No es que sea cruel. Cruel es que ella, cuando sea grande, me diga, "mamá, ¿por qué no me enseñaste a comer de todo?".

Dejé de hacer muchas cosas por amor, pero no me arrepiento porque creo que son cosas que hay que vivir en la vida: para mí primero estaban mi hija y mi esposo, y mi felicidad en esos momentos era esa. Tal vez mi felicidad en un momento era ser reina, en otros momentos ha sido ser modelo, ahora es estudiar para ser actriz.

La política es algo que te quita mucho tiempo. Para tu familia, para tu vida, para ti mismo; no te puedes dedicar a tus cosas, no tienes vacaciones, tienes que estar siempre a la disposición de los demás. La política me parece muy corrupta en nuestro país. No me gustaría ser política, porque muchas cosas que hacen los políticos van en contra de mis valores.

Me gustaría estudiar arquitectura. Soy muy creativa. Soy muy escrupulosa y muy obsesiva con hacer bien las cosas, y la arquitectura es una carrera en la que si te equivocas un milímetro te quedó mal hecho todo. Me gusta la disciplina que da esa carrera.

Por amor se hacen muchas cosas. Nada más hay que mirar el libro de Edipo Rey, cuando el tipo se saca los ojos. Uno puede imaginarse cualquier locura por amor.

Ser actriz no es decir "quiero ser actriz, soy bonita, tengo talento" y ya con eso te metieron en una telenovela. Ser una buena actriz no es fácil, tienes que tener mucha cultura y conocer a muchas personas y fijarte qué hace cada una: qué hace un policía, qué hace un conductor, qué hace un embolador de zapatos, qué hace una empleada, cómo se visten, cómo hablan. Es como hacer trabajo de campo y poder implementar todo lo que te enseñan en las clases.

He aprendido que tú cuentas contigo y con lo que hagas. En la amistad no creo mucho. No soy de muchas amigas, me la voy más con los niños, toda la vida, de chiquita fui muy niño, me gustaba subirme a los árboles, me gustaba jugar con los carritos de control remoto, jugar bolas, bajar mangos, no me gustaban las muñecas.

Me parece que es más bonita la carrera de actriz que la de modelo, porque como modelo el trabajo es sólo posar, si eres bonita ya tienes todo: posas para la cámara y aprendes a posar y a caminar, pero ¿qué hay de ti, de tu interior, de tu mente, de tus aprendizajes?

Uno pierde mucho tiempo en cosas inoficiosas. ¿Qué le queda a uno de una rumba? A mí me queda mucho más de compartir con mi hija, ella es una enseñanza grandísima. Tú ves la nobleza que tiene un niño, el amor, que no le tiene odio a nada. Yo aprendo mucho de mi hija estando con ella, estoy prácticamente dedicada a eso: a mi hija y a mi estudio y a lo que quiero hacer de mi vida.

A mi hija le estoy enseñando el amor por los animales. Cuando tú aprendes a convivir con los animales, aprendes a convivir con tu entorno y con la naturaleza. Yo creo que todo va desde la casa.

Uno puede hacer cosas por amor, con amor, o por amor pero con rabia.

Dicen que tengo una risa maldadosa, una risa pícara.

Si me fijara en la belleza física, cuántos novios no tendría, Dios mío. Casi nunca me fijo en la belleza física. Primero entran como por el corazón. Es que hay tipos muy lindos pero que no tienen nada adentro.

Lo único que nunca me comería sería una cucaracha.

Me gusta tomar fotos. Me gustaría viajar a conocer y a tomar fotos. Más que los lujos del hotel y del yate, y de cosas bonitas. Conocer de otra manera.

Hay personas que vienen a tu vida y que son como ángeles que cayeron del cielo, que vinieron a ayudarte. En mi vida tengo dos ángeles.

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