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Moda e higiene para conquistar a una mujer

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Uno de los problemas de la masculinidad es que está predispuesta genéticamente a la suciedad.

Cierren los ojos un domingo por la mañana y recorran mentalmente su cuerpo, ese altar a la desidia, y se encontrarán navegando por una jungla de inmundicia. Ahí vendrá la epifanía, como una luz celestial que se asoma entre el follaje de pelo innecesario. ¿A qué clase de mujer le gustaría todo esto? Por eso, aunque parezca obvio, para hablar de seducción debemos empezar por lo básico: el cuidado personal.

LIMPIEZA

Nadie les está pidiendo exfoliaciones, cámaras de bronceo, depilaciones con cera o cirugías plásticas. Solo nos piden hacer un esfuerzo en la ducha cuando vamos a salir de casa. Use jabón en barra o líquido, no importa, pero nunca use detergente, jabón de ropa o arrancagrasa. No olvide jamás las “zonas claves” obvias como las axilas o la zona rosa, pero no deje de lado otras menos obvias como la cara, el cuello y las manos.
Cuide los dientes y el aliento, pero no con mentas y chicles sino con cepillo y seda dental. Uno no sabe cuándo ni dónde puede encontrarse con el amor de su vida, y si huele a abandono, seguirá solo. Use perfume, pero es preferible que no use nada si piensa utilizar uno de droguería.

TEJIDO MUERTO

Córtese las uñas y límelas, no les deje puntas o astillas que a la larga son incómodas para usted y para ella, y quítese los cueros, pero nunca con los dientes y menos en público. Lávese el pelo todos los días con un champú suave o hasta cada tres días, y no lo cocine con agua hirviendo o secador caliente. Si se está quedando calvo lo mejor es aceptarlo con dignidad, no trate de disimularlo con el peinado.

Por nada del mundo use plancha, que las mujeres se darán cuenta y empezarán por dudar de su masculinidad. Y si va a usar gel use poco, que a ellas les gusta tocar el cabello. El pelo tieso le quitará puntos. Sepa que la barba está de moda y déjesela crecer de vez en cuando. No es necesario delinearla todos los días ni mandarla diseñar con láser, pero cuídela. Elimine todo el pelo que nace por fuera de la barba, no deje que le consuma los pómulos o el cuello y se le conecte con las cejas o el pecho. Lávela con jabón para que no le huela a ropa vieja o a comida. Olvídese del bigote pornográfico o esa línea delgada de barba, porque las sacará corriendo. Y sea realista, si la barba no le sale, no se la deje con esos parches como la red de Claro. Mejor aféitese.

Muy pocos hombres tienen los cojones para echarse cera o pasarse una cuchilla por los cojones. Y no es necesario, entre otras porque el look prepubescente bajo el ombligo o en las axilas tiene sus amigas y sus enemigas. Si quiere hacerlo, ármese de valor y de paciencia. Busque una cuchilla que ojalá no esté muy nueva y vaya poco a poco, estirando la piel después de bañarse. Huméctese cuando acabe pero no use productos con alcohol, a no ser que eso le guste. Y si no quiere afeitarse está bien, pero no lo abandone. Pódelo, despúntelo, quítele la horquilla. Use una tijera o una máquina de peluquería. Si no le va a hacer rastas o chaquiras, no lo deje crecer. Los mejores partidos de fútbol se juegan con la grama cortica.

EJERCICIO

Tener pectorales marcados o six-pack en el abdomen es un bono, pero no se considera importante. En cambio, estar en forma sí lo es. Juegue al fútbol, trote de vez en cuando, monte en bicicleta. Lo ideal es ejercitarse entre dos y cuatro horas a la semana para sentir los beneficios físicos y mentales. Pero no se obsesione, no sea intenso ni hable todo el tiempo del ejercicio que hace, que si el gimnasio es más importante que ella, no le parará bolas.

REDES SOCIALES

Así como le dedicó tiempo a su apariencia física, también dedíquele tiempo a la apariencia de sus redes sociales. Ponga una foto decente, no una en la que aparezca borracho, abrazando chicas Car Audio o meseras de Hooters. Deje de seguir y darle “like” o “fav” a las cuentas de actrices porno, modelos o vedettes. La mujer que conoció va a revisarle todo el perfil, así que deje una buena impresión. Usted revisará el de ella para morbosear las fotos de los paseos; ella, para ver usted quién es. Disimule el pervertido y el enfermo que lleva dentro.

ROPA

Primero, ropa siempre limpia. No ande con esos jeans con manchas vitalicias de salsa de tomate y el culo lleno de tierra. Los zapatos siempre limpios. Que la camisa esté planchada y sin manchas de sudor. Y aunque es natural para nosotros usar la ropa interior hasta que se desintegre, cámbiela de vez en cuando. No ande con el calzoncillo motoso, manchado y percudido, ni con las medias rotas. En algún momento quedará al descubierto.

Hay prendas que debe evitar. No use pantalones blancos a no ser que esté en la costa, que va a parecer trompetista de orquesta. De paso, no calce mocasín salsero. No es necesario vestir ropa de marca, pero no salga con prendas chiviadas que ellas saben de eso. No porte camisetas de equipos de fútbol a no ser que vaya a ver un partido, y tampoco se vista como una tribu urbana, que vestirse como un grupo de niños quita personalidad.

Use pocos accesorios, por ejemplo un buen reloj habla bien de usted, así que bote ese reloj calculadora. Lo más importante es que se vista como un hombre. Si le genera dudas con su ropa apretada, sus accesorios femeninos o parece que lo hubiera vestido su mamá, lo descalificarán de inmediato. Si sigue estas instrucciones, que se ubican en un punto medio entre sentido común y salubridad básica, estará listo para entrar en la cancha. Aquí no ha ganado nada, pero al menos lo van a dejar jugar.

Ilustración: IVO

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