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36 mentiras del porno que los hombres creíamos que eran verdad

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Prepárese para sorprenderse y ver qué ha estado haciendo mal en la cama por culpa del porno.

Cuando veíamos una película de terror o fantasía, nuestros papás estaban ahí para decirnos que todo era una invención. Pero cuando empezamos a ver porno, nadie estuvo ahí para decirnos que no todo era verdad.Y nos lo creímos.

1. Nos creímos el cuento de que solo bastan un par de palabras, dos besos y una tocadita, para que las mujeres estén listas para una revolcada vibrante. A veces ellas también se calientan por pendejadas, pero es más escaso. Una amiga psicóloga me dijo que si quería asegurar sexo con mi mujer por la noche, lo más recomendable era calentarla desde temprano. Llamarla y ponerle mensajes a lo largo del día. Recordarle lo buena que está, lo encantador de su culo, cosas así, para que en la noche esté como una pantera. Suena cínico, pero funciona.

2. A los hombres nos gusta el porno porque somos unos fetichistas sin remedio. Con solo mirar ya estamos calientes. En cambio, las mujeres son provocadas por el verbo y el poder. Por eso los congresistas son exitosos: tienen una lengua entretenida y un presupuesto generoso.

3. No todos los hombres saben abrir las pinzas del brasier. Supongo que la práctica constante de la maniobra ha hecho que los actores porno se vuelvan expertos, pero el resto de los mortales, para seguir con la empelotada, tenemos que pedir ayuda.

4. No todas las mujeres con labios gruesos hacen un buen sexo oral. Y la verdad es que hay mujeres con labios muy provocativos y rollizos, pero en su vida se chupan, con ganas, un Bon Bon Bum.

5. No todas las mujeres soportan más de 30 segundos en un sexo oral salvaje. El secreto de la sensibilidad consiste en que cada parte tocada pierde su sensibilidad. Así que una vez pasa la lengua por allí, hay que pasar a otra parte, mientras la primera se recupera.

6. Según Cristian Cipriani, director de cine porno colombiano, las flacas tienen vaginas anchas y profundas, y las gorditas, vaginas estrechas y reducidas. La vagina más grande del mundo perteneció a una mujer de 2,33 metros de altura. Se llamaba Anna Swan y murió en 1888. En su libro Anatomía sexual de la mujer, W. Francis Benedict registró el récord mundial del clítoris más largo, con 39 centímetros de salida. Nuestro director porno dirá lo de las flacas y gordas por la cantidad de carne, y tampoco hay estadísticas que relacionen el tamaño de la vagina con el peso, por eso el dato clasifica como mito del porno.

7. Los actores porno que son capaces de durar más de una hora, son fenómenos o hacen la trampa de convertir tres polvos en uno: cortan la escena, descansan y siguen después del receso. Si usted no puede controlar más de 1,8 minutos antes de venirse, entonces pertenece al 30% de población que sufre de precocidad. El resto tardamos entre 7 y 8 min. Es decir: no todas las mujeres son multiorgásmicas, pero unas tienen orgasmos de, incluso, 20 segundos –los de los hombres, en cambio, duran entre tres y seis–. Según un estudio del hospital londinense Saint Thomas, cerca de 15% de las mujeres no tienen orgasmos y solo un 2% de los hombres no los tiene. Mientras que los hombres sufrimos con la impotencia, ellas sufren con la frigidez.

8. No todos entendemos los cambios de posición en plena faena. “Subí la pierna, pero así no, más bajito”; “creo que es una mala idea, volvamos como estábamos”; “espera me acomodo, no, así no, levanta la cola”, o “mejor trae una almohada”. En el porno, en cambio, todo fluye con la suavidad de una coreografía de nado sincronizado.

9. En el porno, las parejas nunca se “desenchufan” a causa de la descoordinación, ni la ineptitud desvía el camino del torpedo al objetivo, ni lo hace chocar contra algún hueso.

10. En este tema de roles y fetiches existe una aventura que pocos deseamos: llevarnos a la cama a nuestra pareja y a la suegra. Esa fantasía no es real, sobre todo con una suegra colombiana con dedos gruesos, uñas redondas, vestida hasta las rodillas con enaguas, escondiendo un pubis frondoso, empujando a su hija para que nos haga un torpe blowjob.

11. Otra aventura nada divertida que nos vende el porno es el cuckold, “cornudo”, en español, un género en el que una pareja estable se atreve a hacer una apuesta muy arriesgada: él se queda en un sofá mientras ella se va a la cama con un gran follador sin ley, que la pone por delante y por detrás. Ella tiene licencia para hacer lo que quiera. A él le gustan los cuernos. En el Twitter de @MiauMiauSW puede verlo en versión amateur. O en otras páginas como o www.cuckoldspace.net, o www.dateahotwife.com.

12. Esto es obvio, pero además es cierto: el porno es ficción. Por lo tanto, los actores nunca tienen nervios y su sistema circulatorio siempre bombea con fortaleza y arrogancia. Nunca sufren de impotencia, pero nosotros sí. En Conducta sexual del hombre, Kinsey hablaba de individuos que podían tener una erección a voluntad en tres segundos. En una oportunidad me pasó con una chica. Ella tenía un culo sofisticado y unas tetas alucinantes que hasta a ella misma le producían timidez. Y lo peor: era nuestra primera revolcada. Encerrados en un motel y luego de la primera bluyiniada nos empelotamos. Estábamos a punto de dar comienzo a una pelea de tigres, con el condón desenrollado y todo, cuando sin una razón aparente se me bajaron los humos. El condón quedó flotando y nosotros también. Me levanté tratando de disimular el entuerto y fui a cambiar la emisora en el radio. Luego entré al baño y, asustado, boté el condón. A mi regreso, la chica tenía la sábana blanca encima y me preguntó que si era casado y estaba siendo consumido por el remordimiento y la culpa. Negué su pregunta y le dije que no me lo explicaba. Y era verdad.

13. Las mujeres no sonríen agradecidas cuando salpicamos su cara. De hecho, el origen del bukakke se remonta al Japón feudal, en el que se reunían todos los hombres del pueblo y castigaban a una mujer infiel eyaculándole en la cara.

14. Según el porno, los hombres eyaculamos litros y tiramos un chorro a presión. Pero eso no lo logran todos. Horst Schuktz batió el récord en la mayor distancia de recorrido aéreo del semen: 5,71 metros. Un hombre a lo largo de su vida eyacula aproximadamente 6 litros de esperma. Mientras que la velocidad media de una eyaculación de un hombre es de 45,05 km/h. Según la Guía para la búsqueda de fluidos corporales, de Paul Spinard, un hombre promedio eyacula 3 mililitros de semen por eyaculación. Y cada una de ellas tiene un valor nutritivo de 150 miligramos de proteínas, 11 miligramos de carbohidratos, 6 de grasa, 3 de colesterol y 300 millones de espermatozoides. La reserva de semen de un carnero, ese animal con unas huevas que van rayando con el suelo, es suficiente para noventa y cinco eyaculaciones, la de un conejo para treinta y la del hombre para dos o tres. Si usted es de los que se dicen “mierda, lecheo muy poco y con poca potencia”, visite la página de Peter North: www.peternorth.com. Esta leyenda porno tiene la capacidad para eyacular con fuerza y profusión durante medio minuto y en su sitio deja algunos consejos para quienes pretenden imitarlo.

15. A las mujeres no les encanta tragarse el semen. Sin embargo, Michelle Morgan batió el récord de la mujer que más ha tragado semen en la historia: 0,96 litros en una sola tarde. Una sobredosis de espermatozoides.

16. No es verdad que una mujer orinando sea sexy.

17. O excitar a una mujer diciéndole “perra” en la cama.

18. O que los repartidores de pizza son grandes amantes.

19. O que los hombres siempre amarran a la mujer.

20. O que las mujeres siempre dicen qué les gusta y nunca se quedan calladas.

21. O que las mujeres siempre se dejan llevar y nunca preguntan nada.

22. O que a las mujeres maduras les encantan los niños.

23. O que a los hombres maduros solo les gustan las niñas.

24. O que acostarse con la secretaria y la profesora es una gran idea.

25. O que las personas de los años setenta no podían tener sexo si no sonaba de fondo un potente solo de guitarra.

26. O que siempre hay que eyacular. Y afuera.

27. O que una mamada siempre librará a una mujer de una multa de tráfico.

28. O que una práctica sexual común consiste en coger el pene como una fusta y azotar las nalgas de la mujer.

29. O que la doble penetración hace sonreír a las mujeres.

30. O que si te encuentras a una pareja follando entre los matorrales, el novio no te golpeará por meterle en la fiesta.

31. O que cuando esté copulando desde atrás, un hombre puede excitar un montón a una mujer dándole un cariñoso azote en el culo.

32. O que si tu novia te sorprende con su mejor amiga, solo pasará unos segundos anonadada antes de cogerse a los dos.

33. O que las mujeres no tienen nunca dolores de cabeza… ni la regla.

34. O que eyacular en las nalgas de una mujer es satisfactorio para todas las partes implicadas.

35. O que los hombres nunca tienen que rogar.

36. O que el porno intenta hacer ver a las niñas como grandes y viejas. Y a las viejas como niñas.

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