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Tips y riesgos del sexo anal

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El sexo anal no es bueno ni malo. Todo depende de la pareja que decida practicarlo y de las sensaciones que produzca. Guía de riesgos y sugerencias para no fallar en el intento.

“De todas las alternativas que existen para tener sexo, en el anal se observa el cuadro más erótico, porque se logra una postura romántica, explícita y profunda. Las nalgas de la mujer encajan perfectamente con la pelvis del hombre”. Así se refiere el sexólogo y siquiatra Carlos Pol a la práctica sexual más polémica de todos los tiempos. Antes se llamaba sodomía, palabra derivada de Sodoma, la ciudad que, según la tradición católica, fue destruida por Dios por culpa de sus desenfrenos sexuales, pero ahora, según el urólogo Alejandro Fernández, el sexo anal está en auge y es más frecuente de lo que se cree, “muchas de las parejas que atiendo en Bogotá tienen únicamente sexo anal, no sólo por la búsqueda de más placer, sino como un mecanismo de planificación familiar, sobre todo en jóvenes con edades que oscilan entre los 19 y 22 años”.

Javier Alejandro Carrera Siachoque, coloproctólogo del Hospital Militar de Bogotá, explica que “ahora el sexo anal es valorado como una técnica más de las relaciones sexuales y no como un acto pecaminoso”. Es deseado por muchos y reprochado por otros. ELTIEMPO.COM realizó durante cinco días una encuesta y los resultados fueron contundentes. De 38.217 votaciones, a 20.752 hombres les gusta el sexo anal; a solo 7.088, no. Los hombres lo disfrutan – según el doctor Pol– porque “la mayoría siente atracción por las caderas de la mujer y porque se logra un mejor acoplamiento”.

En la encuesta, 5.436 mujeres afirmaron que no les gustaba; 4.941 dijeron que sí lo contemplaban. Los cinco especialistas consultados para desarrollar este tema reconocen que si no se realiza con suficiente cuidado, protección e higiene, puede llevar a graves consecuencias como infecciones, enfermedades de transmisión sexual o cáncer. “Es la actividad de mayor riesgo para contraer una enfermedad de transmisión sexual. La mucosa rectal genera más traumas en el ano y en el pene”, explica el coloproctólogo Carrera Siachoque.

Por eso es necesario seguir varias recomendaciones, entre ellas, “tener cuidado al realizar movimientos que puedan ocasionar desgarros, practicarlo siempre con condón y con un lubricante a base de agua, porque el ano no lubrica”, como señala el urólogo Alejandro Fernández. Además no se debe introducir después el pene en la vagina –o limpiarlo muy bien– para evitar infecciones.

Tampoco hay que practicarlo como un deporte diario, no se ha confirmado, pero podría generar incontinencia anal y hemorroides. En la encuesta, 10.588 personas respondieron que simplemente no les gusta practicarlo y 3.877 lo descartaron porque no les resulta satisfactorio.
El otro motivo para no practicarlo, según la encuesta, es el dolor. El sexólogo siquiatra Gabriel Jaime Montoya asegura que en las primeras relaciones sexuales anales las mujeres experimentan más dolor que los hombres.

“En el hombre se podría presentar cuando no ha sido circuncidado, y ocasionar un desgarramiento. En la mujer se presenta por…”. No es muy difícil entenderlo. Sin embargo, asegura que si se hace con ciertas precauciones y con mucha delicadeza, será placentero y no generará traumas. El principal órgano sexual es el cerebro, por lo tanto, se requiere preparar la mente. Tiene que ser un acto voluntario y la comunicación, antes y durante la relación, es fundamental. Si alguno de los dos experimenta alguna molestia o dolor hay que parar.

Existen otras razones por las cuales los encuestados rechazan el sexo anal: 1.909 dijeron que sentían físico asco; 1.510 afirmaron que no lo disfrutan, y 1.012 se niegan por principios morales. “Cuando se decide erotizar la relación con sexo anal, la pareja debe entender que es una fuente de placer y que no es exclusiva de los homosexuales”, explica el siquiatra sexólogo. En el comienzo, la mujer debe llevar el ritmo, porque es ella la que dilata y controla la velocidad.

“Cuanto más se sienta ella dominando la situación, estará más relajada y sentirá más placer”. Porque el sexo anal requiere entrenamiento. Una penetración directa sin relajación del esfínter podría resultar traumática. La ginecóloga Ivonne Díaz Yamal recomienda que “se practique sin prisa”. La estructura anatómica del ano siempre es igual; la diferencia consiste en que unas mujeres dilatan más que otras. Las que practican deporte tienen más facilidades, poseen músculos fuertes y tonificados, saben controlarlos y después del coito los llevan a su estructura normal. El orgasmo del sexo anal es el mismo que se experimenta cuando la penetración se efectúa por la vagina. “Las ondas del vaivén llegan al clítoris y producen el orgasmo –dice la doctora Díaz– porque la zona genital vulvar y perianal es ricamente inervada. Los nervios que llegan a esta región son los mismos que llegan a la vagina”. Ya sabe: si lo quiere practicar, hágale con “mañita”. 

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