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¿Cómo pedirle el teléfono a una mujer y otros trucos para atraparla?

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Ya llegó hasta acá, y solo le falta cerrar el partido.

 Ha hecho un gran esfuerzo y debería estar orgulloso, pero viene la parte crucial: sacar el teléfono, llevarla a su casa, darle un beso. Si ella vino hasta acá con usted es porque también lo está contemplando, entonces no se preocupe y no se acobarde.

PEDIR EL TELÉFONO

Si se trata de contactarla después, este paso no había sido tan fácil como ahora. No es nada del otro mundo pedir el contacto de chat, la cuenta de Facebook, el PIN del Blackberry, el correo, o el teléfono. Incluso puede darse mañas y agregarla a sus redes sociales cuando la vea etiquetada en fotos de Facebook o Instagram, y tendrá cómo contactarla. No use Myspace ni Hi5 ni Badoo ni nada de eso. No le diga “El Feis” a Facebook. Háblele, no se limite a darle “like” a todas las fotos en las que aparece en bikini. Y use los emoticones con moderación. Pero recuerde que no solo va a hablar con ella por ahí, sino que tiene que invitarla a salir.

INVITARLA A SALIR

No importa qué sea, pero sea específico. No diga “un día de estos” o “cuando quieras”, que en el mundo moderno eso significa nunca. Dígale que la quiere llevar a comer a tal restaurante, a ver tal película o a tal bar, pero tenga iniciativa, que a ella le gusta eso porque igual tendrá toda la vida para decidir por usted.

EL BESO

Mire las señales. Si ella le mira los labios, si humecta los de ella, si la siente más cerquita que antes a usted, o si ha aumentado el contacto físico entre ambos, es hora de darle un beso. Si tiene dudas, tóquele la mejilla o acerque su cara para ver su reacción. Si ella echa la cara para atrás, espere un poco. No le vaya a preguntar si le puede dar un beso, porque va a perder todos los puntos que había ganado hasta ahora.

Cuando vaya a darle el beso, primero cálmese y respire profundo. Vaya despacio, porque si se bota como un perro a comer una galleta, le va a chantar el beso bajo la nariz, le va a dar un cabezazo, o peor aún, va a golpearle los dientes con los suyos. Busque más colocación que potencia. Apenas la esté besando, relájese. Ponga atención a las cosas que ella esté haciendo y siga la corriente. No trate de meterle la lengua a las malas en la boca ni la babosee, y por favor, no la manosee. Que no se le queme el pan en la puerta del horno.

Si quiere llevarla a otro sitio para que estén más cómodos, no la invite a un motel a no ser que la cosa esté bastante caliente con una regalada. Invítela a su casa y tenga un plan. Una botella de vino, hágale comida, hablen y escuchen música, cualquier cosa, pero propóngale algo. Ella sabe a qué va, pero si usted lo disfraza con un plan, ella tendrá menos razones para decirle que no.

DESPEDIDA

Sáquele una sonrisa de despedida. Recuérdele algo del gusto que comparten, mírela a los ojos y dígale honestamente que le encantó conocerla. No le pregunte el nombre, porque ya lo debe saber. Déjele claro que quiere verla otra vez, que ella le responderá con una sonrisa que lo mandará feliz a su casa. Si puede, llévela a la casa. Siempre llévela a la casa. Vuelva a la suya y descanse, que se jugó un partidazo y merece descansar. Y si ya es domingo, déjese llevar por la naturaleza nuevamente, que se lo merece. Cuando se cuadre, será un privilegio que pocas veces volverá a disfrutar.

Ilustración: IVO

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