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Después de fundar uno de los primeros restaurantes de la zona G en Bogotá, el cocinero Christian McAllister montó la empresa Epicure. Conozca al hombre que reinventó el catering en Colombia.

Christian McAllister hace desde platos para jefes de Estado hasta cuadros y esculturas con materiales reciclables. Es el chef que reinventó el catering.

La primera comida que Christian McAllister preparó fue a los ocho años. Hizo sushi y tepanyaki para 25 personas; entre los comensales estaba su mamá, dueña de varios restaurantes donde a Christian le encantaba estar. Sin embargo, el gusto por la gastronomía lo adquirió de su abuelo, que pertenecía a un grupo que se llamaba “Los caballeros de la buena mesa”. De los platos que cocinaba, aparte de la paella –un clásico que Christian todavía prepara–, el que más lo impactó fue un postre que lo obligó a recorrer seis pueblos para encontrar los ingredientes. “Le llamó la atención porque le gustaba a un rey español”, recuerda Christian. El plato era una torta de cresta de gallo.

“Mi restaurante preferido es Morimoto, que es el nombre del chef que lo atiende. Lo que lo hace especial es que él es una especie de cocinero samurái”.

 (Santiago Mejía, el promotor del campeonato Monomarca en Colombia)

Christian estudió en Los Ángeles cocina japonesa tradicional y luego en Barcelona se hizo cocinero profesional. En el 2003 fundó Circa, uno de los primeros restaurantes de la Zona G, hasta que apagó sus fogones en 2008. Ahora se dedica a su empresa de catering Epicure, que fundó con su madre, Luisa Fernanda Mora. Atiende desde las ceremonias más pequeñas hasta eventos de más de mil bocas. Para Christian la cocina es sinónimo de felicidad: “Siempre trato de estar alegre cuando cocino. Por ejemplo, me encanta cantar, pues uno transmite esa buena energía no solo a los que trabajan con uno, sino también al plato”.

“Hace poco me compré un nuevo juguete para la cocina. Es un termocirculador para cocinar al vacío, esto nunca deja que una carne le quede mala”.

Su comida preferida es la japonesa. Pero cuando tiene que decidir su plato preferido dice que es el puchero: “Que hecho como toca es lo mejor”. Pero no todo en la vida de Christian es cocinar: también le gusta pintar cuadros con crayola derretida y crear esculturas con encendedores dañados. Lo suyo son las cosas hechas con las manos.

“Ahora estoy pintando unos cuadros con crayola derretida, la pintura hace parte de mi otro yo”.

Si quiere saber más del autor, sígalo en Twitter como @felipeg269

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