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Andrés Galofre es la cara de las huertas urbanas. Hace un año le apuesta a traer el campo a la ciudad.

Aunque Andrés creció entre el esmog bogotano, siempre tuvo un pie en el campo, pues su familia tenía un negocio de cultivos agroindustriales. Por esta razón, el plan de los fines de semana era irse a la finca. Allí aprendió cosas que a sus compañeros de la ciudad no les enseñaban en el colegio: como a reconocer los diferentes tipos de semillas o para qué servían esos tractores gigantes que pasaban por encima de las plantas.

“Esto que empezó como algo para la casa, se convirtió en toda una montaña rusa. En este año que creé mi empresa, considero que aprendí más que en toda mi vida”

(Christian Mcallister, el artista del catering)

Estudió administración y trabajó 12 años en empresas como P&G y Pfizer. Hasta que un día, con esposa a bordo, decidió empacar las maletas e irse para Australia. En Melbourne estudió un MBA en sostenibilidad, pero también trabajó de mesero y cuando le tocó vendió collares y vestidos de baño. De los australianos le llamó la atención esa actitud de “hágalo usted mismo” y sobre todo en lo que tenía que ver con la alimentación. “Allá –dice Andrés– casi toda la comida es importada y tiene muchos preservantes. Por eso hay una tendencia para comer ecológico, que no es solo comprar lechugas con esa etiqueta, sino que tiene que ver con cultivar su propia comida”.

“Blue Ocean Strategy es mi libro guía en este mundo de los negocios y lo repaso constantemente desde que empecé mi empresa”.

Con esa idea en la cabeza regresó a Colombia y montó Veggiesbox, una empresa que vende huertas para la ciudad. Ideal para los que quieren cocinar con las más frescas zanahorias, tomates y todas las aromáticas que se imagine. Además, lidera un programa de cultivos urbanos y mercados comunitarios con familias que viven en Altos de Cazucá en Soacha y se ha aliado con jardines infantiles para que los niños que no tienen la oportunidad de ir a una finca puedan aprender todas las cosas que llevaron a Andrés a crear ese vínculo con la tierra. Clave para el buen mantenimiento de las huertas: ventilación, buena luz y agua constante.

“Este reloj me lo regaló mi papá, sin ningún motivo especial. Ahora lo uso mucho para hacer ejercicio porque es buenísimo para tener toda la información sobre lo que uno hace”.

Si quiere saber más del autor, sígalño en Twitter como @felipeg269 

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