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Mayweather vs McGregor: los protagonistas de la pelea del siglo

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Un pelirrojo irlandés y boxeador un multimillonario darán un espectáculo que ronda los 606 millones de dólares.

 

Tenía solo diez años y ya había pasado la mayor parte de ellos en el gimnasio. Floyd Mayweather Jr. acompañaba a su padre a entrenar con frecuencia. Su viejo era boxeador y también lo eran sus tíos. Eventualmente él también se interesó por la “tradición de familia”. A los cuatro años golpeaba la pera como un profesional y a los diez tuvo su primera pelea. “Fue en Michigan”, recuerda Mayweather, treinta años después, en una entrevista con The Telegraph. “Era el más joven y pequeño del equipo”. Ganó esa pelea con un knockout en el primer round. Durmió abrazando su trofeo por más de dos semanas.

Siguió los pasos de su padre y fue aún más allá. Se convirtió en el campeón del mundo en boxeo en diferentes categorías, se retiró invicto con quince títulos mundiales. Su defensa era impenetrable, lo que le ganó el apodo de “pretty boy” (porque salía de las peleas con el rostro intacto). Una ecuación pareció regir su vida: el esfuerzo es igual al éxito, y el éxito es igual al dinero. El dinero compra lujos, ¡y sí que es un hombre de lujos!

“Este es un hombre que tira sus bóxers después de usarlos una vez”, cuenta el periodista Tim Keown, “un hombre que usa sus tenis solo una vez antes de dejarlos en habitaciones de hotel en caso de que una empleada de servicio tenga un pariente de su talla, que viaja con su barbero en un avión privado”. Su fortuna se estima en unos 340 millones de dólares.

Pese a tener una larga carrera en el boxeo, Mayweather nunca conoció el sabor de la lona. No perdió ninguna de sus peleas. Mucha gente se pregunta si esto puede cambiar el 24 de agosto, en la pelea contra el campeón de la UFC, Conor McGregor. Por un lado está retirado y no es un joven; por el otro… es Floyd Mayweather. Gane o pierda no importa: con las ganancias en patrocinios, ventas de tiquetes y pay-per-view, Floyd Mayweather inflará aún más su título del boxeador más rico de la historia. “Money” Mayweather hará valer su nombre.

 

Conor McGregor nació con las manos hechas puños. Eso es lo que dicen sus padres, aunque su partida de nacimiento en Irlanda no dice nada respecto a eso. Lo que sí se considera verdad es que lleva peleando toda su vida: este pelirrojo aprendió artes marciales para protegerse de los matones (kickboxing, jiu-jitsu y boxeo), peleaba casi por instinto con amigos y desconocidos en las calles de Dublín y se levantaba a las cuatro de la mañana a patear las paredes de su casa, con el bicho de la lucha picándolo en su nuca.

Su pelea más larga ha sido por dinero, un bien que aprecia como un hombre que cobraba cheques de desempleo justo antes de recibir USD 60.000 por su primera pelea en la UFC, y que gasta en bolsas y bolsas de ropa con la facilidad de una superestrella; la más corta fue una de sus primeras, en 2011, cuando en menos de dos segundos noqueó a Paddy Doherty de un solo golpe en el octágono. Hizo algo similar con José Aldo, el campeón de peso pluma en UFC, a finales de 2015. Solo tardó trece segundos en estrellar su mano izquierda contra su cara, y le tomó solo una fracción a la cara de Aldo estrellarse contra la lona. Knockout y el show había terminado.

McGregor está seguro de que puede hacer la misma gracia contra Floyd Mayweather. Después de un año de insultos entre él y el campeón de boxeo (Mayweather burlándose de la relativa pobreza de McGregor; McGregor burlándose de la relativa vejez de Mayweather), la pelea de boxeo se dará en agosto. “La pelea del siglo”, la llaman algunos, aunque otros críticos dicen que es un chiste: McGregor no tiene ninguna oportunidad. Las apuestas están 25 a 1 en su contra. A McGregor eso siempre lo ha tenido sin cuidado. “El boxeo es una manera de pelear limitada con unas reglas específicas. Pero la lucha es honesta, en la que puedes hacer lo que sea”, dijo en una entrevista para GQ a principio de año. “Honestamente, mi puño es más grande que su cara”.

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