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La vida bogotana de Iggy Pop

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Si usted vive en Bogotá y tiene más de 30 años ha oído la leyenda: Iggy Pop, el rey del punk, tuvo una novia colombiana y se paseaba por los barrios La Candelaria y La Macarena como si fuera su casa.

Iggy Pop, el “wild child” de los setenta, vive en Miami, practica surf y está lejos de ese personaje que se cortaba el pecho cada vez que se subía a un escenario. A finales de septiembre dio una charla John Peel para BBC Music que demostró que los años no pasan en vano: con claridad, casi sabiduría, habló de la industria de la música –la piratería, Spotify, las nuevas voces– desde un lugar privilegiado al que solo llegan los grandes con el tiempo.

Cuando hablé con él para preguntarle sobre el mito y su nueva colección de ropa para Sailor Jerry, me encontré con una voz que revela una calma cómoda, sin afán. Sus palabras fueron amables y su risa explosiva me hizo olvidar por un momento que estaba hablando con uno de los grandes. Al final fue claro que una charla con Iggy Pop se podría extender por años y que el tiempo jamás será suficiente.

¿Lo llamo señor pop?

>>No, solo Iggy… ¿Estás en Bogotá?

Sí.

>> Cool. Conozco Bogotá muy bien. Tenía amigos en La Candelaria y solía quedarme con ellos.

Sí. de hecho hay una leyenda que dice que pasaba acá largas temporadas y que tenía una novia colombiana.

>> Sí, tuve una novia colombiana. Muy buena persona. Disfruté como un loco conociendo Colombia. La pasé muy bien en Bogotá.

¿Recuerda la primera vez que vino a bogotá?

>> Recuerdo que el aeropuerto me pareció muy exótico e interesante. Y que esa avenida que cruza Bogotá, ¿la Séptima?, estaba llena de artistas callejeros.

¿Algún lugar que recuerde especialmente?

>> Me gustaba ir a comer arepas en la plaza y pasear por el Parque Nacional. Subir en el teleférico a Monserrate y luego pasear por el “distrito de las esmeraldas”.

Planes de turista…

>> Pero también íbamos mucho a cine y recuerdo que la gente le gritaba a la pantalla. [Risas]. Fuimos a ver El Zorro y todos se reían de Antonio Banderas. O hacíamos planes familiares con mis amigos. Visité Bucaramanga y Cartagena, que todavía encuentro impresionante…

¿cuándo fue la última vez que vino?

>> Mmm, en los noventa. Creo que la última vez fui a Rock al Parque a ver a Robi Draco Rosa.

¿Alguien lo llama James todavía?

>> Mis amigos más antiguos me dicen Jim. Y sí, cuando conozco a un abogado o contador, gente de ese tipo, me dicen James. Iggy los pone nerviosos.

¿Qué tanto de usted es iggy y qué tanto es James?

>> Hay una parte de mí que no podría existir sin la persona conocida como Iggy Pop. Es una relación que ha ido evolucionando poco a poco. Se podría decir que nací como James, pero para volar tenía que convertirme en algo más. Entonces entré en un capullo y me convertí en mariposa. Algún día moriré y todo eso habrá terminado.

Y empezó volando como baterista de los iguanas…

>> Hombre, en este momento me alegra mucho haber sido baterista de Los Iguanas. Es mucho más fácil ser el baterista que el cantante. No hay tanta gloria, claro, pero el cantante se lleva toda la atención y el baterista se divierte más.

Y antes de eso hizo parte de la orquesta de su colegio…

>> Sí. Entré a la orquesta porque no quería hacer parte de la banda marcial. Todos los bateristas tenían que estar en la banda y a mí no me interesaba ni la música militar ni marchar como autómata por todo el campo de fútbol. Entonces inventé que me sabía una sinfonía y tuve que aprender a tocar una sinfonía. Y luego me enamoré del sonido cálido de las violas y de los chelos. Y los oboes…, los oboes son hermosos.

¿Y qué le queda de esa formación clásica?

>> Íbamos a competencias para tocar con otras orquestas en festivales de bandas clásicas. No lo hacíamos nada bien. Por supuesto, nuestro profesor, que era también el conductor de la orquesta, era mucho más serio que nosotros al respecto y en medio de alguna pieza se enfurecía y nos obligaba a parar y a comenzar de nuevo. Y eso fue lo que se me quedó en la cabeza y lo que hago hasta el día de hoy: si la banda se equivoca no tengo problema con detenerlos y gritarles “¡Maldita sea, de nuevo!”. [Risas].

¿Cuáles son los álbumes a los que siempre regresa?

>> Uf, muchos, se me van a quedar muchos por fuera, pero acá van: Kind of Blue y Bitches Brew de Miles Davis; Face to Face de The Kinks; 12x5, Out of Our Heads y The Rolling Stones, Now! de The Rolling Stones; Sinatra at The Sands de Frank Sinatra con Count Basie; el primer disco de The Eagles, cuando todavía sonaban un poco sucio, y Rubber Soul de The Beatles.

En su charla para bbc music dijo que el mundo se demoró en darse cuenta de la importancia de the ramones. ¿hay algo a lo que deberíamos prestarle más atención hoy en día?

>> En los Estados Unidos deberíamos prestarle más atención a América Latina y menos a Europa. En relación con la música, con la cultura. También deberíamos ponerle más cuidado a la educación: es muy fácil obtener un título universitario en Estados Unidos, pero luego no hay donde trabajar. Pero, la verdad, no soy un experto en la materia.

Ahora entró al mundo del diseño de ropa…

>> Desde siempre he tenido la idea de que la ropa es mucho más que ropa y que tiene que ver con cómo vives. No debe ser demasiado avasalladora. En fotografías de cuando estábamos empezando con The Stooges puedes ver que éramos el grunge antes del grunge: usábamos ropas normales y dejábamos que se ensuciaran, que empezaran a oler y se rompieran. Y se veía increíble y se sentía muy bien. Eran una amenaza a la sociedad porque significaban algo.

¿Qué dice eso de usted?

>> Cuando uno ve a las pandillas de motociclistas y cómo se visten, uno sabe que le están diciendo algo porque no usan sus accesorios como simple ropa. Incluso los surfistas cubren su cuerpo de manera que puedan hacer surf, porque eso es lo único que les importa. Mi ropa dice eso: esto es algo que me importa, y no me importa si a ti te importa o no. En cambio, el mundo de la alta costura siempre te está dando cosas para que vivas de acuerdo con ellas. Y eso es otra cosa, yo vengo del underground.

¿Hay piezas indispensables?

>> Solo necesitas un par de botas simples si eres un hombre. Si eres una mujer necesitas tener pies bonitos o un buen par de tacones. Si tienes pies bonitos no importa si no tienes zapatos.

Antes ha dicho que jamás se avergonzaba de vestirse como una mujer porque no hay nada vergonzoso en eso. ¿Tuvo eso en mente a la hora de diseñar las piezas para Sailor Jerry?

>> Sí. Por ejemplo el chaleco por sí solo está bien como para un tipo que tenga una moto, ese es el estilo. Si le pones los parches que diseñé, se convierte en una pieza perfecta como para una “punkette”. Y el corte está pensado para que no sea ni muy generoso ni muy amplio.

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