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El presidente de Pacific Rubiales y su pasión por el alpinismo

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José Francisco Arata, el presidente de Pacific Rubiales, hace parte del equipo colombiano que escala las montañas más altas de cada continente

Esa misión podría terminar en mayo, si logra llegar a la cima del monte Carstensz, en Indonesia. ¿Por qué un petrolero siente pasión por el alpinismo y la escalada?

Hace 40 años, cuando José Francisco Arata estudiaba geología, aprendió que a los alpinistas no les podían doler las manos. Todos los días de invierno él se quitaba los guantes, cogía una bola de nieve en cada mano y se iba así a la universidad. “La gente en el tranvía se preguntaba: ‘¿Qué está haciendo este carajo?’. Pero para mí era importante enseñarles a las manos a operar en bajas temperaturas, a aumentar el umbral del dolor”. Arata había empezado a conocer las montañas a sus 13 años, después de llegar a Italia desde Venezuela. “Turín está rodeado de los Alpes. Cuando salíamos del colegio buscábamos lugares para hacer bouldering –escaladas técnicas de rocas pequeñas–, los fines de semana eran de trekking y escalada. Y en otoño, apenas caía la primera nieve, íbamos a buscar rutas de esquí. En esa ciudad el que no esquía, es porque es bailarín”. Seis años después ya se enfrentaba a retos como el Grand Capucin del Mont Blanc, una escalada vertical que dura tres días.

Hoy Arata hace parte del equipo colombiano Siete Cumbres. Con ellos conoció el Cocuy y se dio cuenta de que el Ritacuba Blanco era ideal para hacer esquí. ”Quiero esquiar más en las montañas de Colombia: tengo un plan para hacerlo en la Sierra Nevada de Santa Marta”, dice. Con ellos ha participado en las expediciones al Denali, en Alaska, y al Elbrus, en la Antártica. El único que falta es el Carstensz, en Indonesia, un pico de roca de 4.900 metros y el único de los siete que casi no tiene nieve. “Nunca he ido al Everest, pero mi reto es que no se me acaben los Everest”, dice Arata. “Voy a ir al Carstensz con 57 años y espero que la aventura continúe”.

Fotografía: Pablo Salgado

Fotografías: Juan Pablo Salgado

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