Edición 124

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

Esteban Chaves siempre ha soñado con el Tour de Francia. Este año el escarabajo bogotano va por el podio.

El chavito sonríe. El chavito pedalea. El chavito alza el brazoderecho siempre que gana una etapa. El chavito quiere entrar por los Campos Elíseos con el maillot amarillo. Y sin embargo,la gloria no lo desvela. El chavito quiere ayudar a los que tienen sueños como él, quiere estar con su familia y comer el ajiacoque le prepara su mamá.

La carrera de Esteban Chaves ha sido como una etapa en la que hay muchos premios de montaña, muchos descensos y contrarrelojes. A los tres años tuvo su primera bicicleta. Una caída en el parque El Salitre lo hizo abandonar la bicicleta por un tiempo. Intentó con la natación, el atletismo: “Hasta que un día salió un triatlón, y mi papá me inscribió; conseguimos una bicicleta prestada y me fue mejor en la bicicleta que en el atletismo y la natación, entonces, desde ese momento, dije: “Me gusta más la bicicleta, quiero ser ciclista”, así recordó, en la revista BOCAS, el momento en que decidió que su vida iba a estar sobre los pedales.

Para apoyar el sueño de su hijo, Jairo Alfonso Chaves –papá del chavo y que es carpintero– cambiaba bicicletas por mesas, pagaba los implementos de su hijo con camas y lo ha apoyado hasta hoy, cuando todavía lo acompaña en algunas de sus carreras.

El 16 de febrero de 2013, en Italia, Chaves se estrelló contra una señal de tránsito. Su vida estuvo en peligro, su brazo derecho perdió todos los nervios y se fracturó la clavícula. Un año sin moverse, sin poder agarrar el manubrio hasta que un día respondió. Llegó otro premio de montaña, el equipo australiano Orica - Greenedge le ofreció un contrato, era la opción de cumplir el sueño que tenía al ver revistas de ciclismo: ganar el Tour de Francia. Mientras tanto ya ha conseguido podios en el Giro y en la Vuelta a España.

Publicidad

Publicidad