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Mitos y verdades de la ballena azul

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¿Qué tanto de verdad hay en el juego que, según los medios de comunicación, ha provocado el suicidio de cientos de niños?

Son días de malas noticias. No porque sean particularmente malas, sino porque su cubrimiento es reprochable, por decir poco. Primero la pelea de clases en redes entre las declaraciones (y estatus de vida, no mintamos) entre Nairo Quintana y Mariana Pajón, que los medios siguen nutriendo con editoriales como el de Las2Orillas. Luego está el cubrimiento que raya en lo irresponsable del suicidio de tres menores de edad en el país y que quizá (y es un gran “quizá”) esté vinculado con grupos llamados “ballena azul”, que incitan a completar 25 desafíos cuya última prueba es quitarse la vida.

Es la pesadilla perfecta para un padre de familia. Puede que por eso haya resonado tanto. Pero, antes que nada, hay un par de cosas que vale la pena aclarar sobre los orígenes de este juego.

Para empezar, dejemos de difamar a Rusia: no es cierto que el juego de la “ballena azul” sea el responsable del suicidio masivo de 130 niños en ese país, como dicen algunos medios. El periódico ruso Novoya Gazetta reporta que esa cantidad de jóvenes se suicidaron en un periodo de seis meses (entre noviembre de 2015 y abril de 2016), la muerte de ochenta de ellos al parecer estuvo vinculada con el llamado juego de la “ballena azúl”. De acuerdo al medio RFE/RL, aunque las autoridades rusas han investigado el vínculo entre este juego y los suicidios de menores (Rusia sufrió de 720 suicidios de menores el año pasado), ninguno de estos ha sido vinculado definitivamente al juego.

Yulia Konstantinova, una de las supuestas víctimas de este juego en Rusia.

En su reportaje, el medio RFE/RL logró hablar con varios participantes de la “ballena azul”, todos menores de edad. Ninguno llegó muy lejos en el juego (en lugar de cortarse, recreaban las heridas con software gráfico). Algunos de los “curadores”, como se conocen a quienes organizan el juego, resultaron ser un fraude. Les pedían a los jóvenes que depositaran dinero en cuentas privadas como parte del desafío.

Entre los medios digitales que lo reportan en inglés se cuentan The Sun y The Daily Mail, cuya ética periodística es tan cuestionable que Wikipedia prohibió usar este último en su enciclopedia, calificandolo como “fuente poco confiable” (y eso sí es verdad). El único que se puede tomar en serio, Bloomberg, habla del juego pero no puede confirmar su vinculación con alguno de los suicidios de jóvenes en Brasil

Y ahora a Colombia. No puedo enfatizar más la siguiente oración: hasta el momento, la influencia de los grupos de “ballena azul” sobre los suicidios de tres jóvenes es solamente especulación. Sin embargo, los testimonios se han prendido sin reparos de esto para crear un ambiente de pánico contra las redes sociales.

Una de los menores fue encontrada con un “rayón” en el brazo, intentando hacer el dibujo de una ballena, según el testimonio de su madre a un canal de televisión. Los medios colombianos han puesto a circular una foto de un brazo ensangrentado, pero esta foto no corresponde a ninguno de los casos ocurridos en el país. En internet se atribuye comúnmente a The Siberian Times, un portal que o bien nunca publicó la imagen en primer lugar, o bien la retiró de su publicación.

Pero, de nuevo, hasta la fecha, ninguna autoridad ha confirmado que alguno de estos casos esté vinculado con estos grupos de chat en Facebook.

No tengo todas las respuestas, por supuesto. Según los reportes de algunos casos, puede que en verdad haya un individuo o un grupo que esté impulsando a los jóvenes a prácticas como cortarse, mutilarse y hasta cometer suicidio en Colombia.

Pero la postura de los medios es irresponsable. Han creado pánico hacia las redes sociales Esto vuelve a los padres prohibitivos y los lleva a censurar el acceso a internet y al uso de dispositivos. Esta es una postura peligrosa. Así como en su tiempo se satanizaron los videojuegos como los creadores de asesinos en masa, e incluso a Calabozos y Dragones como causa de suicidio en Estados Unidos, en 1980. El psicólogo David Rolong usa el ejemplo del boom de los blogs de anorexia y bulimia de hace varios años: “Las chicas que entraban accedían a carreras de ayunos, daban tips para vomitar y capar comida. Cuando entré a averiguar sobre eso, resulta que muchas chicas pasaban por abusos, divorcios de los padres y presiones en los colegios. Todo eso configura un carácter débil que, en búsqueda de aprobación, se mete a esos juegos. Para ser aceptado, sentir que hace parte de algo”.

Sucede lo mismo con juegos como el de la “ballena azul”: puede haber una predisposición en algunos jóvenes en acceder a ese tipo de red, más si circunstancias como la presión social, el bullying y demás se juntan con otros trastornos base, como depresión o bipolaridad. “Si tiene dificultades en casa, dificultades en el colegio... todo eso va sumando -dice Rolong-, hasta que llega un reto como eso y ve la oportunidad para probarse”. No todos los jóvenes son vulnerables a este tipo de actividades, pero quienes lo son necesitan ayuda más allá de quitarles los smartphones.

¿Pueden ser peligrosos estos juegos? Ciertamente, y Rolong sugiere que en lugar de prohibir sin explicaciones el acceso a internet, lo que muchos padres hacen al leer este tipo de noticias, es mejor abrir el diálogo. “Lo mejor es plantear una conversación franca. Que los padres dejen la excusa de ‘no tengo tiempo’”.

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