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Justin Lehmiller nos cuenta cómo la tecnología ha influido en las relaciones de pareja y ha impulsado el poliamor.

Justin Lehmiller es Ph. D. en Psicología Social de la Universidad de Purdue y director del Programa de Psicología social de la Ball University. Autor del libro Human Sexuality y columnista de la revista Playboy en la que escribe sobre sexo y ciencia. 

En los últimos diez años nuestro comportamiento sexual no ha cambiado dramáticamente, lo que sí ha cambiado son nuestras actitudes hacia el sexo. Por ejemplo, en la última década las personas aceptan más la homosexualidad y ya no son extrañas las relaciones entre personas del mismo sexo. De igual forma, se ha dado un cambio de actitud frente a las relaciones sexuales por fuera del matrimonio y las relaciones no monógamas consensuadas (tener diferentes parejas sexuales con el consentimiento de la pareja).

Primero hablemos sobre los nuevos tipos de relaciones. Por mucho tiempo la monogamia fue el modelo de relación más común. Pero en los últimos años las relaciones poliamorosas empezaron a hacerse más habituales, en gran medida porque el estigma contra estas disminuyó. En un estudio que realicé entre 1.500 personas, pude descubrir que más que una tendencia cultural, esta actitud depende de la personalidad de los individuos o de las inseguridades que estas tengan frente al tema sexual. No todo el mundo está hecho para la monogamia, pero esto no quiere decir que el poliamor sea la alternativa general para todas las personas. Por eso, hablar de un tipo de relación ideal resulta equivocado, cada cual debe descubrir cuál se adapta más a su personalidad.

 

 (¿Hacia dónde van los deportes?)

Ahora veamos por qué han crecido las relaciones no monógamas. Uno de los factores que han impulsado el crecimiento de las relaciones poliamorosas es el uso de las aplicaciones de citas. Estas se convirtieron en un medio muy eficiente para encontrar parejas sexuales o simples amistades. Al permitirnos escoger entre nuestras opciones cercanas y demostrar interés con un clic o simplemente deslizando el dedo sobre la pantalla de nuestro celular, todo el proceso se hace mucho más rápido. Si bien esto en teoría suena genial, genera varios problemas. El principal consiste en que a las personas les cuesta más comprometerse en relaciones duraderas. En otros estudios realizados se ve cómo hay gente que no para de buscar la próxima pareja “ideal”, por lo que nunca se toman el tiempo de tener una cita o conocer a alguien nuevo, con la idea de que siempre al siguiente clic puede aparecer alguien mejor. En otras palabras, estas apps facilitan contactar a otras personas, pero dificultan que nos comprometamos en relaciones más estables.

Aunque el verdadero impacto que tendrá la tecnología en la vida sexual va más allá de las aplicaciones. El rol de esta lo veremos en campos como el porno de realidad virtual, que está empezando a tomar mucha fuerza. De la misma manera, los vibradores y otros juguetes sexuales que se pueden controlar a través del celular están llegando al mercado y cambiarán el panorama de cómo entendemos el sexo, pues estos nuevos dispositivos ofrecerán otro tipo de experiencias. Por esto puedo decir que a corto plazo lo que podemos esperar es que el sexo y la masturbación involucrarán alta tecnología en mayor medida y posiblemente esto hará que nuestro comportamiento sexual varíe.

Sin embargo, si quiere un consejo para mejorar en el presente, solo le puedo decir que hable sin tapujos con su pareja sobre sexo. Y así esto parezca muy obvio, es algo que no hacemos frecuentemente y puede ayudarnos a mejorar nuestras relaciones, sean del tipo que sean.

Si quiere saber más del autor, sígalo en Twitter como @JustinLehmiller

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