Edición 122

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

Especial multimedia

Aniversario DONJUAN 10 años

Volver al especial

El experto Álvaro Barrios hace un balance de los últimos 10 años del arte y pronostica cómo será en la próxima década.

Álvaro Barrios es uno de los artistas más reconocidos de su generación. Nació en Barranquilla, Colombia. Estudió Historia del Arte en la Universitá Italiana Per Stranieri de Perugia y en la Fundazione Giorgio Cini de Venecia. Es experto en la obr a de Duchamp, Picasso y otras vanguardias del siglo XX.

Una ocurrencia que tuve hace un tiempo fue convertir la calavera de Damien Hirst en la bola de cristal de una pitonisa que vaticinaba lo que pasó (porque mucha gente es tan despistada, o tan estúpida –como queramos verlo– que nunca se da cuenta de lo que pasó) y lo que pasará en el arte de Colombia y del mundo. Esto fue para desquitarme de algo que me ocurrió en 1979, cuando hice la curaduría de una exhibición titulada “Un arte para los años ochenta”. En ese momento yo proponía que el arte, en el mundo, tomaría un rumbo conceptual y que las ideas serían prioritarias por encima de las técnicas.

Para delicia de las mentes obtusas, los ochenta estuvieron signados por el retorno a la pintura (una especie de neoexpresionismo decorativo que no se supo de dónde vino ni para dónde se fue) y los críticos de moda en ese tiempo, en Colombia, opinaron que yo, irresponsablemente, jugaba a la curaduría y a la crítica con todas las circunstancias históricas en mi contra. ¿Un artista crítico y curador y al mismo tiempo vidente? ¡Eso era inconcebible en los setenta! Sobre todo si se atrevía a vaticinar lo que ocurriría en la siguiente década. Para mí, fue la época más insignificante del siglo XX. Casi nada de lo que se hizo entonces pasó a la historia. Ni los italianos, casi poéticos entonces, son recordados hoy seriamente. No sabemos a ciencia cierta si Achille Bonito Oliva fue un curador o un actor de cine.

 

(¿Qué somos y hacia dónde vamos?)

Por haber sido blanco de todos los señalamientos en aquel tiempo, por parte de los protagonistas de la cultura en las artes visuales, tuve que inventar mi calavera de Hirst, convertida en bola de cristal, para culparla a ella de cualquier desatino. Eso pude hacerlo gracias a que escapé a tiempo de la trampa del arte moderno, tan aburrido y lleno de telarañas, visto desde estas alturas del siglo XXI.

¿Qué me dice la pitonisa sobre lo que pasó hace diez años y sobre lo que pasará en los próximos diez? Déjenme concentrarme: la década del 2000 (cómo la llamaremos, ¿la década de los años cero?) según los aforismos elaborados por el artista Julio Plaza, organizados por décadas, y que fueron discutidos en el marco del encuentro “Ecosistema-arte”, del cual fui ponente a finales de agosto en Cartagena, fue la década de los empresarios, los patrocinadores y los logotipos. Los artistas estuvieron a la sombra de estas luminarias.

Por su parte, la artista brasilera Regina Silveira considera que “la dominancia del sistema vigente en la década actual (los años diez) es la del mercado y los coleccionistas como sistema, que, si bien gerencia y maneja riquezas –tanto económicas como simbólicas– devora los componentes anteriores, controla bolsas e instituciones, absorbe curadores, propone directores y ejerce influencias sobre artistas y programas de formación”. ¿Qué dice al respecto mi bola de cristal?:

“¡Es hora de prender las alarmas!”.

Lea también:

-Un abrebocas al futuro

-El futuro del transporte

-Poliamor, sexo y tecnología

Publicidad

Publicidad