Edición 138

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Tras su paso por Colombia en 2007, el genio creativo de Pink Floyd regresa a Bogotá para presentar Is This the Life We Really Want?; su primer álbum de estudio en solitario en más de 20 años.

Probablemente, junto con los comediantes John Oliver y Bill Maher, Roger Waters es el principal némesis del presidente Donald Trump. Su más reciente gira, Us + Them, es una diatriba contra el gobierno republicano, contra la xenofobia, la misoginia, la mitomanía y el racismo de gran parte de la polarizada sociedad americana. Semejante a la carrera de Neil Young, el británico reflexiona en su nuevo trabajo discográfico sobre una sencilla premisa: ¿Por qué estamos matando niños?

Si álbumes conceptuales como The Wall exploraban, por una parte, la muerte del padre de Waters durante la Segunda Guerra Mundial, Is This the Life We Really Want? es un LP impregnado de una ficción distópica. Pone en entredicho la pésima hoja de vida de “Dios” como creador, la carnicería de la guerra de drones, la separación forzada entre padres e hijos y la psicosis del terrorismo.

Sin embrago, la calidad musical nunca queda atrás. Waters reclutó a Nigel Godrich, conocido por descrestar al público gracias a sus trabajos con Radiohead (OK Computer, Kid A, Amnesiac…). Godrich rescató el espíritu de trozos de Animals, The Wall o The Final Cut, y logró convertirlas en piezas tan notables como Bird in a Gale; un sutil homenaje electrónico a “Dogs” de Pink Floyd, sobre todo desde el minuto 5:00 cuando ya no puedes distinguir qué canción estás escuchando.

El próximo 21 de noviembre en el estadio El Campín, Bogotá presenciará una vez más un mitin musical comandado por clásicos de la talla de Money, Wish You Were Here, One of These Days o Another Brick In The Wall (Pt 1, Pt 2 y Pt3), sin embargo, Waters sorprenderá a jóvenes y adultos con una colección de antaño y con lo mejor de su nueva obra conceptual. Estas son nuestras recomendadas:

 

The Fletcher Memorial Home (The Final Cut)

Eric Fletcher Waters, padre del músico británico, murió en la batalla de Anzio durante la Segunda Guerra Mundial. La pieza, una explícita y dramática crítica a los dirigentes del mundo en los años de la Gran guerra, conjuga las ideas modernas de Waters sobre Trump; un presidente que debería estar en un asilo, un “hombre incompetente, narcisista y repugnante”.

 

Déjà Vu (Is This the Life We Really Want?)

If I had been God
With my staff and my rod
If I had been given the nod
I believe I could have done a better job

Algunos de los tracks de Is This the Life We Really Want? parecen ser B-sides rescatados de las sesiones de The Wall (1979) o The Final Cut (1982) de Pink Floyd. Déjà Vu hace parte de la filigrana más destacada de Waters. Sería lo más cercano al sonido de Pink Floyd en el siglo XXI. Eso, si le agregaras algunos retazos de guitarra de David Gilmour o algunos de los entrañables coros de Richard Wright.+

 

Speak To Me/ Breathe (Dark Side Of The Moon)

Ir a un concierto que involucre las palabras “Pink Floyd” debe ser una obligación moral. Un imperativo para todo aquel que alguna vez haya dicho: “amo la música”. Tomar unos audífonos y escuchar a mitad de la noche las letras de Waters, el sonido envolvente de la guitarra de David Gilmour o los sintetizadores Wright, es la sensación más cercana a un buen viaje en ácidos. Ahora, si usted ya es consumidor (de lo que sea), bueno…todos tenemos algo del síndrome de Syd Barret en The Piper at the Gates of Dawn. Cool.

 

Dogs (Animals)

Palabras más, palabras menos. Dogs es el caviar de la música. 17 minutos de cátedra musical; 17 minutos que parecen ser tan cortos como una canción de The Ramones, pero que enseñan que sí se pueden hacer obras maestras de extensa duración. Probablemente, las únicas bandas que han logrado este objetivo, además de Pink Floyd, son The Mars Volta o Tool. 17 minutos que quieres que se conviertan en una ópera.

 

Us and Them (Dark Side Of The Moon)

Si nos dejamos llevar por las emociones, Pink Floyd era Richard Wright en un 50%. Su teclado Hammond era la base armónica de todo. Us and Them, escrita por Wright, es un tema que nunca ha faltado, ni faltará, en un recital que involucre música de la banda británica. Si la progresión de acordes no lo emociona en los coros (imagínesela en vivo), usted está muerto por dentro, nada que hacer.

 

Brain Damage/Eclipse (Dark Side Of The Moon)

En algún momento se habló que la pieza era un tributo a la marihuana. Es un error creer que todo los relacionado con Pink Floyd tiene que ver con una traba o con alucinar con un elefante rosado. La locura de Syd Barret se expresa bajo la voz de un Waters que retrata cómo es estar en un hospital psiquiátrico. Previo al primer encore, la enigmática secuencia de Brain Damage y Eclipse serán, sin duda, el momento más emocionante del concierto.

 

Smell The Roses (Is This the Life We Really Want?)

Fácilmente, Smell the Roses podría haber sido parte de Wish You Were Here. Los nostálgicos de Pink Floyd dirán que a mitad de la canción suenan los mismos perros que en “Dogs”, sin embargo, la agradable secuencia progresiva de la pieza parece ser una composición desechada post Dark Side Of The Moon.

 

Picture That (Is This the Life We Really Want?)

"Picture a cathouse with no fucking whores
Picture a shithouse with no fucking drains
Picture a leader with no fucking brains
No fucking brains, no fucking brains."

Waters no se anda con rodeos en su nuevo álbum. Nadie escapa a sus comentarios ácidos sobre la vida moderna o sobre su abierta repulsión hacia Donald Trump. Es más, advierte que no le importa perder fans producto de su sensatez política. “Si no les gusta, vayan a ver a Katy Perry”. En vivo, Picture That sigue taladrando las atmósferas Pink Floydianas con un espectáculo integrado por notables integrantes como Jon Carin, Dave Kilminster o Graham Broad; los Nameless Ghouls (Ghost) de Roger Waters.

 

Comfortably Numb (The Wall)

A falta de la voz de David Gilmour en vivo, Waters se las arregló para que el estadounidense Robbie Wyckoff cantara en sus giras todas las secuencias musicales que todos extrañamos de Gimour. Las comparaciones son odiosas. Nunca será igual, pero, sin duda, es un aceptable reemplazo. Junto con Shine On Your Crazy Diamond o Dogs, Comfortably Numb ocupa un lugar predilecto entre las mejores piezas musicales jamás escritas.

 

When The Tigers Broke Free (The Wall Film Soundtrack)

Es el primer ladrillo en el muro de Pink Floyd. Los cimientos de una obra que revelan la frustración de perder a un padre a temprana edad. Gracias a la dirección de Alan Parker (Angel Heart, Angela’s Ashes, Midnight Express), When The Tigers Broke Free logró, musical y cinematográficamente, llamar la atención de todos los que siempre quisieron saber más sobre la historia de frustración y melancolía que ahogaban la psique de Waters.

 

Welcome To The Machine (Wish You Were Here)

Shine On Your Crazy Diamond podría estar sencillamente en este listado, pero definitivamente Welcome To The Machine parece adaptarse más al concepto cinemático y musical de Waters para la gira Us + Them: la infructuosa idea de poder escapar de un gobierno opresivo que utiliza la televisión (Sí, Fox News te hablamos a ti) como aguja hipodérmica para inyectar de fake news a las masas.

 

The Last Refugee (Is This the Life We Really Want?)

"Lie with me now
Under lemon tree skies
Show me the shy, slow smile you keep hidden by warm brown eyes."

Frank Zappa, David Bowie The Who o, recientemente, PJ Harvey se han encargado de presentar la más asombrosa colección de álbumes conceptuales en la historia de la música. Por supuesto, Pink Floyd hizo parte de esta famosa lista con The Wall y ahora es el turno de Waters con Is This the Life We Really Want? En él, The Last Refugee es un canto a la tragedia de los refugiados. Una dolorosa cicatriz que representa la infortunada historia de Alan Kurdi,un niño kurdo que murió en una playa en Turquía en 2015.

 

In The Flesh?, In The Flesh (The Wall)

¿Existe una mejor forma de iniciar un álbum o un concierto de rock?, Las interpretaciones de In the Flesh durante la gira The Wall Live quedarán enmarcadas como las mejores exhibiciones de pirotecnia y pornografía musical. En Netflix, si aún no ha visto el concierto, los seguidores de Waters podrán constatar de lo que hablamos. “Poné” play.

 

Time (Dark Side Of The Moon)

Us + Them tour probablemente será la última gira de Waters. Su mente comparte la juventud y la psicodelia del rock de los setenta, pero la inclemencia del tiempo no le permitirán continuar explotando su ira musical. Como siempre, David Gilmour logra convertir las líricas de Waters en adagios populares. Time recuerda, una y otra vez, que la vida no empieza luego de la adolescencia, arranca desde cero; es un proceso continuo donde, al mejor estilo de Breaking Bad, se advierte que es el hombre quien forja las riendas de su propio destino y toma las riendas de su vida.

 

Mother (The Wall)

La escuchamos en vivo en la voz de Eddie Vedder durante la presentación de Pearl Jam en Bogotá en 2015, ¿El veredicto?, lágrimas por donde se le mire. A ello, súmele que esta vez la cantará su compositor original. Y no, no es para dedicársela a su mamá. Su contexto sombrío arremete contra los padres sobreprotectores que, irremediablemente, heredarán en sus hijos, el miedo a enfrentar el mundo.

“Mother should I trust the government?” No, mijo, en este, nunca. Ni a bate. “Ooooh aah, is it it just a waste of time?”.

 

 

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