Edición 128

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

La presentadora se enamoró de Colombia hace mucho tiempo. Le encanta contar chistes, jugar tenis y bailar reguetón.

 >> Una imagen que siempre tengo en mi memoria es ver a mi abuela trapeando la cocina ¡con tacones de 15 centímetros! Eso era una delicia verla trapear, tanto que yo de pequeña me ponía a trapear con ella solo para poder ponerme unos tacones.

>> Yo era antimoda de pequeña, no me gustaba utilizar faldas, ni nada demasiado femenino, pero a mi mamá le encantaba hacerme tutús y cosas grandísimas. Era un dilema terrible.

>> Cuando estaba chiquita me fascinaba coger todos los aretes de mi abuela, de mi mamá, de mis tías para ponérmelos a escondidas.

>> Mi mamá es diseñadora de moda y yo me acuerdo de que siempre le peleaba porque nos hacia los mismos vestidos a mi hermana y a mí. Yo le decía: bueno mamá, ¿si eres diseñadora por qué no nos vistes diferente?

>> Mi adoración son los animales.

>> Yo era superniño de pequeña. Me encantaba jugar metras [canicas o piques], me subía a todos los árboles que podía y me fascinaba el futbol. Yo no sé cómo después me volví tan femenina.

>> Es muy raro, pero el olor que siempre me acuerda de mi infancia es el de los brasieres de mi mamá [risas]. El olor del brasier era el que nos dormía.

 

>> Mi primer desfile a los once años, en San Antonio de Táchira. Eso me temblaban las piernas, horrible, entré pálida a la pasarela, pero esa adrenalina que sentí fue única, todavía la siento.

>> Nunca me voy a olvidar de todos los vestidos de baño que me hizo mi mamá para mi primer concurso de belleza en México. Eran tejidos y de todos los colores, me encantaban.

>> El mito de que todas las mamás en Venezuela quieren que sus hijas sean reinas es cierto [risas]. Allá rezan para que nazcan niñas y poderlas llevar a Miss Venezuela y en mi casa no fue la excepción.

>> A los 15 años fui a concursar a Miss Venezuela, era muy niña. Aunque no llegué a la etapa final, todo el proceso fue casi como un entrenamiento militar. Aparte del trabajo físico, también es un lavado de cerebro muy fuerte.

>> Algo que me marcó del concurso fue que con esa edad me querían hacer ¡trece cirugías! Menos mal que mi mamá no aceptó que me hicieran eso.

>> En el colegio yo era muy desjuiciada. Lo chistoso es que el rector del colegio era mi tío, pero ni con eso pudieron evitar que cada año y medio me echaran [risas]. La que más sufría con eso era mi hermana, ella rezaba para que no me metiera en problemas porque si me sacaban a ella la cambiaban de colegio conmigo.

>> Me acuerdo de que les tiraba los borradores a los profesores porque yo decía que eran unos morbosos, que me miraban las piernas. Después no entraba a clase, me quedaba hablando con mis amigas y si acaso entraba a una materia en el día [risas]

>> Mis tías son caleñas, así que en mi casa siempre se comía a lo caleño más que a lo venezolano [risas].

 

>> Yo llegué a Colombia por un concurso de belleza, casi de turista. Lo que no pensé fue que me enamorara de Colombia tan rápido, tanto que hasta el sol de hoy no me he devuelto a mi casa.

>> Amo mi carrera de modelaje; pero como todo, tiene sus dificultades. La etapa más complicada en todo este tiempo fue cuando sufrí de anorexia, puse en juego mi salud y eso me hizo revaluar muchas cosas en mi vida.

>> Siempre quise estudiar Derecho, desde pequeñita. Aunque terminé otra carrera, me quedaron las ganas de estudiarlo, por eso me matriculé y espero terminar este año después de siete años. Casi que me pensionan de la universidad [risas].

>> No soporto muchas cosas de la comida asiática, es terrible.

>> Si hay un género que nunca entra mis oídos y no sé por qué es el rock

>> Hoy en día no tomo nada de licor, pero como todos tuve una etapa en la que me los tomé todos [risas]. Lo bueno fue que me duró solo un año.

>> Solo un despecho hizo que me entrara la fiebre por irme de fiesta y por todas esas canciones cortavenas.

>> Así me digan que es ñero o lo que sea, no hay nada como bailar reguetón. Me encanta Ozuna y absolutamente todo lo de J Balvin y Maluma.

 

>> En mi closet no puede faltar un corsé, son muy sexis.

>> Creo que por el recuerdo de mi abuela, hoy en día a la hora de empacar no me pueden faltar nunca unos tacones nude. Esos pegan hasta con chicle. Y tampoco me puede faltar un vestido negro.

>> Yo soy como bombril en mis relaciones, eso duro y duro. Ya llevo nueve años con mi novio y la anterior duré cinco. Me toca buscarme otras opciones, mentiras [risas].

>> Me encanta jugar y ver tenis. Soy fanática, pero mal, de Djokovic, me derrito. Y en mujeres soy muy fan de Kournikova.

>> Ya perdí la cuenta de cuántas veces me he repetido Posdata, te amo. Cada vez que la menciono mi novio dice: ¡ya no más!

>> Una de las cosas que más me gusta de mi novio es que es supercursi. Me regala peluches gigantes y cosas así todo el tiempo. Si hago cuentas, fácilmente tengo unos veinte peluches en la casa.

>> Últimamente me ha tocado comer mucho libro [risas] Todos los códigos y cuenta cosa que hay en mi carrera me fascina leerlo. Yo leo la constitución como si leyera cualquier revista.

>> En mi casa soy supermaniática con el orden. No puedo ver la cama destendida o un plato sucio. Al punto que no me puedo dormir si sé que la loza está sucia.

>>Soy buenísima contando chistes, me encanta reírme. El que más me gusta es el de la niña de los tres pelos [risas]. Hasta me gané una vez una boleta para un concierto por contar ese chiste en radio.

Publicidad

Publicidad