Edición 136

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El rock & roll de Valentina

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Valentina es puro rock & roll, pura rebeldía. Actriz, conferencista, amante del deporte y dentro de poco cantante.Y aunque la vea cubierta de tatuajes, solo doce son de verdad.

Valentina es puro rock & roll, pura rebeldía. Actriz, conferencista, amante del deporte y dentro de poco será cantante, con esa voz ronca que antes no le gustaba. Odia el brócoli, ama el ceviche y no hay nada que le saque más la piedra que las boronas en la cama. Le encanta hacer deporte, sin llegar a los extremos. Y aunque la vea cubierta de tatuajes, solo doce son de verdad. 

>>A mí me encantaba disfrazarme de Gloria Trevi. Agarraba las medias de mi mamá y las rompía. Ponía la grabadora y cantaba en la sala de la casa frente a todas las amigas de mi mamá.

>>Casi me tiro un año en primaria por estar bailando. En esa época estaba de moda la música de El General y yo moría por esa que decía: “No me trates no, no me trates de engañar”. No hacía las tareas por ponerme a bailar.

>>Mi primer protagónico fue la cucarachita Martina, cuando tenía cuatro años. En ese entonces estaba en un colegio puppy porque mi papá tenía delirio de multimillonario [risas].

>>Yo era la sapa insoportable en el colegio. Siempre estaba de primera para bailar en las izadas de bandera, la que se metía en todo, la preguntona, la hiperactiva.

>>En un colegio de monjas que estudié, me acuerdo que armé una huelga de una semana por los precios de la tienda. Me grapé una pancarta en la falda y empecé a dar un discurso en contra de lo usureras que eran las monjas.

>>Después llevé un buzo de Obituary, una banda de metal, que tenía unos cementerios y me echaron del colegio.

>>Mi mamá jodía muchísimo con el orden en la casa y a mí me sacaba la piedra que me pusieran a hacer aseo. Ahora se cambiaron los papeles y ella ya no jode y yo soy la psicorrígida.

 

>>Una mota, un pelo mal puesto, una burusa en la cama o polvo en algún sitio me dan una rabia absoluta, me pueden dañar el día.

>>Al día de hoy sigo sufriendo de pánico escénico. Cinco minutos antes de dar una charla o subirme a un escenario me da chichí, me da popó, me da de todo en el estómago.

>>Tuve un grupo de rock y era la cantante. Me acuerdo que hacíamos covers de Héroes del Silencio. Una vez en las ferias de Málaga, Santander, nos íbamos a presentar y yo no fui capaz de salir al escenario. Me ataqué a llorar.

>>Un papel que me encantaría interpretar sería algo estilo Tomb Raider.

>>Tengo problemas de memoria muy graves [risas]. Lo bueno es que solo me sirve para aprenderme los libretos.

>>Mi película favorita es No te mueras sin decirme a dónde vas. Es mamona y larga como un hijueputa.

>>Yo soy muy mal hablada [risas].

>>Madeleine Johana es mi nombre de nacimiento. Alguien con quien salía me dijo que mi nombre era muy guiso y que con ese nombre nunca iba a actuar. Me pasó una lista con varios nombres y yo escogí Valentina.

>>La vida para mí ha sido un fucking rock & roll, en el buen sentido. Esto es una forma de sentir la vida, de soyarse la vida a pesar de todo. Es rebeldía. Ni puta ni santa, solo ser yo y ya.

>>Ahorita estoy muy pegada al reguetón, yo sé que nada que ver, pero es que se apodera de mí [risas]. Y unos ritmos africanos que son una sabrosura.

>>La playlist de mi vida sería: Gracias a la vida, cantada por Mercedes Sosa; Cómo me acuerdo de ti, de Robi Draco Rosa; Ilegal, de Cultura Profética, y Gato que avanza, perro que ladra, de Calle 13.

>>A Bogotá, de cariño, le digo la ciudad paleta [risas].

>>Mínimo cada dos meses tengo que estar en el mar; es por un rollo espiritual que tengo.

>>Mi próximo paseo tiene que ser a Nueva Zelanda, a ver si encuentro duendes.

>>No puedo con la quietud extrema, por eso duré poco practicando yoga.

 

>>Odio que me traten de encasillar, que me digan que pensar o que hacer. Por eso no tengo ni culto ni religión ni mucho menos partido político.

>>Yo soy bruja, muy bruja. Lo rechacé por mucho tiempo, pero ahora estoy aprendiendo. Eso sí, en un modo sanador, cero vidente o cosas como hablar con los muertos.

>>Mis brazos son muy débiles, esa es la parte del cuerpo que más duro me da entrenar. En cambio, soy feliz dándoles a la pata y el pompis.

>>Mi hijo se llama Salvador, porque me encanta Salvador Dalí.

>>Me siento identificada con el cuadro Galatea de las esferas, de Dalí.

>>Ahora lo que más me hace reír es mi novio [risas]. ¡Qué hijueputa para hacerme reír! Ese man tiene mucho huevo [risas]. Tengo hasta arrugas de tanto reírme.

>>A mí me encanta andar empelota, pero cuando llego a mi casa me fascina ponerme calzones grandes, de abuela.

>>Mis amigos dicen que soy una negra volteada al revés. Yo tengo el alma de mis pasados negros, de ahí viene todo el flow.

>>Creo que tengo doce tatuajes, perdí la cuenta [risas]. Y el que más me dolió hacerme fue la pluma que tengo en el pie.

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